Personalidades cubanas evalúan efecto Biden en las relaciones entre Washington y La Habana (II y final)

CiberCuba convocó a un grupo de personalidades de la plural geografía cubana para valorar el efecto de una posible presidencia de Joe Biden en las relaciones bilaterales entre dos vecinos que viven casi juntos, pero no revueltos y donde las ofensas han tenido mayor peso que la fraternidad en los últimos 62 años.

Muchos han respondido, otros se excusaron en motivos laborales, personalidades vinculadas a entidades oficiales dieron la callada por respuesta; incluido el director general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), Carlos Fernández de Cossío Domínguez, y uno de los consultados explicó que no podía contestar a nuestra encuesta porque sus normas laborales impiden "relacionarse con medios alternativos".

Con esta segunda entrega, concluye nuestro sondeo entre personalidades cubanas sobre las consecuencias que suponen para las relaciones bilaterales una presidencia de Joe Biden-Kamala Harris, una vez que sea proclamada oficialmente su victoria en los recientes comicios presidenciales en Estados Unidos.

Juan Antonio Madrazo Luna, Coordinador Nacional del Comité por la Integración Racial (CIR)

Creo que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos pudieran ser más tensa desde el punto de vista ideológico, por parte del  régimen cubano ya que la idea de la Administración Biden -Kamala es darle continuidad a la política de ventanas abiertas defendida por la Administración Obama  y que fue bien recibida por un amplio segmento de la sociedad civil en toda su diversidad. La política de ventanas abierta y diplomacia cultural no es del agrado del sector más conservador del PCC como tampoco lo fue el Carril I y II durante la Administración Clinton, que fue desmantelado por la élite castrista en aquel momento.

La política de ventanas abierta es lo que debería fortalecer internamente a los sectores más críticos de la sociedad civil; porque al régimen cubano le hubiera gustado otra Administración Trump para continuar especulando con el espejo de "plaza sitiada".

Pero, la nueva administración no debe cometer los mismos errores que el anterior gobierno demócrata; pero sí debe abrir el país a más intercambio con toda la sociedad cubana, incluida la que se ha definido como socialista, política que podría cambiar las reglas del juego. No podemos pasar por alto que, en una reciente reunión del Buró Político del PCC se sometió a estudio interno un documento titulado "Análisis sociopolítico de la sociedad cubana" y eso está en sintonía de que hoy el espejo ideológico de la sociedad cubana es más plural y más crítico.

Hay una izquierda dentro de las instituciones llamadas socialistas más críticas con el régimen que la propia oposición política. No por gusto la facciones que se estaban creando de "Oposición leal" con acompañamiento crítico fueron desmanteladas y hoy, en el ámbito interno de la UNEAC y la UPEC hay más reforzamiento de la vigilancia ideológica habitual.

María C. Werlau, Directora Ejecutiva de Archivo Cuba

El proceso de normalización Obama-Biden, que el gobierno Biden-Harris ha prometido reiniciar, podría tomar un giro mas realista si reconoce varias realidades ineludibles:

1. El modelo de acercamiento a partir de concesiones unilaterales benefició enormemente al régimen cubano pero no repercutió en un empoderamiento económico ni político para el pueblo;

2. El resultado electoral de la Florida parece indicar que la comunidad cubanoamericana lo rechaza mayoritariamente.

 3. La destrucción de la democracia y la economía de Venezuela, dirigida por Cuba, demuestra que las intervenciones cubanas representan un riesgo real a la seguridad hemisférica.

 4. La dictadura cubana sigue demostrando su naturaleza totalitaria y criminal.  Biden, que ha prometido defender los derechos humanos en Cuba, podría liderar un esfuerzo multilateral para exigir una verdadera transición a la democracia.

Pedro Manuel González Reinoso (Pedry), periodista y artista independiente en Cuba

Yo sé que Biden existe. Que está ahí. Que pronto comenzará a regir los destinos mundiales. Y que correrán a ensalzarlo o intentar defenestrarlo por igual su montón de seguidores/detractores, como casi siempre ocurre con los elegidos en esa nación democrática vecina, donde la ley y el orden derivan a veces en ilegalidad y desorden. Como en todas partes. Solo que allí todo adquiere dimensiones planetarias y se suceden los escándalos.

Pero no me importa lo que haga o decida este Biden. Porque tampoco me importaron las obras de todos sus predecesores. ¡Allá el gobierno de mi país que ha vivido en esa cómica zozobra!

La enfermedad castrista de vigilar cederistamente a los Estados Unidos de América durante seis décadas, a mí me tuvo siempre sin cuidado.

Si invadieron (los cubanos descontentos, no el ejército de aquel país) Playa Girón a principios del descoque fabuloso que fue la incipiente revolución cubana, nos quedamos “preparados para el próximo combate” el cual tampoco tuvo lugar. Porque se desangró a mi patria, no del liquido vital, sino emocional y económicamente.

Lo cual es mucho peor, porque resulta en un proceso lento.

