En medio de una profunda crisis económica que asfixia cada vez más al pueblo cubano, el régimen ha convocado el X Pleno del Comité Central del Partido Comunista para los días 4 y 5 de julio, con la promesa de abordar “temas vitales” de la economía y la sociedad que impactan directamente a la población.
La reunión, según la convocatoria oficial, centrará su atención en el cumplimiento del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía nacional, así como en el plan para estabilizar el colapsado sistema electroenergético, que arrastra años de apagones en todo el país. También se evaluará la estrategia de política de cuadros aprobada en el 8vo Congreso y se discutirá la propuesta de un programa conmemorativo por el centenario del natalicio del dictador Fidel Castro.
El gobernante Miguel Díaz-Canel, primer secretario del Partido, confirmó la cita y aseguró que será también una oportunidad para lanzar la convocatoria al 9no Congreso del Partido. Sin embargo, más allá del lenguaje tecnocrático de la agenda, crece el escepticismo sobre la capacidad real del gobierno para revertir el deterioro que enfrenta la economía cubana.
La economía retrocede y las distorsiones aumentan
El economista Pedro Monreal, una de las voces más críticas y respetadas del análisis económico cubano, reaccionó con dureza ante el anuncio del Pleno. En un hilo publicado en la red social X, advirtió que las causas internas de la crisis son estructurales y políticas, y denunció la ausencia de políticas efectivas para enfrentarla.
“¿Cuál ‘espada mágica’ levantará esta vez la propaganda oficial?”, se preguntó, aludiendo al tono triunfalista que suele acompañar este tipo de eventos partidistas.
Monreal subrayó que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Producto Interno Bruto de Cuba decrecerá un 1% en 2024 y un 0,1% en 2025, lo que convertiría al país en un caso de recesión prolongada por tercer año consecutivo. Y aunque el gobierno aprobó hace apenas seis meses un plan económico para 2025, los datos sugieren que ese documento ya es “papel mojado”.
Además, alertó sobre otros factores que profundizan las distorsiones: la inflación oficial de dos dígitos que no refleja el verdadero encarecimiento del costo de vida, la pérdida sostenida del poder adquisitivo de salarios y pensiones estatales, y el avance acelerado de la dolarización en la vida cotidiana, con tiendas, servicios y productos cada vez más restringidos al acceso en divisas.
Lo que se dijo (y no se cumplió) en el IX Pleno
La cita de julio llega apenas siete meses después del IX Pleno, en el que Díaz-Canel prometió nuevamente que el país superaría la crisis, pero evitó comprometerse con plazos concretos. En aquel encuentro, el gobierno reconoció el fracaso del programa de “Soberanía Alimentaria” y la falta de resultados del plan económico lanzado un año antes.
El primer ministro Manuel Marrero admitió entonces que las acciones para contener las distorsiones y reimpulsar la economía no habían generado los efectos esperados. A pesar de insistir en que el embargo estadounidense agrava la situación, reconoció que la política de precios, la producción nacional y el déficit fiscal siguen siendo grandes asignaturas pendientes.
Por su parte, el Buró Político presentó un estudio del Centro de Estudios Sociopolíticos y de Opinión (CESPO), alineado al PCC, que afirmaba que la mayoría de los cubanos apoyan al sistema y su liderazgo.
Las conclusiones contrastaron con encuestas independientes, donde la mayoría de la población desaprueba la gestión de Díaz-Canel. Este intento de reafirmar la legitimidad mediante estudios sociopolíticos se percibe por muchos como parte del aparato propagandístico, diseñado para proyectar una imagen de respaldo popular que no se refleja en la realidad cotidiana.
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