
La tala ilegal de bosques en la provincia de Holguín dejó varios detenidos, tras operativos conjuntos del Cuerpo de Guardabosques y otras autoridades en municipios como Mayarí, Cacocum y Báguanos, informó el régimen en redes sociales.
La página de Facebook del régimen "Realidades desde Holguín" asegura que los implicados "fueron sorprendidos en prácticas de receptación de madera aserrada, tala en áreas protegidas y comercialización en el mercado informal".
Según las autoridades, entre las zonas más afectadas se encuentra la faja hidrorreguladora del río Holguín, donde se detectaron cortes que ponen en riesgo los ecosistemas y la biodiversidad. Contra los ciudadanos involucrados ya se han iniciado procesos legales, subraya la nota.
La deforestación ilegal en reservas naturales ha sido calificada como una amenaza directa al equilibrio medioambiental de la región. “Los depredadores de la flora no pueden poner en riesgo nuestro entorno”, señalaron en un comunicado.
A este fenómeno del corte de madera para su venta en el mercado negro, se suma una realidad extendida en todo el país: miles de familias recurren a la tala de árboles para cocinar en medio de la crisis energética y alimentaria.
Con apagones de hasta 20 horas diarias y la suspensión prolongada del gas licuado, numerosos hogares han improvisado cocinas de leña, incluso con mobiliario reciclado.
El observatorio Food Monitor Program (FMP) advierte que la práctica, impulsada por la urgencia de la supervivencia, está provocando un grave impacto ambiental: pérdida de biodiversidad, erosión de suelos, sequías más prolongadas y mayor contaminación.
El precio del carbón, que supera el monto de una pensión mínima, ha dejado a muchas familias sin otra opción que recurrir a la leña. “¿Cómo exigir a una familia que no tale un árbol si la alternativa es no comer?”, plantea el informe, que describe un dilema ético entre inseguridad alimentaria y devastación ambiental.
El FMP recuerda que la tala para cocinar no es exclusiva de Cuba: situaciones similares se documentaron en Venezuela durante sus crisis energéticas.
En el caso cubano, el problema amenaza ecosistemas frágiles en un país con altos índices de endemismo en flora y fauna.
El informe critica la inacción estatal y recuerda que en 2019 las propias autoridades promovieron la leña como “solución patriótica” ante los apagones, una práctica que hoy se ha normalizado y representa un retroceso en la calidad de vida. “Una sociedad que come a expensas de su entorno erosiona las bases de su futuro”, advierte el organismo.
Las madres cubanas, agobiadas por la crisis, reclaman soluciones al gobierno y señalan que recurrir a la cocina de leña se ha vuelto inevitable para que sus hijos no pasen hambre.
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