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Lewelyn Dixon, una residente permanente legal de 64 años que ha vivido en Estados Unidos durante cinco décadas, fue detenida por Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el aeropuerto de Seattle tras volver de un viaje a su natal Filipinas a finales de febrero.
La detención, que sorprendió a su familia y comunidad, se habría producido presuntamente por una antigua condena por malversación de fondos en el año 2000, según informó su abogado, Benjamin Osorio, a NBC News.
Dixon permanece bajo custodia en el Centro de Procesamiento del Noroeste del ICE en Tacoma, Washington, y tiene una audiencia programada para julio.
El "secreto más oscuro" de una vida ejemplar
Dixon, quien trabaja como técnica de laboratorio en la Universidad de Washington (UW Medicine) desde 2015, fue arrestada después de que, según Osorio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza detectara en su historial una condena no violenta por malversación de $6,460 dólares, ocurrida en el 2000, cuando era supervisora en el Washington Mutual Bank.
Entonces, Dixon fue condenada a 30 días en un centro de reinserción social y al pago de una indemnización, que terminó de saldar en 2019. Su familia no conocía el hecho, que su sobrina Lani Madriaga calificó como el "secreto más oscuro" de su tía.
"Si no hubiera viajado, no habría desencadenado esto", aseguró Osorio.
Lani Madriaga, sobrina de Dixon, contó que su tía era elegible para la ciudadanía estadounidense desde hace años, pero decidió conservar su nacionalidad filipina por una promesa familiar y para mantener sus propiedades en su país natal.
"Probablemente no comprendió el riesgo. De lo contrario, probablemente se habría naturalizado antes de viajar", precisó.
Desde su llegada a Estados Unidos a los 14 años, Dixon se convirtió en un pilar fundamental para su familia. También es una empleada respetada en su centro laboral.
El día de su arresto, tenía programado un turno en el hospital donde trabaja. La familia teme ahora que pueda perder tanto su empleo como su pensión, justo cuando estaba por cumplir 10 años en el puesto, el tiempo requerido para consolidar sus beneficios.
Susan Gregg, portavoz de UW Medicine, no ofreció detalles sobre el estatus laboral de Dixon, pero afirmó: "UW Medicine se dedica al bienestar de todos sus empleados y espera que Lewelyn reciba el debido proceso de manera oportuna"
Mientras tanto, la mujer permanece detenida y, según sus parientes, ha estado ayudando a otros detenidos, actuando como traductora y facilitando la comunicación con sus abogados.
Su familia inició una campaña para lograr su liberación y advierte a otros inmigrantes sobre los riesgos de no completar su proceso de naturalización.
"A quienes evitaron obtener la ciudadanía como mi tía, quienes creían estar protegidas: No. Consigan su ciudadanía", aconsejó.
La historia de Lewelyn Dixon pone de relieve cómo una condena antigua puede tener consecuencias inesperadas incluso décadas después, especialmente en un contexto migratorio cada vez más complejo y estricto.
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