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El reciente reportaje de CiberCuba sobre la crisis de “arbovirosis combinadas” en Cuba provocó una avalancha de reacciones en redes sociales, donde cientos de ciudadanos denunciaron una realidad mucho más grave de la que el régimen reconoce oficialmente.
En el muro de Facebook del medio, los comentarios reflejaron el colapso sanitario, la desesperación colectiva y la pérdida total de confianza en las instituciones públicas.
“Lo que estamos viviendo es un infierno”, escribió un usuario, en una frase que resumió el sentir general.
Los cubanos no solo se quejaron de los virus transmitidos por mosquitos —como el dengue, el chikungunya y el Oropouche—, sino de las condiciones que los multiplican: apagones interminables, falta de agua, montañas de basura, hospitales colapsados y ausencia de medicamentos.
Desde La Habana Vieja, una lectora ironizó: “Hay más mosquitos que comida”. Otros añadieron que la ciudad “es un basurero”, que “no se fumiga”, que “los apagones dan vida al mosquito” y que el gobierno “mira hacia otro lado mientras la gente enferma y muere”.
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Un país enfermo y sin respuesta
Buena parte de los comentarios apuntaron a una conclusión compartida: el deterioro ambiental y la inacción estatal son el caldo de cultivo perfecto para las epidemias. Varios usuarios describieron que “no hay higiene en las calles, el agua llega turbia como fango, y los hospitales carecen de reactivos y electricidad”.
Desde distintas provincias, otros afirmaron que “no hay combustible para fumigar ni medicamentos para atender a nadie”, que los centros sanitarios “están desbordados” y que “los médicos hacen lo que pueden sin recursos”.
Una mujer embarazada relató que enfermó durante las últimas semanas: “Es lo más horrible que existe. Los hospitales están colapsados y no hay nada para atendernos. Las embarazadas estamos padeciendo solas esto”.
Varios testimonios coincidieron en que las autoridades ocultan muertes y subestiman la magnitud de la crisis. En Matanzas, muchos aseguraron que “están negando las muertes por chikungunya, igual que hicieron con el coronavirus”, y que “hay decenas de fallecidos no reconocidos oficialmente”.
“Nos están matando poco a poco”
Una publicación especialmente compartida se volvió viral al resumir el sentimiento de frustración general:
“Hasta cuándo vamos a seguir aguantando… No hay salud, ni educación, ni corriente, ni agua, ni comida. Nos han quitado todo, hasta la sonrisa. Ya casi parecemos zombis, porque ni dormir podemos con los apagones y los mosquitos”.
El post acumuló cientos de reacciones y respuestas en pocas horas. La mayoría coincidió en un diagnóstico de colapso total. “Nos están matando poco a poco, sin medicinas, sin comida, sin agua y con hospitales precarios”, escribió una internauta.
Otros comentarios mostraron desesperación y resignación: “Mejor morir que seguir con esta agonía”, dijo uno; “En Cuba es un milagro estar vivo… es como si estuviéramos muertos, porque realmente no estamos viviendo”, escribió otro.
Basura, mosquitos y apagones: La combinación mortal
Una gran parte de los testimonios asoció la actual epidemia al colapso de los servicios básicos. “Entre la arbovirosis y el hambre nos vamos a morir todos aquí”, expresó un lector.
En barrios de La Habana, como Vista Alegre y Juanelo, los vecinos aseguraron que “en cada cuadra hay varios enfermos con el virus Oropouche”. “En mi cuadra todas las casas tenemos enfermos y salud pública ni fumiga ni hace nada. La basura está en candela”, describió otra persona.
Otros relataron escenas de abandono absoluto: “Tengo una zanja de aguas albañales frente a mi casa desde hace un año. Fui con una carta y nunca vinieron”, contó una vecina.
Entre la rabia y la burla
Aunque la mayoría de las reacciones fueron de angustia, muchas expresaron también rabia o sarcasmo ante el discurso oficial que insiste en que “todo está bajo control”.
“La potencia médica”, escribieron varios cubanos con ironía, acompañando emojis de bostezo. Otros añadieron: “Nos hicieron creer que éramos una potencia médica, pero la COVID demostró que aquí no hay potencia de nada”.
Algunos usuarios llevaron la crítica al terreno político con humor negro, diciendo que “los verdaderos arbovirus son los dirigentes, garrapatas que le han chupado la vida al pueblo”.
“Esto es una guerra”
Los comentarios de personas mayores, muchos enfermos o cuidando familiares contagiados, revelaron una dimensión más dura del problema.
“Esto es una guerra, una guerra fría”, escribió una mujer. “Nunca pensé que íbamos a vivir así, sin comida, sin luz, sin medicina. No es fácil sobrevivir”.
Otros mezclaron la queja con invocaciones religiosas: “Dios tenga misericordia de los cubanos”, repitieron decenas de mensajes. “Solo un milagro puede salvarnos”, afirmaron algunos. “Esto que está dando es raro y muy difícil. Todos los que lo hemos pasado lo hemos sufrido muy mal”.
“Nos están dejando morir”
En las últimas horas, numerosos comentarios coincidieron en que las muertes por fiebre, vómitos y hemorragias se multiplican, aunque las autoridades no las atribuyen oficialmente a ningún virus.
“Ellos no lo reconocen porque no tienen con qué enfrentarlo”, escribió una internauta. Otros agregaron: “En los hospitales no hay reactivos, ni medicamentos, y tampoco reconocen que han muerto personas. Es un desastre de gobernantes ineptos”.
Una mujer sintetizó con crudeza el sentir popular: “Tendrían que contagiarse ellos o sus familiares para reconocer lo que está pasando. Están muriendo personas y descaradamente no lo admiten”.
Un país exhausto
Los mensajes también retrataron una crisis social más amplia, donde la enfermedad es solo un síntoma. “Falta de todo: comida, medicamentos, transporte, limpieza y vergüenza”, escribió un usuario. “Esto es el paquete completo”.
Otros apuntaron a la desesperanza política: “Nos están dejando morir. El gobierno sabe lo que pasa, pero no le importa”, decía un mensaje. “Cuba se muere lentamente”, repetieron varios más.
Algunos responsabilizaron al miedo colectivo: “A Cuba no la están matando, somos nosotros los que nos dejamos matar. El miedo se volvió una enfermedad terminal”.
El silencio tiene un costo
Entre la rabia, la burla y la oración, las voces coincidieron en una misma percepción: el país está enfermo y el Estado no tiene ni voluntad ni recursos para sanarlo.
Mientras los apagones dejan sin ventiladores a los hogares, los hospitales sin luz y los barrios sin fumigación, el mosquito —convertido ya en símbolo de una nación en crisis— sigue su curso libre.
“Cada calle es un basurero”, resumió uno de los comentarios más repetidos. “Los mosquitos te levantan en peso. La gente enfermando y muriendo, y nadie hace ni pi…”.
Cuba, dicen las voces en redes, vive su epidemia más peligrosa: la del abandono. Y como concluyó un lector, entre resignación y esperanza: “Cuando un pueblo enferma y su gobierno calla, el silencio también mata”.
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