Adela Amparo Riverón Vega es una madre cubana de San Miguel del Padrón, en La Habana, que pide ayuda para que su hija Rocío, de 11 años, pueda recibir un tratamiento adecuado al linfangioma orbitario (tumor en el ojo izquierdo) que padece desde los once meses de nacida.
En declaraciones a CiberCuba, Riverón lamenta que desde hace tres años la niña no se somete en Cuba a una resonancia, que antes le hacían cada seis meses, para evaluar la evolución de su enfermedad.
Según explica, su hija lleva tres meses en crisis. "Cada vez la veo peor", señala a esta plataforma y traslada su temor a que la precariedad del sistema público de Salud en la Isla pueda hacer que la situación de su niña vaya a peor.
"Mi hija se ha atendido en varios hospitales del país: en el William Soler, el Juan Manuel Márquez y el Ramón Pando Ferrer, donde le están dando seguimiento en este momento. Ahora le han hecho un TAC contrastado a petición mía porque llevaba mucho tiempo sin saber cómo estaba. Lleva tres meses con una crisis constante: no para de tener hemorragias en su ojito y tiene muchos dolores de cabeza y en el ojo", añadió.
La familia lleva años quejándose de que su hija ha sido sometida a revisiones, pero nunca ha recibido un tratamiento. Cuando tenía cuatro años los médicos cubanos que la atendían dijeron que debían esperar a ver la evolución del linfangioma, porque, en caso de que reventara, se podía someter a la menor a una operación radical de extracción del ojo, tal y como publicó Cubanet.
La niña ya tiene 11 años y sigue esperando ese tratamiento que nunca llega y lo que es peor, ahora incluso le fallan los controles rutinarios.
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Los médicos Julio César González Gómez y Odelaisys Hernández Echevarría, del Pando Ferrer, firmaron hace siete años un informe en el que aseguraban que el tratamiento ideal para linfangioma como el de Rocío Bustamante era "incompleto, riesgoso y difícil", especialmente en Cuba, donde en 2018 ya no existían las condiciones disponibles en ese hospital para operar a la niña. Siete años después, el sistema de Salud cubano está aún más depauperado. Si no había condiciones en 2018, ahora menos.
En ese momento le mandaron gotas para hidratar el ojo, fomentos y controles cada seis meses. Además, explicaron que solo la someterían a cirugía en caso de urgencia.
La niña ha enviado un vídeo a CiberCuba lamentando que su enfermedad no le permita hacer una vida normal, como la que hacen el resto de niños de su edad. Se queja de que no puede saltar en los hinchables ni tirarse de un trampolín. En Cuba solo puede esperar y ella quiere un tratamiento que le ayude a paliar las dificultades que entraña su linfangioma.
No es la primera vez que una madre cubana se pone en contacto con esta plataforma para quejarse de la falta de oportunidades médicas para sus hijos dentro de la Isla. Este 9 de enero Yanaris Rodríguez recibió la peor de las noticias posibles. El equipo médico que atiende a su hija, Brianna Charlettte Blanco, de un tumor, en principio benigno en la base de la lengua, le aseguró por escrito que, debido a las "carencias de insumos médicos"; a las dificultades que afrontan en las instituciones sanitarias del país y a que la patología que padece su hija es única en Cuba, no pueden hacer nada más por ella.
Le ha sucedido igual a Arlety Llerena, mamá de Jorgito Reina, un niño cubano con leucemia, que lleva casi dos años a la espera de una visa humanitaria para poder viajar a Estados Unidos, donde ya tiene el visto bueno de un hospital de Florida para atender su caso. También a ella los médicos cubanos le dijeron que no había condiciones para someter al niño a un trasplante de médula, la única esperanza que tiene para seguir viviendo.
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