Juego de tronos: el VII Congreso del PCC is coming

Este artículo es de hace 4 años

Game of Thrones is coming…..y no solo porque se espere con ganas el estreno de la 6ta temporada de la serie de HBO (prevista para el próximo 24 de abril), sino porque en realidad ya vivimos en un mundo lleno de juegos de pactos, destinos conjurados y traiciones políticas, en los que además, la realidad supera a la ficción la mayor parte de las veces.

Justo cuando la propia España vive su temporada de pactos fallidos, que parece abocar a la celebración de nuevas elecciones generales, el diario español ABC centra la atención en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, evento que tendrá lugar a partir del próximo sábado 16 de abril en La Habana, y que podría esclarecer el protagonismo de algunos actores políticos en el futuro de la Isla.

Aunque ABC realiza un pormenorizado análisis de nombres, listas, posiciones y estrategias, hay que partir de una idea no dicha allí: el gobierno cubano es especialista en jugadas maestras, de esas que dejan con la boca abierta y el corazón apretado. El gobierno cubano tiene arte y experiencia en eso de cambiar de “palo pa rumba”, y cualquier cambio de última hora en las previsiones “no será pura coincidencia”.

Así que lo mejor será manejar las listas e hipótesis con un saludable distanciamiento brechtiano. ¿Por qué? Pues porque luego de célebres “explotes” como los de Felipe Pérez Roque y Carlos Lage ―mimados primero y luego tirados a los leones― cualquier cosa es posible en la Isla.

Por tanto, más allá de concienzudos análisis y previsiones, ya podemos ir empezando a consultar paralelamente el tarot, el I Ching, las runas, el tablero de Ifá y hasta la ouija, para saber qué pasará realmente en la Isla. Nunca olvidemos, señores, que Cuba está más cerca de la mística que de la lógica.

No obstante, hagamos un rápido repaso al análisis que hace ABC, eso sí, con la ilusión de que ―a diferencia de la esperada resurrección de Jon Nieve― Fidel Castro no vaya a resucitar en la próxima temporada de la política cubana, porque ahí sí que nos da un patatús colectivo.

De momento, el heredero político en Cuba parece ser Miguel Díaz-Canel (primer vicepresidente, 55 años de edad), que fue designado para suceder a Raúl Castro como presidente del Consejo de Estado y de Ministros a partir de 2018.

Sin embargo, algo me dice que ese no será el camino que finalmente se acabe tomando, y ¿por qué? justamente porque Cuba es especialista en puntos de giro. Hoy por hoy somos varios lo que pensamos que a Díaz-Canel le falta chicha, sustancia y hasta carácter para el papel propuesto, pero hay que dar tiempo al tiempo. Estas, de momento, no son más que intuiciones peregrinas.

Será clave entonces quiénes quedarán como primer y segundo secretario del partido único. Según ABC, muchos indicios apuntan a que Raúl seguirá al frente del PCC tras el próximo Congreso, al menos hasta 2018, cuando podría dejar ambos cargos y permanecer como poder en la sombra.

El actual número 2, José Ramón Machado Ventura, es uno de los hombres que, por pura y llana vejez (85 años), debería ser relevado de su cargo y enviado a jubilación.

Según asegura Roberto Álvarez-Quiñones, experiodista del diario oficial "Granma": “El segundo puesto en el partido es muy importante porque se queda de dictador si algo le sucede al primero, es el cargo que le confiere esta condición, no el de presidente”.

Carlos Malamud, investigador principal sobre América Latina del Real Instituto Elcano, distingue dos poderes en Cuba en estos momentos:

1)      Raúl Castro apoyado por los militares al frente de las principales empresas estatales.

2)      los burócratas inmovilistas del PCC, que tienen como referente a Fidel Castro.

 Según Malamud:

El congreso va a permitir medir la correlación de fuerzas entre estos dos grupos.

