
Vídeos relacionados:
Un artículo de opinión en la prensa oficialista reconoció el fracaso del tarifazo a las telecomunicaciones y la desconexión del monopolio estatal ETECSA de la realidad cubana.
“Las horas de dialogo -y de rectificación al menos parcial- se pagan en Cuba por estos días y no justamente en megas, ni datos. Y esa es una señal, creo que buena, después de que Etecsa se desconectó y no de sus teléfonos o de Internet. Se desconectó, quizás sin proponérselo, de la realidad, la cubana”, comienza diciendo el texto firmado Elsa Ramos y publicado en el periódico oficialista Escambray.
El artículo, titulado “Etecsa se desconecta”, considera que “han mostrado que a la hora de concebir su ‘paquete’, al parecer sin todos los argumentos sobre la mesa, la empresa no convenció y fracasó en el intento”.
Ramos, además, hace la conexión entre “la entidad y sus especialistas” y “el Estado y el Gobierno” que muchos de los cercanos al oficialismo omiten.
“Lo que debieron prever la entidad y sus especialistas —y con ellos, el Estado y el Gobierno— lo han propuesto miles de cubanos desde la sapiencia y hasta la lógica popular, hijos todos de un país que ha invertido en instrucción y conocimiento”, comenta.
Asimismo, desmonta el argumento del régimen de que el malestar ante las medidas se debe a un error de comunicación.
“Fuera más fácil si todo se redujera solo a la comunicación. Lo peor es que, al tratar de corregir una distorsión económica (…) y en su necesidad perentoria y entendible de captar divisas, condicionó el consumo de la telefonía celular. ¿O lo dolarizó?”, se lee.
Para Ramos, la medida profundiza aún más las desigualdades que caracterizan a la sociedad cubana contemporánea.
“No es solo que las nuevas tarifas polaricen todavía más nuestros abismos sociales; es que, como consecuencia, limitan el uso y el consumo de un académico, un profesor, estudiantes de todos los niveles, un médico, un trabajador a distancia o presencial, un niño y hasta una ama de casa o un jubilado, cubanos todos, que necesitamos de la tecnología para desarrollarnos, comunicarnos y hasta entretenernos y aliviar nuestra cruda cotidianidad”, alerta.
El artículo emplaza además al monopolio estatal a una serie de preguntas incómodas que cuestionan sus prácticas comerciales.
“Mas, ¿tenía que conmocionarse la sociedad para que Etecsa se sentara a evaluar lo que es un reclamo a gritos hace rato? ¿Por qué si al cierre de mes algunos no consumen todo lo que compran no se arrastra ese dinero? ¿Por qué si, debido los daños de terceros como los apagones, se afecta la conectividad y no es posible gastar todas las horas compradas para el Nauta Hogar, no se pueden posponer para el siguiente mes?”, escribe Ramos.
El artículo de Ramos se suma a una inusual nota editorial del periódico Girón de Matanzas que cuestionó, hace una semana, que pidió a la empresa estatal más transparencia y sensibilidad ante la grave crisis económica que atraviesa la población.
“La conectividad no es un lujo”, subrayó el texto, que refleja la presión creciente desde distintos sectores sociales, incluidos estudiantes universitarios, artistas y usuarios habituales.
Aunque justificó la necesidad de divisas por parte de la empresa estatal y suscribió las justificaciones clásicas del régimen acerca del “bloqueo estadounidense”, el editorial de Girón admitió que las medidas adoptadas han generado una reacción adversa masiva y legítima.
Aunque el malestar ante las medidas se extiende a todos los sectores de la población, particularmente los universitarios se han movilizado con comunicados y llamados al paro.
Recientemente, las voceras oficialistas Arleen Rodríguez Derivet y Bárbara Betancourt negaron la protesta estudiantil en contra del tarifazo y culparon a los medios independientes de difundir “fake news de manual”.
Durante Chapeando Bajito, un podcast de Cubadebate, las voceras reconocieron el rechazo y los comunicados estudiantiles, pero aseguraron que “todo ha sido encaminado a través del diálogo institucional”.
“Otra vez llueven fake news. Lo de las últimas horas ha sido una auténtica operación de guerra, sólo comparable con la invasión de mentiras del 11 de julio”, se quejaron.
El ambiente de “diálogo, propuestas y acuerdos” que las voceras describieron contrasta con los videos virales que circulan en las redes de estudiantes hastiados que confrontan a funcionarios incapaces de solucionar sus reclamos.
El paro académico en Cuba comenzó el 4 de junio y se extiende por universidades de todo el país, con epicentro en la Universidad de La Habana. La respuesta del gobernante Miguel Díaz-Canel ha sido clara: No habrá marcha atrás en el aumento de tarifas.
El movimiento estudiantil que sacude las universidades cubanas no solo exige tarifas más justas y conectividad equitativa.
Archivado en: