Profundizan canal en Mariel para recibir buques de gran calado

Doce años después, y sin que la prensa oficialista informe a los cubanos el coste y las razones del retraso, la terminal del Mariel sigue virgen de la entrada de buques Super-Post-Panamax.

Canal de entrada al Puerto del Mariel Foto © El Artemiseño

Este artículo es de hace 1 año

La prensa oficialista de Cuba informó que la Terminal de Contenedores (TC) de Mariel podrá recibir buques de gran calado, al cumplir con las condiciones de dragado y balizamiento requeridas luego de las obras de profundización del canal de acceso.

Lo que no informó Granma ni El Artemiseño es el tiempo que tomó la adaptación de una obra mal ejecutada desde el principio, ni el costo de la misma. Tratándose de una mega inversión de dinero público, estos datos resultan relevantes para los ciudadanos que la pagan.

A finales de 2020, durante una visita de Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, Manuel Marrero y el difunto Luis Alberto Rodríguez López-Calleja al puerto de Mariel, el dictador y su “continuidad” ordenaron que siguieran las obras de dragado.

En aquel entonces, pasados más de seis años de inaugurado y más de mil millones de dólares invertidos, la que fue anunciada como la terminal portuaria más moderna de América Latina, no podía recibir barcos del tipo Super-Post-Panamax (los portacontenedores más grandes del mundo) por falta de profundidad.

Según los medios oficialistas citados, ahora la terminal podrá recibir embarcaciones de hasta 366 metros de eslora (largo), 52 de manga (ancho) y 15 de calado (la parte bajo el agua), lo cual permitirá que lleguen buques Postpanamax con escalas directas.

La TC de Mariel tiene un tráfico anual de aproximadamente 300,000 TEUs (unidad de medida equivalente a un contenedor de 20 pies). Si se compara con el Puerto de Miami (1,007,782 TEUs en el año 2015), la terminal de carga de Cuba queda fuera de competición.

No obstante, según Martín José Spini -director general de la Terminal-, por su posición geográfica, “una mano de obra confiable y altos niveles de seguridad”, el puerto del Mariel tiene buenas perspectivas de seguir creciendo.

La Zona Especial de Desarrollo (ZED) del Mariel, “una red de soluciones ferroviarias costeras e interiores”, que supuestamente “facilita a transportistas y proveedores logísticos del mundo una ruta fiable al mercado (¿?)”, serían otras de las ventajas que contribuirían al potencial crecimiento del puerto, que cuenta con 702 metros de longitud de atraque y 17,5 metros de profundidad.

Cuatro grúas de muelle Superpostpanamax, 12 grúas pórtico sobre neumáticos y dos grúas pórtico sobre raíles, serían otras de las bazas de la terminal marítima que ya cuenta con “un área de patio de contenedores de 27,7 hectáreas, con capacidad para 800 000 TEUs anuales”.

En diciembre de 2021, el entonces ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), Rodrigo Malmierca, reconocía que el gobierno y su ministerio habían fracasado en el objetivo de estimular la inversión extranjera en Cuba y señaló el “déficit de capacidad constructiva” como uno los problemas de la economía nacional que incidían en esta cuestión.

Como ejemplos de ello citaba, desde la construcción de hoteles, hasta el dragado del Puerto del Mariel. Según Malmierca, las inversiones extranjeras en Cuba que requieren la edificación de sus infraestructuras han sufrido ese “déficit” y todo tipo de problemas en la ejecución de los procesos, desde inversionistas hasta técnicos.

En 2104, Castro y Dilma Rousseff, junto a otros mandatarios latinoamericanos inauguraron el Puerto Mariel, en el marco de la II Reunión Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC).

Durante la ceremonia, los mandatarios calificaron el nuevo puerto de Mariel como la obra ingeniera de mayor complejidad y el proyecto económico más ambicioso emprendido en los últimos 50 años en Cuba, para recibir buques Super-Post-Panamax, y con una terminal de contenedores capaz de atender las necesidades de Cuba y prestar servicio a otros países del área.

Iniciada en 2011, con una inversión de 3 mil millones de pesos cubanos (1,250 millones de dólares), la construcción del puerto fue objeto de corrupción de alto nivel. Una auditoría del Tribunal de Cuentas de la Unión de Brasil reveló que el 86 por ciento de la inversión de 656 millones de dólares ($561 millones) fue malversada, entro otros escándalos que vincularon al gobierno de ese país con la constructora Odebrecht y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

Doce años después, y sin que la prensa oficialista informe a los cubanos el coste y las razones del retraso, la terminal del Mariel sigue virgen de la entrada de buques Super-Post-Panamax, aunque las autoridades anuncian que ya podrá recibirlos.

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