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Dos vecinos en Cuba sacrificaron y comieron un gato que había sido abandonado meses atrás por una familia que se mudó del lugar.
El animal, descrito como cariñoso y sociable, aprendió a sobrevivir en la calle y, en su búsqueda de alimento, llegó a abrir refrigeradores en algunas viviendas cercanas, según una denuncia difundida por el medio independiente elTOQUE en su perfil de X, que no precisó el lugar exacto de los hechos.
Una de las personas que reportó el caso relató que el gato había entrado en su casa en dos ocasiones para buscar comida.
"Molestaba un poco porque abría refrigeradores. Señoras y señores, si los humanos nos ponemos mal cuando tenemos hambre, imaginen un animal que no sabe lo que hace", expresó la denunciante, quien en su hogar cuida de otros cuatro gatos.
Antes, uno de los vecinos ya había agredido al felino brutalmente, causándole dos heridas profundas. Sin embargo, el gato logró recuperarse con cuidados, miel y alimentación adecuada.
No obstante, la situación tomó un giro más cruel cuando los mismos vecinos le tendieron una trampa, esperaron a que engordara, lo mataron de manera brutal y se lo comieron.
"Me pregunto: ¿es realmente necesario llegar a eso?", cuestionó la denunciante, quien además señaló que los responsables tienen empleo y medios para conseguir alimentos, por lo que atribuye el hecho a pura maldad.
El reciente caso de una mujer que mató a golpes a un gato en La Habana generó una ola de indignación en Cuba y en las redes sociales. La mujer, identificada como Ana Selena Martínez López, fue captada en video golpeando repetidamente al animal contra la acera mientras afirmaba que lo usaría para hacer "sopa para los niños". Este acto fue denunciado por la plataforma Protección Animal SOS - PASOS, que exigió una sanción ejemplar para la agresora.
Tras la denuncia y el seguimiento del caso, las autoridades cubanas impusieron dos multas a la responsable: una de 3,000 CUP por parte de Sanidad Animal y otra de 7,000 CUP por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), ya que el gato tenía dueño y el hecho fue considerado un robo. Sin embargo, activistas han señalado que estas sanciones son insuficientes y han reiterado la necesidad de incluir el maltrato animal en el Código Penal cubano.
El 6 de marzo, el gobierno cubano calificó de "aberrante" el asesinato del gato y reafirmó su compromiso con la política de "tolerancia cero" ante estos hechos. A través del Ministerio de la Agricultura (MINAG), se anunció la apertura de una investigación en coordinación con la Policía Nacional Revolucionaria. No obstante, los animalistas continúan denunciando que la legislación vigente en Cuba es débil y permite que actos de crueldad extrema queden impunes o sean castigados con multas que no reflejan la gravedad del delito.
Este caso ha reavivado el debate sobre la necesidad de fortalecer la Ley de Bienestar Animal en Cuba, aprobada en 2021, pero cuya aplicación sigue siendo deficiente. Organizaciones defensoras de los animales han insistido en que el gobierno debe implementar sanciones más severas y garantizar mecanismos efectivos para proteger a los animales de la violencia y el abandono.
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