He mirado con lastima perdonavidas el actual despelote creado, más la avidez por el poder absoluto que pervive entre batalladores intestinos de aquel país, y me pregunto: Bueno, sí ¿y qué? …¿cómo incidirá uno u otro gobernante foráneo para que siga teniendo yo -o deje de tener, con la vida sabrosa (o pobre) de esta isla que es de quienes la deciden- pan y circo?

Yaxys Cires Dib, miembro ejecutiva del Partido Demócrata Cristiano de Cuba

Creo que la incertidumbre inicial en cuanto a la dirección y los detalles de la política exterior hacia Cuba de parte de una nueva administración, extenderá, lamentablemente, el plazo para que el gobierno cubano se siente a conversar e inicie un proceso de cambios.

Biden quizá será más pragmatico que Barack Obama, incluso atendiendo a la sensibilidad actual mayoritaria del exilio cubano. Pero echo de menos que no haya dejado claro desde ya, que el gobierno cubano tiene que abrirse rápido al cambio democrático y a una economía libre.

Dimas Castellanos, analista político y periodista independiente en Cuba

Parto de la siguiente tesis de que: el gobierno de Cuba, ante la profundidad de la crisis estructural en el país que Cuba está inmersa y la incapacidad para superar esa situación, el gobierno de Cuba, aunque carezca de voluntad política, no tiene otra opción que introducir cambios. La razón del inmovilismo ha sido conservar el poder, los acontecimientos están diciendo que sin cambios tampoco es posible sostenerlo.

Desde esta tesis considero:

1- Con independencia de quien ocupe la silla presidencial en Estados Unidos, se implementarán cambios en Cuba.

2- Resultaría más cómodo para el gobierno de Cuba realizarlos con la administración de Joe Biden, que con la de Donald Trump. Con la primera aparecerían como una decisión soberana. Con la segunda, como una derrota.

3- La administración de Joe Biden, no daría una marcha atrás de forma absoluta respecto a la de Trump, ni haría tanto como la de Obama. Biden tiene la experiencia de lo ocurrido cuando él era el vicepresidente. Por tanto, eliminará algunas restricciones pero mantendrá otras y presionará en la dirección de los derechos humanos.

4- Ante esa política, el gobierno de Cuba carece de fuerza para repetir lo que hizo ante la administración anterior.

5- Por tanto, habrá altas y bajas, pues el gobierno de Cuba no renunciará a tratar de obtener el máximo a cambio del mínimo, pero ese mínimo irá removiendo las trabas al interior y creara la necesidad de profundizar los cambios.

6- La única opción descartada es que decidan atrincherarse, porque ese sería el fin y ellos, no lo quieren.

Yuri Valle Roca, periodista independiente en Cuba

Entre Biden y la dictadura las relaciones serían buenas y aumentaría el nivel de impunidad de la autocracia con respecto a la oposición y hacia la ciudadanía en general; como vimos cuando la visita de Obama, de quien Biden era su vicepresidente y, que en 8 años de mandato, no resolvieron el grave problema de derechos humanos que tenemos en Cuba.

Andrés Alburquerque Pastor, Analista político y comunicador

No creo que lleguen al nivel de fraternidad a que llegaron bajo Obama pero decididamente darán oxígeno a la junta castrista, más en lo político y psicológico que en lo económico, donde legalmente Biden no puede levantar el embargo. Lo que no puede perderse de vista es que los regímenes de izquierda viven de las apariencias y bajo Biden estas le podrían ser muy favorables; en resumen: Bien poco, pero si sería un respiro para el castrismo en el ámbito diplomático y le ayudaría a ganar tiempo en el plano doméstico.

Alejandro González Raga, Director Ejecutivo del Observatorio Cubano de Derechos Humanos

Aún es pronto para saber como serán los vínculos entre Cuba y Estados Unidos con una futura administración Biden-Harris , pero creo que debería ser unas relaciones basadas en una política de estado y consensuada por los dos partidos, demócrata y republicano,  que contribuya a la democracia y los derechos humanos en Cuba.

Mauricio de Miranda Parrondo, Profesor Titular y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana, Cali.

Es difícil decir cómo van a ser las relaciones a partir del 20 de enero, sin embargo, es muy probable que, de momento, se pueda volver al punto en el que quedaron dichas relaciones el 20 de enero de 2016, y esto es, funcionamiento normal de las embajadas, relaciones pueblo a pueblo, vuelos directos de las líneas comerciales, entre otras cuestiones. Ahora bien, creo que deberían existir gestos claros del gobierno cubano para negociar cuestiones de mayor importancia. Cuba debe hacer cambios importantes,  no solo en materia económica sino en la aplicación real de los derechos que están establecidos en la Constitución actual. Esto no lo digo porque sea importante para las relaciones entre ambos países sino porque es imprescindible para la vida del país y para la construcción de un país incluyente en el que podamos vivir todos los cubanos, con independencia de nuestras creencias o posiciones políticas.

Al mismo tiempo, esos cambios necesarios para el país pueden ser un buen indicador de confianza para que el gobierno de Biden apueste por asumir la relación con Cuba como lo que es, un asunto de política externa y no un tema de política doméstica de uno de los actuales 50 estados. Hay muchas cuestiones para negociar. La confianza mutua real puede ser un buen comienzo.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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