A nueve años de la llegada de las cenizas de Fidel Castro a Santiago de Cuba, el régimen volvió a echar mano de los estudiantes, incluidos niños y adolescentes, para llenar las calles en una peregrinación hacia el cementerio Santa Ifigenia, un acto que las autoridades presentan como “homenaje vibrante y multitudinario”, pero que en la práctica reproduce la vieja estrategia de movilizar a menores en ceremonias de culto político.
Desde horas de la madrugada, las páginas oficiales de Santiago y la emisora estatal CMKW Radio Mambí comenzaron a difundir imágenes que muestran a decenas de niñas y niños uniformados, algunos con pañoletas rojas, sosteniendo grandes retratos de Fidel Castro mientras forman filas en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo.

Las fotos, tomadas antes del amanecer, muestran a los menores organizados por escuelas, cargando pancartas institucionales y banderas cubanas para abrir la marcha convocada por las autoridades provinciales y la Unión de Jóvenes Comunistas.
En otra secuencia de imágenes, se observa a adolescentes vestidas con blusas blancas y sayas grises sujetando un estandarte escolar; a su lado, otros estudiantes sostienen carteles impresos con el rostro del fallecido gobernante.
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Detrás, grupos numerosos de niños avanzan en columnas compactas hacia Santa Ifigenia, seguidos por profesores, funcionarios y miembros del Partido Comunista. La multitud, compuesta en buena parte por estudiantes, ocupa las avenidas en un ambiente que los locutores oficiales describen como “fervor revolucionario”, pese a que muchos de los menores cargan retratos que apenas pueden sostener.
Entre los asistentes también aparecen trabajadores de empresas estatales marchando con pancartas sindicales, pero la presencia más visible, y más explotada por la propaganda, sigue siendo la de los menores. Marchan bajo el cielo gris del amanecer, algunos mirando a las cámaras, otros intentando mantener el paso en medio de la multitud.
La utilización de niños en actos de culto político no es nueva en Cuba. Desde los años 60, el sistema educativo ha sido un espacio central para la reproducción de lealtades ideológicas, con actividades obligatorias, matutinos patrióticos y movilizaciones masivas en fechas simbólicas.
Sin embargo, en los últimos años, con la falta de participación espontánea de la población adulta, el régimen ha intensificado la presencia de escolares como “masa garantizada” para sus eventos.
Preguntas frecuentes sobre el uso de niños en homenajes a Fidel Castro en Cuba
¿Por qué el régimen cubano utiliza a los niños en homenajes a Fidel Castro?
El régimen cubano utiliza a los niños en homenajes a Fidel Castro como parte de su maquinaria propagandística para perpetuar el culto a la figura del dictador. Esta estrategia busca inculcar lealtades ideológicas desde una edad temprana, especialmente en un contexto donde la participación espontánea de adultos ha disminuido. La educación en Cuba ha sido un espacio central para reforzar las lealtades políticas, incluyendo actividades obligatorias y ceremonias en fechas simbólicas.
¿Qué representa el culto a Fidel Castro en la actualidad cubana?
El culto a Fidel Castro en la actualidad cubana representa un intento del régimen de mantener su control ideológico y presentar a Castro como un guía espiritual del país. En medio de una crisis económica y social severa, las autoridades priorizan estas ceremonias simbólicas para mantener su narrativa oficial, a pesar del creciente descontento popular. El culto también funciona como un mecanismo de control social que busca perpetuar la ideología castrista entre las nuevas generaciones.
¿Cuál ha sido la reacción de la población cubana ante estos homenajes a Fidel Castro?
La reacción de la población cubana ante los homenajes a Fidel Castro ha sido de creciente rechazo y frustración. Muchos cubanos critican la manipulación política y el uso de recursos en estas ceremonias en lugar de atender las necesidades urgentes del país, como la escasez de alimentos, apagones y falta de medicinas. Las redes sociales reflejan un cambio en la percepción pública, con comentarios sarcásticos y críticas hacia el culto a la personalidad del dictador.
¿Qué impacto tiene la propaganda castrista en la educación de los niños cubanos?
La propaganda castrista impacta la educación de los niños cubanos al convertirla en un instrumento de adoctrinamiento ideológico. Las escuelas se utilizan para reproducir lealtades políticas y organizar actividades que promueven el culto a Fidel Castro, lo que limita el desarrollo de un pensamiento crítico independiente entre los estudiantes. Este enfoque educativo refuerza el control del régimen sobre las nuevas generaciones, alejándolas de una educación que fomente la diversidad de ideas y el análisis crítico.
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