En Florida, pocos platos generan tanta devoción y discusión como el sándwich cubano.
Este icono culinario no solo se sirve en cafeterías y restaurantes de todo el estado, sino que también divide opiniones desde hace décadas entre dos de sus ciudades más emblemáticas: Miami y Tampa.
Este miércoles, el gobernador Ron DeSantis volvió a encender esa vieja rivalidad al contar en redes sociales que había probado en Tampa una versión con salami, un ingrediente que para muchos en Miami es inaceptable en la receta original.
Consciente de la disputa histórica, DeSantis decidió convertirla en un plebiscito digital.
Este 13 de agosto, el mandatario republicano publicó en X una encuesta con una única pregunta:
¿Debe llevar salami un sándwich cubano?
Sí, Tampa lo hace bien – 34,2 %
No, Miami marca el camino – 65,8 %
20.084 votos · Resultados finales
4:06 PM · 13 de agosto de 2025
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El resultado de momento favorece a la receta de Miami, sin salami, con un 65,8 % de apoyo, frente al 34,2 % que defiende la versión de Tampa, donde el salami de Génova es símbolo de la influencia italiana en Ybor City.
Sándwich cubano: Dos ciudades, dos recetas
En Tampa, el sándwich cubano tiene un vínculo directo con la historia laboral y migratoria de la ciudad. Surgió a finales del siglo XIX en el barrio de Ybor City, entonces un bullicioso centro de la industria tabacalera donde trabajaban hombro a hombro inmigrantes cubanos, españoles e italianos.
Este mestizaje cultural dejó huella en la receta: a la base de cerdo asado, jamón, queso suizo, pepinillos y mostaza se le añadió el salami de Génova, aportado por la comunidad italiana.
El pan, frecuentemente horneado con hojas de palmetto para conservar su humedad y aroma, se convirtió en otro sello distintivo.
Tanto peso tiene esta herencia que, desde 2012, la ciudad reconoce oficialmente su versión con salami como parte de su patrimonio culinario.
En Miami, la llegada masiva de exiliados cubanos tras 1959 consolidó otra versión, considerada por muchos la más fiel a la tradición pre-revolucionaria de la isla.
Aquí, el sándwich cubano se prepara con pan de agua tipo flauta, jamón, cerdo asado, queso suizo y pepinillos; la mostaza es opcional, y nunca se incluyen ingredientes como salami, mayonesa, lechuga o tomate.
Antes de servirlo, se unta el pan con mantequilla y se prensa caliente hasta lograr una corteza dorada y crujiente con el interior perfectamente fundido.
Esta receta, sin añadidos, se convirtió en un emblema cultural del exilio y en una bandera de identidad para la comunidad cubana en el sur de Florida.
Aunque hay consenso en que la receta tiene raíces cubanas, en la isla se conocía simplemente como “sándwich” y solo al llegar a Estados Unidos, de la mano de inmigrantes, adoptó el nombre de “sándwich cubano”.
Tanto Miami como Tampa lo han convertido en un emblema local. Desde 2016 el 23 de agosto se celebra oficialmente el Día del Sándwich Cubano en Florida.
Más allá de la gastronomía, es un símbolo cultural.
La versión de Tampa representa una cubanidad mestiza y centenaria; la de Miami, una tradición asociada al exilio y a la preservación de la Cuba pre-1959.
Reacciones a la encuenta de DeSantis: Lo que dice la calle
Lo que empezó como una pregunta ligera, en el apartado comentarios de la publicacion se convirtió en un debate cargado de simbolismo, identidad y memoria cultural.
En contra del salami
“No es un sándwich cubano si le pones salami, eso es invento"; “El salami en un cubano es como ponerle piña a la pizza: puede funcionar, pero es herejía"; “Tampa puede hacer lo que quiera, pero no puede llamarlo cubano si lleva salami", fueron algunos comentarios.
A favor del salami o la versión Tampa
“El cubano nació en Tampa, tienen derecho a modificarlo"; “El salami le da un sabor robusto que funciona"; “Me gusta la versión de Tampa con pan más crujiente y ese toque italiano", dijeron otros.
Postura neutral
“Si está bien hecho, me lo como igual"; “Deberíamos disfrutar las dos versiones"; “Hay cosas más graves en Florida de las que preocuparse, pero igual me encanta este debate", opinó un tercer grupo entre decenas de comentarios.
Entre la broma y la crítica política
La encuesta de DeSantis no solo reactivó una rivalidad gastronómica; también sacó a la luz el contraste entre dos visiones de identidad.
El momento elegido ha generado críticas: mientras continúan las detenciones y deportaciones de migrantes y se intensifican los debates sobre políticas migratorias en Florida, algunos internautas han cuestionado que el gobernador dedique tiempo a una disputa culinaria.
Para ellos, fue una distracción en un contexto en el que la comunidad cubana y latinoamericana enfrenta problemas más urgentes.
Aunque la discusión estuvo marcada por humor, ingenio y propuestas creativas -como organizar un festival que enfrente ambas recetas- para varios usuarios la encuesta refleja una desconexión del gobernador con las prioridades reales del estado.
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