El presidente Donald Trump advirtió este jueves que, si un tribunal federal de apelaciones dictamina en su contra en un caso clave sobre la legalidad de sus aranceles, Estados Unidos podría enfrentar una crisis económica equiparable a la Gran Depresión de 1929.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump afirmó que los aranceles que ha impuesto “están teniendo un enorme impacto positivo” en la economía y el mercado bursátil, generando “cientos de miles de millones de dólares” para las arcas del país.
Sin embargo —fiel al estilo intimidatorio que ha adoptado desde el inicio de su gobierno— el mandatario advirtió que un fallo adverso “en esta etapa tan avanzada” haría “imposible recuperarse o devolver esas sumas masivas de dinero”, sumiendo a la nación en una recesión histórica.

El pronunciamiento de Trump llega en plena apelación de un fallo emitido en mayo por el Tribunal de Comercio Internacional, que determinó que el mandatario se excedió en sus facultades al invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para aplicar aranceles generalizados.
Cinco pequeños empresarios y 12 estados demócratas argumentan que esta norma no le otorga autoridad para imponer tarifas de importación tan amplias.
El caso se encuentra ahora en el Tribunal de Apelaciones para el Circuito Federal, que ha permitido que los aranceles sigan vigentes mientras se resuelve la disputa.
La decisión podría tardar semanas o meses y, eventualmente, llegar hasta la Corte Suprema.
Trump ha utilizado la IEEPA para aplicar un arancel universal del 10% a la mayoría de las importaciones, así como tarifas específicas para países como China, México, Canadá y, más recientemente, Brasil, con el argumento de frenar el ingreso de fentanilo y la inmigración irregular.
Incluso con acuerdos comerciales vigentes —como los alcanzados con la Unión Europea y Japón—, las nuevas tarifas quedarían en entredicho si la corte limita su capacidad de recurrir a la IEEPA.
Pese a los desafíos legales, expertos apuntan que Trump podría utilizar otras herramientas, como la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 o la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, para mantener su estrategia arancelaria, aunque con alcance más restringido.
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