El director general de la Unión Eléctrica (UNE), ingeniero Lázaro Guerra Hernández, afirmó este domingo que garantizar la distribución de agua en el país es una "prioridad" para la empresa, dada la dependencia del servicio hidráulico del suministro eléctrico.
Sus declaraciones en el oficialista Canal Caribe coincidieron con la celebración del Día del Trabajador Hidráulico, en el aniversario 63 de la creación del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).
Guerra aseguró que cualquier avería relacionada con el bombeo o la distribución de agua "recibe atención inmediata" por parte de las brigadas eléctricas, en coordinación con las autoridades hidráulicas, para restablecer el servicio en el menor tiempo posible.
"Cualquier avería que se reporta que está relacionado con la distribución de agua se le da la primera prioridad para poder contar en el menor tiempo posible nuevamente con el servicio que sabemos que es vital para la población", dijo el directivo.
En cuanto al sistema eléctrico nacional, celebró que las afectaciones del sábado fueron "inferiores" a lo previsto, con un déficit de 1,383 megawatts (MW). Para este domingo, se pronosticaron interrupciones de 770 MW al mediodía y 1,390 MW en horario pico, cifras menores a las registradas en días recientes, cuando los cortes superaban los 1,600 MW.
El funcionario atribuyó la ligera mejoría a la entrada en funcionamiento de unidades generadoras previstas y a la disminución de la demanda provocada por las lluvias.
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Miles de familias en La Habana enfrentan una doble calamidad: los recurrentes apagones han paralizado las bombas de varias fuentes de abasto, dejando barrios enteros sin agua potable en plena crisis energética.
Para miles de familias cubanas, la falta de agua no es una novedad, sino parte del cúmulo de penurias diarias.
En la mayoría de los barrios, especialmente los periféricos o de infraestructura deteriorada, el acceso al agua potable es esporádico, muchas veces condicionado a pipas (camiones cisternas) que no cumplen horarios ni rutas fijas.
Los apagones solo agravan este escenario, impidiendo el bombeo desde los pozos y plantas de tratamiento.
Este tipo de crisis, lejos de ser un incidente aislado, refleja la degradación sistemática del sistema de servicios públicos en la isla, en un contexto donde la inflación, la escasez de alimentos, el colapso del transporte y la inseguridad social conforman un panorama desolador.
Preguntas frecuentes sobre la crisis del agua y apagones en Cuba
¿Por qué la UNE promete priorizar la atención a las averías hidráulicas?
La UNE promete priorizar las averías hidráulicas debido a la dependencia del servicio de agua del suministro eléctrico. Las constantes interrupciones eléctricas han paralizado las bombas de agua, agravando la ya crítica situación del acceso al agua potable en Cuba. La UNE, en coordinación con las autoridades hidráulicas, se ha comprometido a dar una respuesta inmediata a estas averías para restablecer el servicio lo más pronto posible.
¿Cómo afectan los apagones al suministro de agua en Cuba?
Los apagones paralizan las bombas necesarias para el suministro de agua, dejando a miles de familias sin acceso a agua potable. En La Habana, por ejemplo, los apagones han interrumpido el bombeo en varias estaciones, agravando la crisis del agua en un contexto de escasez eléctrica generalizada. Este problema es parte de una degradación sistemática de los servicios públicos en la isla.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para enfrentar la crisis del agua y la electricidad?
El gobierno cubano ha comenzado a instalar sistemas de bombeo alimentados por paneles solares en zonas rurales para enfrentar la crisis del agua. Sin embargo, este esfuerzo es marginal frente al alcance del problema. Además, la UNE trabaja en la reparación de bloques generadores y en la instalación de parques solares fotovoltaicos, aunque su impacto es aún insuficiente para eliminar los apagones persistentes.
¿Cuál es la situación actual del sistema eléctrico en Cuba?
El sistema eléctrico en Cuba atraviesa una situación crítica con apagones prolongados y un déficit de generación eléctrica que supera los 1,300 MW. La infraestructura obsoleta, la falta de mantenimiento y la escasez de combustible han llevado a un colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), afectando gravemente la calidad de vida de la población cubana.
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