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La Embajada de Estados Unidos en Cuba expresó su preocupación por el grave estado de salud del preso político Yosvany Rosell García Caso, quien cumple 30 días en huelga de hambre en protesta por su condena de 15 años de prisión impuesta por el régimen cubano tras su participación en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 (11J).
“Yosvany Rosell García Caso continúa en huelga de hambre tras la injusta condena de 15 años impuesta por el régimen cubano por su participación en las protestas del 11 de julio. Las condiciones inhumanas en la prisión de El Yayal, sumadas a su precario estado de salud, son motivo de grave preocupación. No hay justificación alguna para el maltrato que sufre. Debe ser liberado y recibir atención médica adecuada”, publicó la sede diplomática en su cuenta oficial de X (antes Twitter).
García Caso, herrero de profesión y padre de tres hijos, fue trasladado el 19 de noviembre al Hospital Clínico Quirúrgico de Holguín tras 29 días de ayuno total, según confirmó su esposa, Mailin Rodríguez Sánchez.
“Un oficial me llamó para decirme que lo trasladaron, pero no me confirmaron su estado. Solo que mantiene su postura de plantado”, relató la mujer en un mensaje de audio difundido por activistas.
En una publicación en Facebook, Rodríguez agradeció el apoyo público recibido y reconoció que la presión social e internacional fue determinante para lograr el traslado hospitalario.
“Gracias a todas las personas que han apoyado y visibilizado la situación de mi esposo. Sin ustedes, no hubiese sido posible que lo trasladaran”, escribió.
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También la activista y promotora de Derechos Humanos Rosa María Payá, exigió la liberación del joven, quien recibió la condena más alta en la isla por el 11J.
Condenado inicialmente a 30 años por sedición y luego a 15 tras una apelación, García Caso es considerado por activistas y organizaciones de derechos humanos como el preso político en peor estado de salud dentro del grupo de manifestantes encarcelados por las protestas del 11J.
Desde su detención en 2021, ha sido víctima de golpizas, celdas de castigo e incomunicación.
Su historial incluye múltiples huelgas de hambre y plantones, y durante una de ellas en 2022 rechazó incluso medicamentos esenciales para su cardiopatía crónica.
Activistas del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y del Movimiento Cristiano Liberación han advertido que su vida “corre peligro cada minuto que pasa” y responsabilizan directamente al gobierno cubano por cualquier desenlace fatal.
“Yosvany está muriendo lentamente por exigir libertad”, denunciaron en un comunicado.
El activista exiliado Edesio García afirmó que “Yosvany está al borde del colapso físico. Pienso en sus hijas y en Mailin… mañana podría morir”, mientras pedía una reacción urgente de las autoridades internacionales ante lo que calificó como “una ejecución lenta a manos del Estado cubano”.
El caso de García Caso se suma al de otros prisioneros políticos del 11J que mantienen huelgas de hambre en cárceles de Holguín, Matanzas y La Habana, exigiendo su libertad o mejores condiciones de reclusión.
Las familias denuncian que el régimen mantiene a los huelguistas aislados e incomunicados y que la Seguridad del Estado presiona a los familiares para quebrar las protestas.
Mientras tanto, el régimen de Miguel Díaz-Canel guarda silencio oficial sobre la situación, en un contexto en el que Cuba enfrenta una ola de denuncias internacionales por violaciones de derechos humanos, ejecuciones extrajudiciales, represión política y encarcelamientos arbitrarios.
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