
Un cubano enfrenta un proceso de deportación en Estados Unidos tras haber incumplido con una cita migratoria ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), decisión que, según expertos y otros migrantes, es un error prácticamente irreversible en el marco de la política migratoria estadounidense.
El caso salió a la luz luego de que una lectora escribiera al periodista Mario J. Pentón para denunciar la situación de su esposo.
Según relató, el hombre fue detenido en julio en Tennessee por exceso de velocidad. Sin embargo, desde marzo tenía pendiente una comparecencia obligatoria ante ICE, a la cual decidió no acudir por temor a ser arrestado, dada la ola de detenciones que se reportaban.
La semana pasada fue trasladado junto a otros 11 cubanos al Centro Penitenciario Nuevo de Luisiana, un establecimiento catalogado como de alta seguridad.
La mujer expresó su indignación por las condiciones que encontró al llegar allí.
"No tenían ni agua para bañarse. No pueden tratar a una persona como si fuera un asesino o un violador. No comprendo nada de verdad", detalló en el mensaje enviado al reportero.
La situación ha generado un intenso debate entre cubanos en redes sociales, muchos de los cuales subrayan que faltar a una cita de inmigración equivale a firmar la propia orden de deportación.
Un emigrante habanero recordó que, al entrar a Estados Unidos en 2018 por Texas, un oficial le advirtió explícitamente que ausentarse a una cita con ICE implicaba automáticamente una orden de expulsión.
Otros internautas, como una matancera, criticaron la imprudencia de conducir a altas velocidades sin documentos en regla y después no responder a las autoridades migratorias.
Desde Canadá, otro comentarista fue tajante: "Desde que no se presentó a la citación, se auto-deportó. Violó la ley migratoria y se convirtió en un ilegal dentro de un país que tiene esto ahora como una prioridad".
En la misma línea, un autónomo señaló que la ley en Estados Unidos no hace distinciones: faltar a una cita de inmigración es un delito que deja a la persona en un 99 % de probabilidades de ser deportada.
Otros comentarios fueron más allá y criticaron actitudes que, a su juicio, arrastran algunos cubanos fuera de la Isla.
"La ley de Cuba y la forma de reaccionar ante la ley deberían dejarla enterrada allá. Si no, donde vayas tendrás problemas", opinó uno de ellos.
Una residente en Puerto Rico advirtió: "Faltar a una cita de ICE es una falta de respeto a la Nación y a las leyes migratorias, y correr a exceso de velocidad es una violación a las leyes de tránsito. A Estados Unidos no se viene a violar las leyes".
Otra habanera sugirió a la esposa del detenido contratar un abogado, y recordó que en algunos casos Cuba no recibe deportados, lo que podría derivar en su envío a un tercer país.
El consenso entre quienes han comentado el caso es claro: saltarse una citación de inmigración, por miedo o desconocimiento, implica graves consecuencias legales.
La esposa del afectado, en tanto, clama por apoyo y asegura que seguirá buscando vías para que su marido no sea tratado "como un criminal peligroso" en el proceso que enfrenta.
Esta semana trascendió que el gobierno de Donald Trump, en su empeño por mostrar mano dura contra la migración, decidió encerrar a inmigrantes indocumentados a una de las cárceles más temidas y violentas de Estados Unidos.
Un complejo dentro de la Penitenciaría Estatal de Luisiana, conocida como Angola, fue habilitado para albergar a más de 400 detenidos de ICE. En este momento ya acoge a decenas de personas.
Según confirmó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, fue escogido deliberadamente por su fama de cárcel dura. "Este centro acogerá a los peores de los peores", declaró.
El gobernador Jeff Landry aseguró que la instalación, rebautizada como "Louisiana Lockup", se llenará en los próximos meses, mientras Trump impulsa un plan de deportaciones masivas.
Angola es una prisión de máxima seguridad con más de 6,000 reclusos, entre ellos más de 50 condenados a muerte.
Los críticos alertan que el simbolismo de usar Angola como centro migratorio refuerza la criminalización de los indocumentados y normaliza el uso de prisiones con un historial de abusos para personas cuyo único "delito" es carecer de papeles.
Se trata de una estrategia deliberada del gobierno para persuadir a los inmigrantes sin estatus legal a que opten por la autodeportación, al enfrentar la posibilidad de ser enviados a un lugar tan temido.
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