El opositor cubano José Daniel Ferrer García, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), denunció este sábado la detención de varios ciudadanos en Santiago de Cuba, acusados por el régimen de haber pintado grafitis antigubernamentales en la ciudad.
A través de una publicación en su cuenta oficial de Facebook, Ferrer señaló que entre los detenidos se encuentran Liusban John Utra, activista de UNPACU y Cuba Decide, quien fue enviado a la provincia de Las Tunas.
Además, cuatro residentes locales que no forman parte de ningún grupo opositor organizado: Josefina Reyes Londres, Ulises Reyes Ramis, su hijo y un vecino.
“Por sospechas de que han puesto grafitis, la tiranía ha detenido y está procesando a Liusban John Utra, activista de UNPACU y Cuba Decide. También a cuatro santiagueros que no son opositores organizados”, denunció el disidente.
Según Ferrer, las detenciones forman parte de una nueva ola de represión en Santiago de Cuba, donde en las últimas semanas han aparecido pintadas con frases como “Abajo la dictadura”, “Patria y Vida” o “Libertad para los presos políticos” en muros, calles y postes eléctricos.
“Cuanto más inocentes detienen, más grafitis contra la tiranía y a favor de la libertad de los presos políticos aparecen por pueblos y ciudades de Cuba”, afirmó el líder opositor.
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Fuentes locales citadas por activistas de derechos humanos aseguran que la Seguridad del Estado realiza redadas nocturnas y registros domiciliarios, en busca de los presuntos autores de los mensajes.
Algunos vecinos reportan la presencia de patrullas y agentes de civil vigilando zonas donde aparecieron las pintadas.
La legislación cubana considera los grafitis o mensajes políticos contrarios al gobierno como “propaganda enemiga” o “desacato a las autoridades”, delitos que pueden implicar penas de hasta ocho años de prisión.
Organizaciones como Prisoners Defenders y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) han denunciado que este tipo de acciones son parte de una campaña sistemática para criminalizar el activismo pacífico y la libertad de expresión.
“Pintar una pared o escribir una consigna no es un crimen; es una forma legítima de protesta ciudadana. Detener a personas por esto demuestra el miedo del régimen a la opinión pública”, expresó un portavoz del OCDH desde Madrid.
En los últimos meses, varias provincias cubanas —entre ellas Santiago, Holguín y Matanzas— han registrado un aumento de grafitis y carteles anónimos contra el gobierno, en medio del deterioro económico, los apagones y la falta de alimentos y medicinas.
Los mensajes, en su mayoría escritos de noche o al amanecer, se han convertido en una de las pocas formas de protesta visibles dentro de la Isla, ante la censura y el control estatal de los espacios públicos.
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