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¿Será pacífica la transición en Cuba?

El logro de Mandela fue convencer a los blancos de que no serían exterminados, y a los negros, convencerlos de no exterminar a los blancos.

Raúl Castro en Congreso del PCC © Granma
Raúl Castro en Congreso del PCC Foto © Granma

Este artículo es de hace 2 años

El PCC no es un partido especialmente grande, en comparación con el total de la población. Supera con mucho a los ingleses, a los alemanes y los rusos, pero se queda por debajo de los norteamericanos, que lo duplican. Estos números no dicen mucho, no hay una correlación clara. Lo único evidente es que a los norteamericanos les gusta –y mucho– involucrarse en la política de su país, y que todavía consideran que los partidos son la fuerza política dirigente superior de la sociedad. En Europa, es claramente diferente.

El unipartidismo reunió en un solo organismo a todo el que quería hacer política. Al que quería, pero no se ajustaba al tema, lo dejó fuera. Con el tiempo, se ha visto que ya esto dejó de ser un asunto de Izquierda o Derecha, y se volvió tribal.

Desembocó en Tribu en el Poder vs. la Otra Tribu, y la pertenencia –per se– pasó a ser la verdadero base de todo.

Es tan evidente y tan profunda la brecha entre las tribus, que el MINCIN puede anunciar que no puede sacar la libreta de abastecimiento, porque no se pudo importar la materia prima para hacerla, y uno aquí se ríe. Uno asiste al desmoronamiento de su sociedad, y se ríe. Porque la libreta es el símbolo de la Tribu en el Poder, y la ineficiencia, su sello. ¿Si no pueden imprimir la libreta, qué dejaremos para lo demás? ¿Si no pueden imprimir la libreta, podrán entregar la comida que ésta representa?

Puede Gil decir que no hay inflación. Que son individuos sin escrúpulos subiendo precios. Sí, es verdad. Los culpables son individuos sin escrúpulos, subiendo precios y vendiendo en dólares. Jugando con nuestra economía y nuestras vidas. Lo han sido todo el tiempo.

Así que el no poder imprimir la libreta es un problema de Ellos, nunca Nuestro.

Vivimos en un animal muy grande, que ya se murió y se está pudriendo. La Tribu en el Poder son los huesos, la Otra Tribu, la carne. Nosotros decaeremos primero. Ellos lo saben. El hueso sobrevive milenios a la carne. Igual, no tiene sentido. Nuestro animal grande y muerto se convierte poco a poco en hueso blanco, pura estructura carente de vida, que sigue soñando estar vivo. Es un problema de Nosotros, piensan Ellos, y se sienten seguros en su inorgánica inmortalidad.

¿Qué defienden aún? ¿Cuál es la estructura a mantener?

Pudiéramos hablar de la educación, o de la salud. Suponiendo que se recuperen, claro. Está la paz. Vivimos en un país pacífico, y eso me gusta. Pero en el fondo, la principal preocupación es seguir manteniendo su estructura. Y para siempre se quedó dormido, al rígido esqueleto abrazado.

Los temas tribales son así. Degeneran en supervivencia. Ahora, la Tribu en el Poder teme la aniquilación.

En Sudáfrica, durante las negociaciones con Mandela, un alto funcionario del gobierno le ofreció una parte minoritaria del poder político, a lo que Mandela respondió que no, que tenía que ser igual para todo el mundo. El funcionario lo miró, incrédulo, y le dijo: "No puede ser. Los negros no pueden llegar al poder. Tomarían venganza. Nos matarían a todos."

Lo decía un negociador, uno que estaba claro que tenía que soltar, pero no sabía cómo soltar. Estaban creando el plan sobre la marcha, pero el miedo era más fuerte. El miedo a que le hicieran lo que él mismo había hecho a otros.

Recuerdo preguntarle a un funcionario, que ocupaba una posición bastante comprometida en las esferas: "Yo temo un fallo catastrófico del sistema. ¿Si eso pasa, qué van a hacer?".

"Nosotros, imagínate, morirnos al pie del cañón", me respondió.

En la doctrina, a nivel de tribu, se habla de resistir hasta las últimas consecuencias. Eso ha sido injusto con ellos mismos. "Lucha con tu vida contra el cambio, porque el cambio te va a quitar la vida". En su mente, el cambio va a ser como en la mente del funcionario sudafricano. Muerte y exterminio total de su forma de vida.

Sé que hay quien quiere exterminar, y que ganando el poder daría la orden de exterminio. No estoy ajeno a eso. Sé también quién da la orden de exterminar por miedo a ser exterminado. No necesito que me lo recuerden, acabo de ver la lista de las condenas de los manifestantes de La Güinera.

El logro de Mandela fue convencer a los blancos de que no serían exterminados, y a los negros, convencerlos de no exterminar a los blancos. Después, dedicó su mandato a enseñar a convivir. Dejó aparte a la Izquierda y la Derecha, al color de la piel, a siglos de colonialismo e injusticias, para fundar la base de la nación que estaba en su mente.

No felicito a nadie hoy. No creo que haya nada por lo que felicitar. Deseo a todos paz para consigo mismos, y reflexión.

¿Y si me preguntan qué quiero yo? La Habana a todo color.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Javier Bobadilla

Javier Alejandro Bobadilla Díaz, La Habana, 1979. Estudió ciencias de la computación, artes marciales japonesas y fotografía, sucesivamente. Relee las obras completas de Borges, periódicamente. Usa todo lo anterior -a falta de talento real- para escribir de política y sociedad


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