Díaz-Canel califica de “soberbia y prepotente” la postura de su ministra de Trabajo sobre los mendigos

El mandatario defendió la existencia de personas en situación de calle, criticó la desconexión de algunos funcionarios con la realidad del país y subrayó que ocultar los problemas sociales va en contra de los principios de la Revolución.

Marta Elena Feitó, ministra de Trabajo y Seguridad Social y Miguel Díaz-Canel Foto © Collage/Redes Sociales

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel calificó de “soberbia” y “prepotente” la actitud de quienes, desde espacios de poder, se expresan con falta de sensibilidad ante la realidad de las personas más vulnerables de Cuba.

Lo hizo este martes durante una sesión parlamentaria, en clara alusión, aunque sin nombrarla, a la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, cuyas recientes declaraciones negando la existencia de mendigos en el país provocaron indignación social.

“Ninguno de nosotros puede actuar con soberbia, puede actuar con prepotencia, desconectado de las realidades que vive nuestro pueblo”, sentenció Díaz-Canel, visiblemente molesto.

Las palabras del mandatario, pronunciadas en la Comisión de Atención a la Juventud, Niñez y Derechos de Igualdad de la Mujer de la Asamblea Nacional, marcan un giro en el discurso oficial y constituyen un desmarque público del mandatario hacia una ministra en funciones.

Díaz-Canel insistió en que las recientes afirmaciones sobre los llamados “deambulantes” revelan un enfoque “superficial” y “desconectado” de la complejidad del fenómeno.

Aunque evitó referirse directamente a Feitó, el contexto no dejó lugar a dudas: su intervención ocurrió apenas horas después de que la ministra negara la existencia de mendigos, tildara de “disfrazados” a quienes buscan comida en la calle y acusara a los recolectores de basura de ser “ilegales del trabajo por cuenta propia”.


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“No comparto algunos criterios que se emitieron en esta comisión. Y no sería honesto si no lo dijera. Es contraproducente emitir juicios como esos cuando estamos reconociendo la existencia de un problema”, añadió el mandatario designado por raúl castro desde 2018.

En un discurso cargado de frases de fuerte carga simbólica y transmitido íntegramente por la televisión estatal, Díaz-Canel insistió en que las personas en situación de calle o abandono “son nuestras” y merecen atención, no estigmatización.

“Si esas son problemáticas que hay en nuestra sociedad, son nuestros deambulantes, nuestras personas en situaciones de vulnerabilidad, nuestras comunidades… Y las tenemos que resolver nosotros”.

Para el mandatario, negar esa realidad o criminalizarla es incompatible con los principios de la Revolución. “No se defiende la Revolución ocultando los problemas”, enfatizó.

También afirmó que reconocer la existencia de estas situaciones no es motivo de vergüenza, sino una muestra de compromiso ético y político.

En otro momento de su intervención, Díaz-Canel exigió a los funcionarios públicos mayor sensibilidad ante las desigualdades sociales:

“Si no te vibra el corazón con los problemas que tenemos, no encuentras energía para enfrentarlos”, dijo. “Debemos actuar con sensibilidad, seriedad, humanismo… con respeto, humildad, calidez humana y comportamiento decente”.

El presidente reconoció que las condiciones de vulnerabilidad se han agravado con la crisis económica, que atribuyó al “recrudecimiento del bloqueo”. Aun así, aseguró que el país cuenta con más de 30 programas sociales para atender diversas formas de exclusión.

Fractura en el discurso oficial

Aunque en ocasiones anteriores Díaz-Canel ha apelado al lenguaje del humanismo revolucionario, esta vez sus palabras llegan tras una ola de indignación nacional e internacional por el discurso de Feitó, y después de que activistas, intelectuales y ciudadanos exigieran su destitución inmediata.

La ministra había afirmado que los supuestos mendigos “no existen” y que las personas en las calles “han encontrado una forma fácil de vivir sin trabajar”. Estas palabras fueron interpretadas como un intento de criminalizar la pobreza y negar su creciente visibilidad en la isla.

Hasta el momento, Feitó no ha ofrecido disculpas ni aclaraciones. Sin embargo, su postura ha sido desmentida no solo por Díaz-Canel, sino también por datos del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, que revelan que el 89% de las familias cubanas viven en pobreza extrema.

La intervención de Díaz-Canel podría leerse como un intento de distanciarse del costo político que han generado las palabras de su ministra. Pero también podría representar una fisura en el discurso oficial que, hasta ahora, había guardado silencio o minimizado el problema de la indigencia.

“Sí existen esas manifestaciones. No sentimos vergüenza en reconocerlo. Existen, pero las atendemos. Sentimos por las personas que viven esa situación. Tenemos la voluntad de superarla. Tenemos la voluntad de transformarla”, concluyó.

Por primera vez en mucho tiempo, la cúpula del poder en Cuba ha tenido que debatir públicamente sobre los rostros más duros de su crisis: los que duermen en portales, los que rebuscan entre la basura, los que piden una limosna. Y esta vez, el reproche no vino desde fuera, sino desde lo más alto del poder.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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