Por tanto, importante será ver cómo queda el mapa de la correlación de fuerzas entre los “reformistas” y los “inmovilistas”, una vez que transcurra el Congreso y se deriven nuevos cargos.

Sin embargo, en lo que coinciden la mayor parte de los analistas del caso Cuba, es que a estas alturas Fidel Castro no decide nada. Alcibíades Hidalgo ―exjefe de gabinete de Raúl Castro― opina que hoy por hoy Fidel es una “figura decorativa” que se “se ha convertido en objeto de turismo político". No obstante, también existen quienes creen que le queda la capacidad de veto y de interferir en decisiones importantes. A este segundo grupo les pesa la inercia de un legado que, si somos realistas, ya pinta menos de lo que quieren dar a entender.

Pero cabría preguntarse, ¿qué pinta realmente el PCC? Aunque la Constitución cubana establece que el partido es la "fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado", muchos son los que coinciden en afirmar que en Cuba quien de verdad manda es una especie de "junta militar invisible" –en palabras de Álvarez Quiñones– encabezada por Raúl Castro y la mayoría de los militares del Buró Político.

Esa lista es muy coincidente con algunas de las llamadas “figuras históricas” que en realidad ya van camino de convertirse en “figuras museables”. Sería el caso del citado Machado Ventura y Ramiro Valdés, por poner dos ejemplos.

Alcibíades Hidalgo considera que, ahora mismo, habría dos escalones en la cúpula:

1)      en el primero sitúa a Castro, Ventura Machado, Carlos Fernández Gondín (ministro del Interior),Leopoldo Cintra Frías (ministro de Defensa) y Julio César Gandarilla (viceministro de Interior).

2)      en el segundo a Álvaro López Miera (viceministro de Defensa y candidato fuerte en las quinielas), Marino Murillo(vicepresidente, con peso en economía), Esteban lazo (presidente de la Asamblea) y Bruno Rodríguez (canciller).

La máxima autoridad política e ideológica del partido y del Estado está formada por 14 miembros, 9 militares y 5 civiles. La mayoría de estos militares supondría el poder real.

Militares: Raúl Castro, José Ramón Machado, Leopoldo Cintra, Abelardo Colomé, Ramón Espinosa, Álvaro López Miera, Marino Murillo, Ramiro Valdés y Adel Yzquierdo.

Civiles: Miguel Díaz-Canel, Esteban Lazo, Mercedes López Acea, Bruno Rodríguez y Salvador Valdés.

Como se puede ver, el sexo femenino casi brilla por su ausencia en ese buró político bien macho y de rebosante testosterona militaroide.

Sin embargo, las previsiones se complican cuando Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos, destaca a dos figuras que en su opinión van “a ser resaltadas como garantes del sistema” y que serán claves para la supervivencia del régimen:

1)      Alejandro Castro Espín (hijo y mano derecha de Raúl).

2)      Luis Alberto Rodríguez López-Callejas (exyerno y presidente del holding empresarial Gaesa).

El periodista Juan Juan Almeida (hijo del comandante de la revolución Juan Almeida Bosque), de alguna manera apoya esa idea cuando opina que Raúl Castro en realidad solo confía en su familia, y que muchas decisiones de gobierno se toman en los almuerzos domingueros en la finca La Rinconada, en La Habana. Y sentencia Almeida:

En Cuba manda Raúl, luego Alejandro y a continuación todo lo demás.

De ser esto cierto, es para asustarse, porque eso quiere decir que en realidad el guión está más escrito de lo que imaginamos, y que en el fondo Díaz-Canel no es más que entretenimiento para la prensa, una trazada estrategia de distracción (guapo además); todo ello mientras en la sombra yace el verdadero heredero: Alejandro Castro Espín, esperando el momento para reclamar la continuación dinástica.

¿A que da miedo? Pues sí, ya podemos ir tirando la tres monedas al aire y preguntándole al I Ching...

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide