El retrato oficial del expresidente de EE.UU. Barack Obama, que solía ocupar un lugar central en la entrada de la Casa Blanca, fue trasladado a la parte superior de la gran escalera, en una zona restringida, en una decisión que subraya las tensiones de años entre los presidentes 44 y 47 de Estados Unidos.
Según informó CNN, Donald Trump también ordenó reubicar los retratos de George W. Bush y George H. W. Bush, con quienes mantiene una relación conflictiva.
Ahora, las tres pinturas están colgadas en la parte superior de la gran escalera, una zona restringida a la familia presidencial, agentes del Servicio Secreto y personal limitado de la residencia ejecutiva, fuera del alcance de los visitantes.
No es la primera vez que el retrato de Obama cambia de lugar. En abril, fue movido al otro lado del gran vestíbulo y sustituido por una pintura que muestra a Trump sobreviviendo a un intento de asesinato en Butler, Pensilvania.
La tradición de la Casa Blanca establece que los retratos de los presidentes más recientes deben ocupar un lugar destacado y visible para los invitados y visitantes.
El gesto se interpreta como un nuevo desaire hacia Obama, con quien Trump ha mantenido un enfrentamiento público que en los últimos meses se ha intensificado, subrayó CNN.
Lo más leído hoy:
Trump ha acusado a su predecesor y a miembros de su administración de “traición” durante las elecciones de 2016, acusaciones que la oficina de Obama calificó de “escandalosas” y “un débil intento de distracción”.
Las tensiones de Trump con la familia Bush también son conocidas: George H. W. Bush llegó a llamarlo “fanfarrón” y votó por Hillary Clinton en 2016, mientras que George W. Bush, a quien Trump ha calificado de presidente “fracasado”, asistió a su investidura en 2025 pero no al almuerzo posterior.
Durante su primer mandato, Trump ya había modificado la disposición de los retratos, reemplazando los de Bill Clinton y George W. Bush por los de William McKinley y Theodore Roosevelt.
La tradición de los retratos presidenciales modernos se remonta a los años 60 con Jacqueline Kennedy, e históricamente las ceremonias de develación han sido un gesto de cortesía entre administraciones.
En esta ocasión, la Casa Blanca no ha emitido comentarios, mientras que un portavoz de Obama declinó hacer declaraciones, informó CNN.
En marzo, Trump generó polémica tras exigir públicamente la retirada de su retrato presidencial del Capitolio del Estado de Colorado, calificando la obra como “distorsionada a propósito” y afirmando que “es tal vez la peor pintura” que haya visto de sí mismo.
A través de un mensaje publicado en Truth Social, Trump criticó duramente tanto el resultado de la pintura como a su autora, la artista Sarah A. Boardman, quien también realizó el retrato oficial de Barack Obama para el mismo espacio.
Un día después se informó que el polémico retrato iba retirado del Capitolio estatal de Colorado tras críticas del propio mandatario.
Preguntas frecuentes sobre la reubicación de los retratos presidenciales en la Casa Blanca
¿Por qué se han reubicado los retratos de Obama y los Bush en la Casa Blanca?
Los retratos de Barack Obama y de los expresidentes George W. Bush y George H. W. Bush fueron trasladados a una zona restringida en la Casa Blanca, lo cual refleja las tensiones entre Donald Trump y estos expresidentes. Tradicionalmente, los retratos de los presidentes más recientes se exhiben en lugares destacados para los visitantes, pero la decisión de Trump de moverlos subraya su relación conflictiva con ellos.
¿Qué simboliza la reubicación de estos retratos en la Casa Blanca?
La reubicación de los retratos es vista como un desaire hacia Obama y los Bush, reflejando las tensiones y enfrentamientos públicos entre Trump y estos expresidentes. La tradición de la Casa Blanca busca honrar a los presidentes recientes en lugares visibles, por lo que el cambio es interpretado como un gesto de desaprobación.
¿Qué otras medidas ha tomado Trump en relación con los retratos presidenciales?
Durante su primer mandato, Trump reemplazó los retratos de Bill Clinton y George W. Bush por los de William McKinley y Theodore Roosevelt. Recientemente, sustituyó el retrato de Obama por una pintura de sí mismo tras un intento de asesinato en Pensilvania, lo que ha sido muy criticado y visto como un gesto narcisista.
Archivado en:
