Un autobús del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ingresó en la mañana de este jueves al nuevo centro de detención para inmigrantes en los Everglades de Florida, marcando oficialmente la llegada del primer grupo de detenidos a lo que el gobierno ha apodado como Alligator Alcatraz.
Este acontecimiento -confirmado por medios de prensa locales- sugiere que, a pesar de los anuncios oficiales previos, los primeros traslados ocurrieron oficiales de prisioneros tuvieron lugar hoy y no el miércoles, como inicialmente se había previsto.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, había declarado: “Alligator Alcatraz registrará a cientos de inmigrantes ilegales esta noche”, refiriéndose al miércoles.
Sin embargo, fue recién este jueves cuando se confirmó la llegada.
No obstante, a última hora de ayer también entraron algunas furgonetas y vehículos al recinto.
En la entrada del centro, las autoridades ha colocado un cartel que reza “Alligator Alcatraz”, el apodo con el que el gobierno ha bautizado esta instalación.
Lo más leído hoy:

Una prisión en medio del pantano: Diseño, logística y simbolismo
El centro se encuentra en una remota pista de aterrizaje adaptada en pleno corazón de los Everglades, rodeado de caimanes y pantanos.
Según el gobernador Ron DeSantis, la construcción fue completada en ocho días, a lo largo de 16 kilómetros, y cuenta con:
-Capacidad inicial para 3,000 detenidos, con una expansión prevista hasta 5,000.
-Más de 8,500 metros de alambre de púas.
-Más de 200 cámaras de seguridad.
-400 agentes de seguridad.
La instalación fue construida por el gobierno estatal en coordinación con el programa 287(g) del gobierno federal, que permite a los agentes estatales interrogar y detener a inmigrantes bajo custodia para su eventual deportación por parte de ICE.
El presidente Donald Trump, acompañado por la secretaria del DHS, Kristi Noem, visitó el martes el centro y lo describió como un modelo a replicar a nivel nacional.
Trump declaró: “Pronto, esta instalación albergará a los migrantes más amenazantes, algunas de las personas más crueles del planeta”, y calificó como “apropiado” el nombre del sitio: “Ese no es un lugar al que quiera ir de excursión pronto”.
También afirmó: “La única salida, realmente, es la deportación”.
Trump incluso insinuó que miembros de la Guardia Nacional podrían ejercer como jueces de inmigración para acelerar las expulsiones.
Críticas por condiciones inhumanas y daños ambientales
El proyecto ha sido fuertemente criticado por diversas organizaciones civiles, medioambientales y tribales.
Durante la inauguración del centro, cientos de manifestantes se congregaron a las afueras con pancartas pidiendo un trato humano para los inmigrantes y denunciando el impacto ecológico en una zona que forma parte de la Reserva Nacional Big Cypress.
Entre las voces más críticas se encuentra la de James Osceola, líder de la tribu Miccosukee, quien advirtió: “Para nosotros, nuestra medicina está en esta tierra, y sentimos que nos ha protegido, así que debemos protegerla”.
También expresó preocupación por las frecuentes inundaciones, especialmente tras las lluvias del martes que filtraron agua en una de las tiendas de campaña.
Pese a estas advertencias, la portavoz estatal Stephanie Hartman aseguró que los contratistas “tensaron las juntas en la base de las estructuras” para evitar futuras filtraciones, y que el complejo fue reforzado para resistir huracanes de categoría 2.
Una estrategia política con fines disuasorios y recaudatorios
Funcionarios federales y estatales han promovido el centro como una herramienta de disuasión migratoria.
Al compararlo con la prisión federal de Alcatraz, esperan enviar un mensaje claro: las condiciones serán duras y el objetivo es persuadir a los migrantes indocumentados a marcharse “voluntariamente”.
Esta narrativa ha sido acompañada por una campaña mediática y de recaudación del Partido Republicano de Florida, que comercializa camisetas y productos promocionales con el nombre del centro.
Incluso se ha difundido un meme que muestra al complejo rodeado de alambre de púas, “custodiado” por caimanes con gorras de ICE.
¿Qué sigue ahora?
El DHS y ICE aún manejan los detalles logísticos del traslado de detenidos, pero el estado de Florida ha confirmado que la infraestructura ya está lista para operar.
En los próximos días, se prevé que el centro pase de operar entre 500 y 1,000 camas, hasta alcanzar las 5,000 a principios de julio.
Mientras tanto, las críticas se acumulan. Las preocupaciones sobre la legalidad del uso de soldados como jueces, la idoneidad del terreno para albergar seres humanos, y las condiciones climáticas y ecológicas adversas, continúan siendo tema de debate.
Archivado en: