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La alcaldesa de la alcaldía Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, avivó la polémica en torno al retiro de las estatuas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara del Jardín Tabacalera al sugerir que una “gran idea” sería fundirlas y utilizar ese material para hacer un homenaje a Carlos Manzo, presidente municipal asesinado a tiros en México en noviembre.
Las esculturas, que formaban el conjunto llamado oficialmente Monumento Encuentro —aunque conocido popularmente como “La banca del Che y Fidel”—, fueron retiradas por decisión de las autoridades locales, que señalaron irregularidades en su instalación y múltiples quejas vecinales.
La alcaldía informó que el conjunto será resguardado mientras se determina su destino final, dentro de un proceso de catalogación de la obra.
Rojo de la Vega acompañó el anuncio con un contundente mensaje: “Estos son los que deberían ser los verdaderos presos políticos, dictadores y asesinos, que ustedes veneran y por lo visto siguen sus mismos pasos. Una gran idea sería fundirlas y hacerle un homenaje a Carlos Manzo. ¡Viva la resistencia y la libertad!”.
La Dirección General de Cultura y Educación de la alcaldía había explicado que, tras revisar los expedientes, se comprobó que el monumento fue instalado en 2018 sin la autorización del Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos (COMAEP), exigida por la normativa de la Ciudad de México.
“El expediente estaba incompleto, no se cumplió con la documentación necesaria ni se acreditó la identidad de los supuestos vecinos que respaldaron la solicitud”, indicó la dependencia. Pese a ello, en 2020 las esculturas fueron reinstaladas sin subsanar las omisiones legales detectadas.
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Desde su colocación, las figuras de Fidel y el Che generaron rechazo en sectores de la comunidad, comerciantes y vecinos, así como entre políticos opositores.
La polémica se intensificó con actos vandálicos: las esculturas fueron manchadas con pintura roja y blanca, aparecieron mantas con acusaciones de “asesinos” y mensajes en contra del comunismo, e incluso en una ocasión tuvieron que ser protegidas con estructuras metálicas tras un intento de robo.
La obra, realizada por el escultor Óscar Ponzanelli en 2017, representaba el encuentro entre Fidel Castro y el Che Guevara en la Ciudad de México en 1955, donde ambos comenzaron a planear el desembarco del Granma y el inicio de la Revolución Cubana.
Su instalación en el Jardín Tabacalera fue promovida como un homenaje a ese vínculo histórico entre México y Cuba.
Sin embargo, figuras públicas como los diputados Jorge Triana y América Rangel calificaron a Fidel y al Che de “asesinos”, “homofóbicos” y “dictadores” y exigieron su retiro, argumentando que no eran dignos de homenaje en espacios públicos de la ciudad.
El Partido Comunista de México reaccionó con dureza al retiro de las esculturas y llamó a realizar una protesta contra la decisión, acusando a la alcaldesa de usar “argumentos insulsos” para justificar lo que calificó como un “acto anticomunista”.
En un mensaje difundido en X, el partido afirmó que se trata de “un agravio a la amistad de Cuba y México que no quedará sin respuesta”.
La controversia escaló al ámbito federal. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó la medida de ilegal, intolerante e hipócrita, recordando que Rojo de la Vega había vacacionado en Cuba, y advirtió que subastar las esculturas sería un delito de daño patrimonial.
Además, el gobierno federal pidió que las estatuas le fueran entregadas para reubicarlas “de forma institucional”, en un espacio que consideren adecuado.
El debate se produce en un contexto de estrecha relación entre el partido gobernante Morena y el régimen cubano.
En mayo pasado, la secretaria general de Morena, Carolina Rangel Gracida, firmó en La Habana un acuerdo de cooperación con el Partido Comunista de Cuba, en presencia de Miguel Díaz-Canel, lo que para críticos del gobierno confirma una cercanía política con La Habana que excede la mera diplomacia.
Para la comunidad cubana opositora en México, el retiro de las estatuas fue un acto de justicia y coherencia democrática.
Señalan que las manifestaciones en defensa del monumento han sido impulsadas por asociaciones ligadas a la embajada cubana, a las que acusan de hostigar a disidentes y replicar tácticas de presión política conocidas en la isla.
Desde esta perspectiva, la propuesta de fundir las estatuas de Fidel y el Che para dedicarlas a una figura como Carlos Manzo se interpreta como un gesto simbólico de ruptura con la narrativa oficialista sobre la Revolución cubana.
Con el conjunto escultórico bajo resguardo y sin una decisión definitiva sobre su destino, la frase de Rojo de la Vega proponiendo fundir las estatuas sintetiza la profunda polarización en torno a la memoria de Fidel y el Che: para unos, íconos históricos que merecen ser honrados; para otros, símbolos de dictadura, represión y violaciones de derechos humanos que no deberían ocupar un lugar de honor en el espacio público mexicano.
Preguntas frecuentes sobre la controversia de las estatuas de Fidel Castro y el Che Guevara en México
¿Por qué fueron retiradas las estatuas de Fidel Castro y el Che Guevara en Ciudad de México?
Las estatuas de Fidel Castro y el Che Guevara fueron retiradas del Jardín Tabacalera por la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, debido a irregularidades en su instalación y múltiples quejas vecinales. Se señaló que no se cumplió con la autorización del Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos (COMAEP), lo que motivó una revisión administrativa y el posterior retiro.
¿Qué propuesta hizo la alcaldesa sobre el destino de las estatuas?
La alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega sugirió que una "gran idea" sería fundir las estatuas y utilizarlas para hacer un homenaje a Carlos Manzo, presidente municipal asesinado en México. Esta propuesta fue vista como un gesto simbólico de ruptura con la narrativa oficialista sobre la Revolución Cubana.
¿Cuál ha sido la reacción del gobierno federal mexicano al retiro de las estatuas?
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, criticó la retirada de las estatuas, calificándola de ilegal, intolerante e hipócrita. Sheinbaum sugirió que las estatuas podrían reinstalarse en otro lugar, ya que considera que forman parte de un "momento histórico" relacionado con la historia compartida entre Cuba y México. Además, advirtió que subastarlas sería un delito de daño patrimonial.
¿Cómo ha reaccionado la comunidad cubana en México ante el retiro de las estatuas?
La comunidad cubana opositora en México ha respaldado la retirada de las estatuas, considerándola un acto de justicia y coherencia democrática. Señalan que las manifestaciones en defensa del monumento han sido impulsadas por asociaciones ligadas a la embajada cubana, acusadas de hostigar a disidentes y replicar tácticas de presión política.
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