El desgarrador “diario chikungunyano” de Ulises Toirac: Humor en medio del dolor

Ulises Toirac narra con humor y crudeza su dura experiencia con el chikungunya, resaltando el impacto del virus en su vida diaria y la importancia de hidratarse para evitar complicaciones.

Ulises Toirac, imagen editada con IA © CiberCuba / Sora / Ulises Toirac
Ulises Toirac, imagen editada con IA Foto © CiberCuba / Sora / Ulises Toirac

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El humorista cubano Ulises Toirac relató con crudeza e ironía la dura experiencia física que atraviesa tras contagiarse con el virus chikungunya.

En un post de Facebook, el artista describió un cuadro de dolores articulares incapacitantes, fiebre, agotamiento extremo y una sensación general de deterioro que le hace decir, con sarcasmo, que ya no siente que tiene 62 años, sino “135”.

En un texto titulado “Diario de un chikungunyano”, Toirac convierte su jornada enfermo en una narración que mezcla humor negro y una descripción muy gráfica de los síntomas.

Desde las primeras líneas, el comediante cuenta que despertó “loco por orinar” y que trató de incorporarse “de siete maneras distintas”, pero cada intento disparaba “mil dolorosas alertas” en las articulaciones, hasta lograr sentarse en la cama con mareos por el esfuerzo.

El acto aparentemente simple de ir al baño se convierte en una escena en “cámara lenta”, con los tobillos y rodillas “protestando” a cada paso y la vejiga al límite.

Captura de Facebook

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Después de conseguir llegar al inodoro, confiesa que “baldear luego el baño fue del carajo”, evidenciando que incluso las tareas mínimas se vuelven un desafío agotador.

Toirac también narra lo que supone hacer café con chikungunya. Explica que, ante la debilidad de sus manos, dependió de su perra Lía, a la que ha enseñado a sujetar con fuerza lo que él le ofrece, para poder desenroscar la cafetera.

Encender la hornilla con un encendedor de tubo largo, sin gas pero con chispa, le exige apretar el gatillo con ambas manos, un esfuerzo que le hizo acordarse “de todas las películas de acción y hasta de mi abuela”.

Aun así, bromea con que si el café le hubiera quedado malo, se habría “succidiado”, y celebra que al menos salió “espectacular”.

El texto muestra cómo el virus trastoca por completo la rutina diaria: tras tomar agua y luego café, le vuelven las urgencias fisiológicas y termina describiendo, con su estilo característico, que regresa a la cama “creo que cagao porque las muñecas se niegan a obedecerme”.

Cada acción —levantarse, caminar, sostener objetos— está condicionada por las manos, tobillos, rodillas y muñecas que se resisten, en un cuerpo donde “cada articulación del sistema óseo dijo presente”.

El comediante dedica un tramo especialmente gráfico a intentar bañarse. Cuenta que puso agua a calentar “por si las moscas” y que el baño fue “extremadamente aleccionador”: todas sus articulaciones le recordaron las clases de anatomía de séptimo grado, y tuvo la sensación de que solo contratando una enfermera podría quedar realmente limpio.

Termina casi celebrando que, cuando le vuelven unas “ganas de orinar épicas”, al menos la taza del baño le queda cerca y no lleva la pijama puesta, porque ponérsela le hace pensar en andar desnudo por toda la casa para ahorrarse ese tormento.

Toirac también menciona el agotamiento y la fiebre. Asegura que es “cuento” sugerir descanso a un enfermo de chikungunya, porque uno se duerme “quiera o no quiera a pesar de los dolores”.

Confiesa que ha decidido no tomarse la temperatura porque bajar el termómetro —que sospecha lleno de “mercurio en gravilla”— sería como “arar un campo de tierra con las manos”.

El resto del día, dice, no quiere recordarlo o no lo recuerda, porque todo se le vuelve “una especie de visión onírica en modo pesadilla”.

El cierre del “diario” resume el tono entre humor y devastación con que enfrenta la enfermedad. “Me gustaba cuando tenía 62 años. Tener 135 es una reverenda porquería”, escribe, condensando en una sola frase la sensación de envejecimiento súbito y castigo físico que le ha dejado el chikungunya.

Su relato, aunque cargado de sátira, expone con claridad el impacto real de un virus que convierte cada gesto cotidiano —levantarse, bañarse, vestirse, encender una hornilla o ir al baño— en una prueba de resistencia dolorosa.

Este jueves, al confirmar que se había contagiado con la enfermedad, Toirac advirtió sobre la importancia de mantenerse hidratado y explicó que “la chikungunya produce una hiperviscosidad de los líquidos” y que “la diferencia entre pasar sin morirte o tener grandes posibilidades de un infarto depende de tomar tres litros de agua diarios por lo menos”.

Agregó que, para quienes puedan, “el uso de sales hidratantes es mucho, mucho, mucho mejor”.

Preguntas frecuentes sobre la experiencia de Ulises Toirac con el chikungunya y la situación en Cuba

¿Cómo ha descrito Ulises Toirac su experiencia con el chikungunya?

Ulises Toirac ha relatado su experiencia con el chikungunya usando humor negro e ironía, describiendo los síntomas incapacitantes que ha sufrido, como dolores articulares, fiebre y agotamiento extremo. En su "Diario de un chikungunyano", narra cómo las actividades cotidianas se convierten en retos significativos debido a la enfermedad.

¿Qué recomendaciones ha hecho Ulises Toirac para quienes padecen chikungunya?

Ulises Toirac enfatizó la importancia de mantenerse bien hidratado al sufrir chikungunya, sugiriendo tomar al menos tres litros de agua diarios para evitar complicaciones graves, como un infarto. También recomendó el uso de sales hidratantes para mejorar la recuperación.

¿Cuál es la situación sanitaria actual en Cuba respecto a enfermedades transmitidas por mosquitos?

Cuba enfrenta una grave crisis sanitaria con una alta incidencia de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el chikungunya y el dengue. Las autoridades han reconocido la transmisión activa en numerosos municipios, pero la respuesta ha sido criticada por ser tardía e ineficiente, agravando la situación debido a la falta de medicamentos y recursos básicos.

¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante la crisis sanitaria y energética?

La población cubana ha expresado su malestar y frustración ante la crisis sanitaria y energética, especialmente en redes sociales, donde han surgido críticas hacia la gestión gubernamental. El descontento se centra en la falta de transparencia, la escasez de recursos y la ineficacia en la resolución de problemas, lo que ha intensificado el agotamiento social.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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