La Administración Trump ha anunciado la apertura de un nuevo centro de detención de inmigrantes en el corazón de los Everglades de Florida, una instalación descrita como “el Alcatraz de cocodrilos”, un nombre que deja poco margen a la imaginación y evoca imágenes de encierro extremo, aislamiento y castigo.
En una rueda de prensa realizada este lunes, la secretaria de prensa Karoline Leavitt adelantó que el presidente Donald Trump viajará a Florida para inaugurar personalmente el centro, ubicado en el remoto aeropuerto de entrenamiento y transición Dade-Collier, acompañado por figuras como la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, el gobernador Ron DeSantis y el congresista Byron Donalds.
“Solo hay una carretera de entrada y una única salida. La única salida es un vuelo de ida”, afirmó Leavitt al describir el carácter implacable del lugar, rodeado de fauna peligrosa y vegetación hostil.
La instalación, según precisó, tendrá capacidad para albergar hasta 5,000 inmigrantes con antecedentes penales, como parte de lo que calificó como “la mayor campaña de deportación masiva en la historia de EE.UU.”.
Construido en apenas una semana sobre una pista en desuso del condado de Miami-Dade, el “Alligator Alcatraz” evoca la mítica prisión de San Francisco y el entorno hostil de los Everglades, plagado de caimanes y panteras en peligro de extinción. El nombre no oficial, adoptado incluso por líderes republicanos, busca proyectar un mensaje de fuerza y castigo, con claros fines políticos.
El proyecto ha sido promovido por James Uthmeier, exjefe de gabinete de DeSantis y actual fiscal general de Florida, quien ha convertido la iniciativa en una vitrina política. De hecho, el Partido Republicano estatal ya comenzó a vender merchandising con la imagen del “Alligator Alcatraz”.
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Detrás de la rapidez en la construcción del centro está una orden ejecutiva firmada por DeSantis en 2023 que le permite confiscar terrenos estatales sin autorización legislativa. El uso de esta facultad ha sido duramente criticado por autoridades locales y organizaciones civiles.
Además, grupos ambientalistas como Amigos de los Everglades han interpuesto demandas legales para frenar el proyecto, denunciando que el 96% del terreno está compuesto por humedales que albergan especies vulnerables como la pantera de Florida.
“Este plan no solo es cruel, sino que amenaza el ecosistema de los Everglades, cuya protección ha costado miles de millones a los contribuyentes”, advirtió Eve Samples, directora de la organización.
Una advertencia para los inmigrantes
El centro, que costará unos 450 millones de dólares anuales, ha sido aprobado por el Departamento de Seguridad Nacional, que se comprometió a reembolsar parcialmente al estado. La operación refuerza la alineación estratégica de Florida con la política de línea dura de Trump, y consolida a ese estado como un bastión de su visión migratoria.
Para la comunidad cubana, que ha vivido en carne propia las detenciones, las deportaciones y las trabas migratorias, este nuevo paso representa una señal de alerta.
Si bien el centro está destinado inicialmente a inmigrantes con antecedentes penales, organizaciones de derechos humanos temen que su uso se amplíe y que las condiciones inhumanas allí descritas se vuelvan parte estructural de un sistema migratorio punitivo.
“La única salida es un vuelo de ida”, repitió la vocera presidencial. Un mensaje que va más allá del micrófono y apunta al corazón de quienes sueñan con rehacer sus vidas en Estados Unidos.
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