De la “cobertura garantizada” al desabastecimiento total: Santiago de Cuba suspende distribución de gas licuado

Tras prometer cobertura total de gas en Santiago de Cuba, el régimen suspendió la distribución, desatando indignación entre ciudadanos que ya enfrentan apagones, escasez y abandono.



Camión de gas licuado en Cuba (Imagen de referencia) Foto © Facebook/Empresa de Gas Licuado

Este artículo es de hace 1 año

La Unidad Empresarial de Base de la División Territorial de Comercialización de Combustible (UEB DTCC) en Santiago de Cuba informó este domingo, a través de su canal oficial en Telegram, la suspensión total de la distribución de gas licuado (GLP) en la provincia, “hasta tanto se disponga nuevamente” del producto.

“No habrá distribución de gas licuado hacia los puntos de ventas hasta tanto se disponga nuevamente de GLP en la provincia. Disculpen las molestias ocasionadas”, se lee en el breve comunicado de la empresa CUPET, acompañado de la promesa de mantener informada a la población “oportunamente”.

Captura Telegram / UEB DTCC Santiago de Cuba

El anuncio, escueto pero de gran impacto, contradice abiertamente las declaraciones ofrecidas apenas tres semanas atrás por las propias autoridades de la provincia y medios oficialistas, que aseguraban que el abasto de GLP estaba “garantizado” para el 100 por ciento de los clientes del territorio.

El pasado 26 de mayo, el vocero del régimen y director de la emisora provincial CMKC Radio Revolución, José Yaser Centray Soler, publicó en Facebook un mensaje oficial anunciando que a partir del martes 27 “se retomaría la venta de gas licuado en la provincia Santiago de Cuba”.

Captura Facebook / José Yaser Centray Soler

La información fue confirmada también por la directora territorial de CUPET, Lisset González Sardinas, durante una reunión con funcionarios del Partido y el Poder Popular.

“Existe cobertura garantizada de gas licuado de petróleo para la totalidad de los clientes en la provincia”, afirmó entonces la directiva, en una declaración replicada por medios provinciales y nacionales.

Incluso se detalló un plan de extracción diaria de 14,000 cilindros, de los cuales 7,500 se destinarían exclusivamente a Santiago de Cuba, y el resto a provincias del oriente del país que dependen de la planta de llenado local.

Durante ese mismo anuncio, se explicó que el servicio llegaría de forma escalonada a todos los municipios y que se había diseñado un sistema de distribución con prioridad para edificios altos y poblaciones vulnerables.

Se hablaba incluso de la venta controlada por “vueltas” y fechas de última compra, con apoyo de la plataforma digital Ticket y reorganización de las colas.

Ahora, con el anuncio de suspensión total del servicio, todo ese esquema queda anulado de facto, y la población vuelve a quedar a oscuras —literal y simbólicamente— sin gas para cocinar y sin certeza sobre cuándo volverá a estar disponible un producto esencial.

La noticia ha generado una ola de indignación entre los ciudadanos santiagueros, que ya venían lidiando con apagones prolongados, escasez de alimentos, falta de agua potable y una inflación galopante.

“No compro gas desde el año pasado y yo de estúpido realmente creí que todos alcanzaríamos gas. Yo hago guardias en el hospital, y cuando no, estoy trabajando en la sala, no puedo madrugar en la cola del punto de gas. A seguir cocinando con carbón y electricidad en los alumbrones. Este país no es capaz de cumplir ni las promesas que publica en los medios de prensa”, dijo con gran frustración a CiberCuba un galeno afectado.

“Fui algunas veces a la cola, aunque en la televisión aseguraron que todo ‘estaba organizado’ las escenas que vi desmentían a los funcionarios: matazón, violencia, empujones. A mis 70 años no puedo estar metida ahí. Confié en la cola del Ticket, porque decían que estaba garantizados, y no fue así. Después estos hijos… piden confianza en ellos”, expresó una jubilada a CiberCuba.

Otra persona, también entrevistada por CiberCuba, aseguró: “Lo compré por la izquierda, tuve que dar un dinero para colarme porque los trabajadores del punto de gas me dijeron que no iba a alcanzar, que muchos dueños de negocios, como cafeterías y paladares, estaban haciendo un rejuego para llenar las balitas, también quien tiene plata y varios recipientes hicieron lo mismo. Esto fue crónica de una escasez anunciada”.

Esta suspensión súbita y sin explicación técnica concreta, deja en evidencia la incapacidad de planificación del régimen cubano y la desconexión entre sus promesas propagandísticas y la gestión real de los recursos.

Mientras las autoridades repiten lemas como “¡Es Santiago y siento orgullo!” para celebrar el aniversario 510 de la ciudad en julio próximo, y le da una “pasada de trapo por el rostro a la urbe”, la población enfrenta una cotidianidad de miseria, improvisación y carencias, donde ni siquiera lo más básico está garantizado.

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