Una ciudadana española que intentaba obtener su identificación estatal (ID) y licencia de conducir en Miami vivió una experiencia que calificó como "increíble y caótica", cuando acudió a una oficina del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) ubicada en Kendall.
La joven, Daniela Toledo (@datoledo_), se levantó a las tres de la mañana para hacer la cola. Al llegar al lugar, ya había 46 personas esperando.
La situación escaló rápidamente cuando una persona presentó una lista paralela para “organizar” el orden de atención en la oficina, desatando un enfrentamiento entre quienes estaban apuntados y aquellos que exigían ser atendidos por orden de llegada.
Los gritos, empujones y amenazas llegaron al punto de que tuvo que intervenir la policía, quien terminó desalojando a todos bajo amenaza de arresto, a las 8:00 am.
“Esto parecía más Marianao que Miami”, bromeó un testigo. Varios usuarios en redes sociales compararon la escena con las colas caóticas de Cuba, mencionando que el “cubaneo” había invadido la administración pública en el sur de Florida.
Comentarios como "La Habana con corriente y sin apagones", "Miami es Cuba 2.0", o "una olla de grillos con lista incluida", se repitieron entre los internautas.
Algunos defendieron que la situación no es la norma en todas las oficinas del DMV, y que es posible sacar cita previa por internet. Sin embargo, muchos afirmaron que obtener una puede tomar más de tres meses, lo que obliga a cientos a presentarse sin cita y esperar durante horas, con la esperanza de ser atendidos.
“Yo tengo mi licencia de conducir desde hace un año y la cola fue igualita”, compartió otra usuaria. Otros afirmaron que se venden citas por hasta 200 dólares y denunciaron una supuesta mafia organizada que gestiona el acceso a estos trámites esenciales.
Pese a las opiniones divididas, lo que quedó claro es que para muchos residentes en Miami, especialmente cubanos recién llegados, hacer trámites como sacar la licencia de conducir puede convertirse en una experiencia agotadora y frustrante.
Una comentarista señaló: “Antes no era así. Pero la ola migratoria ha vuelto un caos esta ciudad”. Lo que debería ser un proceso rutinario se ha transformado, para algunos, en una muestra más de cómo ciertos hábitos isleños han cruzado el estrecho de la Florida.
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