Una denuncia compartida en redes sociales este Día de los Padres ha desatado indignación tras evidenciar la precaria alimentación que reciben los presos en la prisión de máxima seguridad La Pendiente, en Villa Clara, mientras figuras oficialistas como Randy Alonso compran pan en panaderías exclusivas de La Habana.
“En la primera foto hay dos panes. No son dos pancitos cualesquiera. Son panes tan mal elaborados, que gente que está literalmente muriendo de hambre, no los puede comer. Por eso es que tengo esa foto. Varios presos de la prisión de máxima seguridad La Pendiente de Villa Clara, han pedido a sus familiares que saquen los panes, hagan foto y me las hagan llegar para que denuncie que los están matando de hambre”, aseguró el colectivo "Las Taniadas" en Facebook.

La crítica incluye además otras irregularidades en la alimentación que reciben los presos, como pescado en estado de descomposición y viandas semicrudas servidas con cáscara.
“El objetivo no es solo torturar a los presos, sino también acumular suficientes restos de comida para alimentar a los cerdos que estas bestias (los agentes de prisión) crían para su propio provecho”, añade el texto.
La denuncia también recuerda que en esta misma cárcel, donde los panes son incomestibles, se impidió a la anciana Zoila Esther Chávez Pérez ver a su hijo por última vez antes de morir.
En contraste, el post apunta directamente al presentador del programa oficialista Mesa Redonda, Randy Alonso Falcón, quien fue fotografiado comprando pan en la panadería Aceña, en su local ubicado en el municipio Playa. Este negocio opera 24 horas al día y es señalado por tener precios “inalcanzables para el 99% de la población cubana”.
En su página web indican que venden al por mayor con un mínimo total de 100 unidades. Los precios minoristas oscilan entre 35 pesos un pan de hamburguesa a 280 CUP un pan campesino.
“Esa cadena pertenece al Cangrejo o a Mariela Castro”, afirma el colectivo, aunque reconoce no poder verificar esa información. Sin embargo, cuestionan que en el actual contexto económico de crisis, sea posible fundar y mantener negocios como ese sin estar vinculado al poder.
Mientras panaderías como Aceña ofrecen productos gourmet, el pan normado, único al que tiene acceso la mayor parte del pueblo, ha disminuido su tamaño, ha incrementado su precio, presenta mal olor y es elaborado muchas veces con harina en mal estado.
El "pan de la libreta" a veces ni llega a los hogares cubanos, porque el régimen asegura no tener recursos para comprar harina y vender el producto a la población.
En un país donde los salarios no alcanzan para vivir, y muchas personas pasan hambre en las cárceles por tener un pensamiento político contrario al gobierno, la presencia del vocero oficialista en la panadería privada ha despertado indignación.
"¡Así sí se puede hablar mie*** en la Mesa Redonda y en Cubadebate! ¿No es verdad Randy Alonso Falcón?", se preguntan en el texto sus autores, Zaida Artiaga, Anamely Ramos González, Jenni M Taboada, Tata Poet y Tania Tasé.
Las imágenes y declaraciones se han viralizado en redes sociales como símbolo de las profundas desigualdades que atraviesa Cuba bajo el régimen comunista.
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