Díaz-Canel lanza un pedido al pueblo cubano: “Todos tenemos deberes y derechos con la sociedad”

Pese al creciente malestar popular, descartó suspender el aumento de tarifas, en una postura que refuerza el distanciamiento entre el régimen y las demandas ciudadanas.



Miguel Díaz-Canel Foto © Captura de pantalla/YouTube

Este artículo es de hace 1 año

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel apeló este jueves en la noche a la responsabilidad colectiva para justificar el impopular aumento de tarifas de ETECSA, al manifestar que “todos tenemos deberes y derechos con la sociedad”.

Durante su podcast oficial Desde la Presidencia, que contó con la presencia de la presidenta de la citada empresa estatal, Tania Velázquez, Díaz-Canel advirtió que no se puede vivir “al margen de las exigencias que nos impone el cerco de las tecnologías”.

Asimismo, aseguró que algunos sectores como estudiantes, artistas, obreros y campesinos han mostrado “comprensión” ante las medidas para insistir en presentar el sacrificio ciudadano como parte de una estrategia nacional. 

Pese al creciente malestar popular, descartó suspender el aumento de tarifas, en una postura que refuerza el distanciamiento entre el régimen y las demandas ciudadanas.

El compromiso es seguir de cerca los resultados de las medidas. Destinar recursos para avanzar y buscar cumplir deudas. Explicar hasta la saciedad en que se invierten las posibles ganancias, expuso el mandatario comunista.

En una transmisión donde quedó claro que el régimen exige al pueblo aceptar el tarifazo sin rechistar, y donde, además, se sugirió que los cubanos deben mostrarse agradecidos, agregó que las nuevas medidas buscan evitar un colapso tecnológico y mejorar, eventualmente, la calidad del servicio.

Reconoció que el sistema de telecomunicaciones atraviesa “una situación compleja desde el punto de vista tecnológico” y advirtió que, si no se aplican las decisiones actuales, el país estaría “muy cercano al colapso”.

“Cuando ocurra un colapso tecnológico, también entonces se nos estaría exigiendo por qué no actuar”, dijo, marcando la línea discursiva de una medida impopular presentada como inevitable.

El gobernante argumentó que la escasa disponibilidad de divisas compromete la estabilidad del servicio y que las quejas sobre la lentitud de la red —“está imposible la conexión”, repitió— se han vuelto parte del lenguaje cotidiano.

Aunque reconoció que “no hay mejor momento nunca para medidas que quitan o limitan beneficios sociales”, justificó el tarifazo como un paso indispensable.

Díaz-Canel aseguró que es necesario poner límites para que el sistema siga funcionando, pero también para, en sus palabras, “avanzar en el desarrollo del sistema”.

Describió la decisión como un “repliegue táctico”: “Íbamos avanzando, tenemos que detenernos, retroceder un poco para acumular lo que nos hace falta”.

Y, con el mayor cinismo, prometió que, con el tiempo, se podrán “recuperar los ritmos y superar incluso los ritmos que teníamos”.

Además, sostuvo que no se trata de detener el avance digital, sino de modificar los ritmos.

Según él, la situación es el resultado de una “confluencia de factores internos, pero sobre todo externos e inducidos”, lo que ha hecho técnicamente insostenible avanzar a la velocidad deseada.

Añadió que en la medida en que estas decisiones “vayan funcionando” y se logre “perfeccionar también el contenido de estas medidas”, se podrá avanzar en la estrategia de transformación digital, incluyendo la aplicación de inteligencia artificial en servicios, producción y otros ámbitos de la vida nacional.

Las declaraciones llegan en medio de un amplio rechazo ciudadano, tras la entrada en vigor de nuevas tarifas y restricciones en los servicios móviles.

Lejos de ofrecer soluciones inmediatas, el discurso oficial vuelve a insistir en el sacrificio como única opción, mientras millones de cubanos enfrentan precios abusivos, acceso limitado y una desconexión digital impuesta por el Estado.

Protestas universitarias y hartazgo ciudadano

Las palabras del mandatario llegaron en plena efervescencia social. Estudiantes universitarios —sobre todo en la Universidad de La Habana— han declarado un paro académico indefinido, exigiendo conectividad equitativa y acceso real a internet para todos los cubanos.

La protesta ha escalado al punto de exigir la renuncia del presidente nacional de la FEU, Ricardo Rodríguez González, acusado de ser cómplice del poder y ajeno a las necesidades estudiantiles.

La respuesta del régimen ha sido la habitual: acusaciones de guerra mediática y llamados a “cerrar filas” contra enemigos internos y externos. Mientras tanto, la desconexión, la precariedad y el costo de estar online siguen marcando la vida cotidiana de millones.

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