Este jueves Estados Unidos despidió al expresidente Jimmy Carter en una ceremonia solemne realizada en la Catedral Nacional de Washington, donde se dieron cita todos los expresidentes vivos del país junto al presidente en funciones, Joe Biden.
La misa, concebida como un homenaje al expresidente Carter, se transformó en un escenario que puso en evidencia las complejas relaciones entre las figuras políticas más destacadas de Estados Unidos.
Entre los asistentes estuvieron los expresidentes Barack Obama, Bill Clinton, George W. Bush, junto al presidente saliente Joe Biden, el presidente electo Donald Trump, y personalidades como la vicepresidenta Kamala Harris y el exvicepresidente Mike Pence.
Uno de los momentos más llamativos fue el encuentro entre Trump y Obama, quienes compartieron asientos. Aunque al principio la interacción entre ambos fue casi imperceptible, la situación cambió con el paso de los minutos.
Trump, conocido por su habilidad para captar atención, se dirigió a Obama con comentarios que desataron las risas del expresidente demócrata.
Las imágenes de ambos riendo juntos se volvieron rápidamente virales, con numerosos usuarios de redes sociales especulando sobre el contenido de la conversación.
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La chispa entre dos líderes opuestos
El intercambio entre Trump y Obama no solo sorprendió a los asistentes al funeral, sino que incomodó visiblemente a la vicepresidenta Kamala Harris, quien lanzó miradas de desaprobación hacia ambos.
Harris, quien no cruzó palabras con Trump durante el evento, mantuvo una postura seria y distante.
El inesperado momento de distensión entre Barack Obama y Donald Trump, dos políticos con marcadas diferencias ideológicas, provocó una ola de reacciones en redes sociales.
Por un lado, algunos usuarios señalaron que las risas simbolizaban la posibilidad de encontrar puntos de conexión incluso entre rivales políticos.
"Es alentador ver a líderes mostrando humanidad en momentos difíciles", opinó un usuario en Twitter.
Sin embargo, otros calificaron el momento como inadecuado, argumentando que un funeral no es el lugar para bromas o risas.
"Hay un tiempo y un lugar para todo, y un funeral no es el momento para bromas", escribió un crítico en la misma plataforma.
Los comentarios humorísticos y memes en redes sociales no tardaron en llegar.
Algunos imaginaron diálogos ficticios que incluían frases como: "¿Greenlandia no es verde?" o "Haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande, pero nunca aclaré para quién".
Otros momentos destacados y tensiones políticas
Los Clinton optaron por ignorar a Trump, manteniendo las distancias tanto con él como con otros asistentes.
En contraste, el expresidente George W. Bush se mostró más cordial, saludando a varios de los presentes, aunque evitó cualquier interacción directa con Trump y solo le dio una palmadita en el estómago a Obama.
Entre los asistentes, los exvicepresidentes Al Gore y Mike Pence destacaron como los más saludados. Ambos estrecharon la mano de Trump, rompiendo con la tensión general que predominaba en el ambiente.
Este gesto fue notable en el caso de Pence, quien había tenido desencuentros públicos con Trump tras las elecciones de 2020.
A pesar de la controversia, el funeral fue, ante todo, un homenaje al legado de Jimmy Carter, el 39.º presidente de los Estados Unidos, quien falleció a los 100 años el pasado 29 de diciembre.
Carter fue reconocido por su dedicación a causas humanitarias y su compromiso con la paz mundial, valores que marcaron tanto su presidencia como su vida posterior en la Fundación Carter.
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