Las principales aerolíneas y cadenas hoteleras de Estados Unidos figuran entre las primeras afectadas por las medidas económicas y migratorias adoptadas por el nuevo gobierno de Donald Trump.
La imposición de nuevos aranceles, la incertidumbre sobre el comercio internacional y el endurecimiento de los controles fronterizos están provocando una caída en la demanda de viajes y un fuerte golpe al sector turístico.
En menos de dos meses, las acciones de las aerolíneas Delta Air Lines, American Airlines y United Airlines se han desplomado entre un 35 % y un 36 %, después de haber comenzado el año con señales de recuperación.
La Vanguardia informó que, además de las afectaciones en las aerolíneas, hay grandes cadenas hoteleras como Marriott, Intercontinental y Hilton que han perdido entre un 17 % y un 22 % de su valor en bolsa.
La poca confianza del consumidor y el temor a una recesión están afectando directamente los hábitos de gasto de los estadounidenses. “El turismo no es una prioridad en momentos de incertidumbre económica”, explicó David Neeleman, director general de Breeze Airways, al referirse a la reducción del consumo en viajes.
Empresas como Delta y United han anunciado que reducirán su capacidad operativa si la situación no mejora. United planea retirar anticipadamente parte de su flota más antigua como medida de ajuste.
Las aerolíneas canadienses también han recortado vuelos en rutas transfronterizas, en medio de un clima de tensión bilateral.
El endurecimiento migratorio es otro factor que ya empieza a pasar factura. Los reportes de visitantes con problemas en la frontera y la cancelación de viajes desde Canadá, como respuesta al nuevo enfoque del gobierno estadounidense, refuerzan la percepción de un destino menos acogedor.
El efecto se extiende a Europa, donde compañías como IAG (matriz de Iberia y British Airways) han sufrido fuertes caídas en los mercados este mes, al igual que el grupo Lufthansa, aunque mantienen sus rutas con Estados Unidos. En conjunto, el sector turístico europeo ha perdido un 11 % de su valor bursátil en marzo.
La presión sobre las empresas turísticas crece en un contexto de medidas que han alterado el flujo habitual de viajeros y el clima económico internacional. Los analistas advierten que, si persisten estas políticas, nuevas rondas de ajustes empresariales podrían estar en camino.
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