Logran salvar a la leona que mordió a un joven en el zoológico de Sancti Spíritus

El animal tuvo alojada la bala en su cuerpo durante más de una semana, específicamente en un área cercana al ganglio submaxilar izquierdo

Leona Mily con el equipo médico que la operó Foto © Escambray/ Xiomara Alsina

Este artículo es de hace 2 años

La leona que mordió a un trabajador del zoológico de Sancti Spíritus que imprudentemente introdujo la mano en su jaula para acariciarla, fue operada este miércoles para extraerle el proyectil que le disparó la policía el día del suceso.

La intervención se realizó en el propio parque, a cargo de un equipo multidisciplinario  dirigido por Ibraím Calero Herrera, doctor en Medicina Veterinaria.

Mily tuvo alojada la bala en su cuerpo durante más de una semana, específicamente en un área cercana al ganglio submaxilar izquierdo.

Foto: Escambray/ Xiomara Alsina

“Exploramos el conducto que ya presentaba una fístula, buscando el orificio de salida del proyectil de un arma calibre 45, y comprobamos que el disparo le ocasionó la pérdida de un molar”, explicó el cirujano al periódico Escambray.

“Luego, en el interior de la boca seguimos el rumbo de una perforación grande, debajo del maxilar superior del lado izquierdo y encontramos fragmentos de huesos, pero hasta ahí no había rastros de la bala. Entonces nos percatamos de que según el recorrido del proyectil, una vez que se desviara por el impacto con el molar, aparecía una inflamación en el ganglio próximo al submaxilar; decidimos realizar el corte en el lugar y allí encontramos la bala”, dijo.

Foto: Escambray/ Xiomara Alsina

Al animal le aplicaron antibióticos de rápido efecto, en vena e intramuscular, y tras la sutura, le aplicaron analgésicos y otros medicamentos que evitan la miasis cutánea (enfermedad parasitaria).

El domingo 17 de marzo la policía tuvo que disparar una bala de calibre 45 a la boca de Mily, para obligarla a soltar la mano de Yoancy Espino, trabajador de la cafetería El Bosque, del zoológico.

Los agentes dispararon primero al aire, pero no lograron que la leona abriera la boca, hasta que le dispararon en el maxilar derecho.

El trabajador no perdió la extremidad gracias a que no forcejeó, y por eso ella no intentó arrancársela. Según la veterinaria del zoológico, Taimí Mencía Venega, eso significa que la leona estaba jugando y no quería atacarlo, a pesar de que él había invadido su hábitat.

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