Graves denuncias sobre condiciones insalubres en el Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña de Camagüey han salido a la luz este lunes, tras publicarse imágenes y testimonios que describen la presencia de cucarachas, orina estancada, malos olores y utensilios sucios en los baños de la sala de Gastroenterología, donde se atiende a menores con enfermedades delicadas.
La alerta fue realizada en Facebook por el periodista camagüeyano exiliado en Guyana, José Luis Tan Estrada, quien compartió el testimonio de varias madres que acompañan a sus hijos en la instalación médica.

“Hasta por una semana tenemos que aguantar la peste de los baños, nos quejamos pero es por gusto”, expresó una de ellas bajo condición de anonimato por temor a represalias.
“Mal olor, desbordamientos, cucarachas, utensilios sucios y hasta orina estancada en la bañadera”, detalló la madre, mientras que el periodista alertó sobre el riesgo constante de infección al que están expuestos los menores.
“Nuestros niños enfrentan diariamente el riesgo de infectarse, sin que se tomen medidas efectivas para solucionar el problema”, añadió una de las fuentes citadas.
La publicación cuestiona directamente la falta de respuesta de las autoridades del hospital y de la Dirección Provincial de Salud Pública, responsables de mantener condiciones mínimas de higiene en un centro pediátrico.
“En un hospital donde la higiene debería ser prioridad, y tratándose de niños con enfermedades delicadas, la realidad muestra la negligencia y la irresponsabilidad de quienes dirigen la institución”, concluyó Tan.
Las denuncias sobre las condiciones deplorables en el Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña de Camagüey no son nuevas. En ocasiones anteriores, se ha reportado la falta de agua potable en el centro hospitalario, situación que obligaba a los padres a comprar agua embotellada fuera del hospital para poder garantizar la higiene y el consumo básico de sus hijos.
Esta escasez afectaba también la limpieza general del centro, agravando los riesgos sanitarios para pacientes ya vulnerables.
En otro momento, se denunciaron maltratos y pésima atención médica por parte del personal de salud en ese mismo hospital. Madres con hijos ingresados aseguraban haber sido víctimas de humillaciones y negligencia, incluyendo diagnósticos tardíos y falta de atención urgente.
Estos testimonios ponían en evidencia no solo carencias materiales, sino una alarmante falta de sensibilidad y compromiso profesional por parte de quienes deberían velar por la salud infantil.
Ambas situaciones reflejan un patrón de deterioro sostenido de las condiciones médicas y humanas en esta instalación pediátrica de Camagüey, y dan cuenta de un clima general de abandono institucional que persiste a pesar de las múltiples alertas públicas realizadas por familiares y activistas.
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