Cubano mutilado en la guerra en Angola reclama ayuda del gobierno | Foto © YouTube Unpacu/ Screenshot
Cubano mutilado en la guerra en Angola reclama ayuda del gobierno | Foto © YouTube Unpacu/ Screenshot

Veteranos cubanos a la intemperie

América Latina Cuba

Publicado el Martes, 18 Junio, 2019 - 05:52 (GMT-4)


Publicado el Martes, 18 Junio, 2019 - 05:52 (GMT-4)


(…) Quién recibió la bala mía…
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo…

Roberto Fernández Retamar

La imagen reciente de un mutilado de guerra cubano en Angola pidiendo ayuda oficial, revela parte del drama de las diferentes generaciones de combatientes de la revolución cubana, cargados de historias y que hoy sobreviven entre las ruinas de la nación.

Cuba está en deuda con los hombres y mujeres que consagraron sus vidas a hacer y defender la gesta con la que pensaban emanciparse y legar un futuro promisorio a sus hijos y nietos, muchos de los cuales han encontrado soluciones parciales en el exilio.

Como toda sociedad dividida en clases, los ex altos cargos han podido reconvertir parcialmente sus mansiones en pequeños hoteles con habitaciones para extranjeros y enviado a hijos y nietos al extranjero, mientras que los pobres son ahora más pobres y sus viviendas no sirven para alojar turistas, aunque algunas sí valen para posadas toleradas e intermitentes por la falta de agua y otras escaseces crónicas.

Otros se han reconvertido en productores agropecuarios con lo que consiguen autoabastecerse e intercambiar productos y vender los excedentes a cafeterías y restaurantes estatales, privadas y cooperativas. Engranaje que depende de la afluencia y de la generosidad del turista y del exiliado.

Una lectura rápida a las Actas de las reuniones de núcleos del Partido Comunista de combatientes jubilados o de sesiones de las propias Asociaciones de Combatientes muestra un rosario de calamidades que van desde quien pide un ventilador para el asma de una nieta hasta el que solicita una autorización para cambiar la carrocería del añejo Lada.

Viajeros procedentes de la isla repiten cada vez más la palabra desigualdad para definir la situación cubana de ahora mismo, en clara alusión a la minoría que se maneja con dólares norteamericanos y la mayoría que sobrevive entre la OFICODA y el invento.

El General de Brigada (R) Néstor López Cuba, el mítico tanquista de Girón, Argelia, Siria y Angola murió hace unos años en La Habana por una Leptospirosis; el coronel Guerrero Ramos, el sable marcial de Protocolo del Consejo de Estado, complementa su pensión haciendo trabajos de albañilería y plomería; ex cuadros intermedios, combatientes de la Sierra Maestra y del llano, de Girón, la Crisis de Octubre, del Escambray e internacionalistas han sido reducidos a la condición de desamparados.

En un ejercicio de cinismo político, Fidel Castro trató de paliar esta injusticia reconociendo que muchos combatientes que lo habían ayudado a conseguir y mantener el poder vivían con apreturas, pero eso era señal que no se habían corrompido.

Entre corromperse y vivir con la holgura merecida por los años de trabajo y servicios prestados al país va un buen trecho, pero ya conocemos la proverbial afición del Comandante en Jefe a los gestos para la galería como su negativa a rechazar los ofrecimientos angoleños de suministrar café a Cuba ante una crisis, otra más, de producción cafetalera nacional y de dar una pensión por muerte e invalidez a combatientes cubanos muertos o mutilados en Angola.

El gobierno del MPLA solo intentaba ser justo con un pueblo que había puesto en riesgo su propia integridad territorial y la vida de muchos de sus hijos para hacer posible la independencia de Angola y derrotar al FNLA, UNITA y Sudáfrica.

El General de Brigada (R) Rafael Moracén Limonta salvó la vida de Agostinho Neto y el fallecido General de División Jesús Bermúdez Cutiño salvó la vida de José Dos Santos; el Coronel (R) Fidelio González Peraza lideró una resistencia numantina en Cangamba frente a una columna de la UNITA muy superior en fuerzas y armamentos al que poseían el reducido grupo de instructores militares cubanos allí congregados, tras un repliegue de tropas del Sur, en cumplimiento de resoluciones de Naciones Unidas y de acuerdos bilaterales entre Angola y Sudáfrica que pusieron en peligro a las tropas cubanas desplegadas allí.

Cubanos mutilados física y psicológicamente en África deambulan entre las ruinas del castrismo como fantasmas suplicantes, huyendo de un pasado reciente que los marcó y de una cotidianidad que los aniquila con mayor ferocidad que las guerras a las que sobrevivieron.

¡Qué menos que una taza de café y una pensión que aliviara la situación de desamparo en que quedaron las familias cubanas con combatientes muertos o heridos en Angola!

¿Tiene el Buró Político del Partido Comunista alguna explicación razonable para los ex combatientes cubanos que viven peor que sus hermanos del exilio, y los privilegiados del bussines patrio?

Sería justo y aconsejable que la menor cantidad posible de cubanos, da igual su posicionamiento político, se sienta desplazado en medio del desguace de la nación y cuando los privilegiados del tardocastrismo, con la venia de Raúl Castro, están inmersos en la construcción acelerada del capitalismo económico sin apertura política, como ocurre en China, Viet Nam y, parcialmente, en Rusia.

El gobierno cubano y sus abundantes exégetas repartidos por el mundo intentan reducir el debate cubano a una cuestión económica, que tiene la ventaja de que son conscientes de la necesidad de generar urgentemente zonas de prosperidad lo más amplias posible; pero obviando la falta de libertad política y derechos civiles que sigue aplastando a los cubanos.

Los desamparados del tardocastrismo se amontonan por doquier y los pobres, según Carlos Marx, solo tienen una cosa que perder: las cadenas. Y Raúl Castro sigue sin asumir la responsabilidad por haber postergado las reformas políticas y económicas que demanda la isla con urgencia desde hace años, apostando por Hillary Clinton y Nicolás Maduro, dos perdedores y sin responsabilidad alguna en la suerte de Cuba, atenazada por una casta comunista y militar improductiva y privilegiada.

La primera obligación de un político es hacer libres y prósperos a los ciudadanos, el resto son pretextos y poses de perdedores arracimados en el poder miope que trastabillea mientras hace caja con la desgracia colectiva.

Cuba duele a muchos cubanos, a la mayoría porque viven jodidos; a otros porque cada mes deben apartar parte de sus ingresos en suelo extraño para irse a la cama con la tranquilidad de que sus padres, abuelos e hijos comieron, y a otros porque no nos resignamos a la falacia de que los cubanos tienen lo que se merecen.

Algunos exaltados de esta orilla suelen alegrarse de la pobreza e infelicidad que asola a los excombatientes y consideran que ahora deben joderse y resignarse a vivir a la intemperie social por haber sido castristas. Fallido país el que pretenda construirse sobre el odio al adversario y machacando a los perdedores.

Exiliados y gusañeros tenemos la ventaja de vivir con normalidad y en correspondencia con nuestros salarios y esfuerzos, aquellos, que son nuestros hermanos, no tienen consuelo porque fueron vencidos por la amoralidad, la ineficiencia crónica y la sinrazón comunistas que los engatusó con la victoria final, una hembra astuta, zalamera y escurridiza, que nunca los quiso.

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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