
Un nuevo episodio de tensión entre autoridades y ciudadanos volvió a sacudir a Santiago de Cuba, esta vez en la localidad de Micro 1 B del Centro Urbano Abel Santamaría, donde un jefe de sector de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) resultó agredido tras intentar identificar a dos personas presuntamente vinculadas con la compraventa de un tanque de agua.
La información fue confirmada este miércoles por el perfil oficialista Héroes del Moncada, en Facebook, que aseguró que el hecho ocurrió el lunes 1 de septiembre en horas de la tarde.
Según su versión, el oficial, en pleno ejercicio de sus funciones, reconoció a dos individuos implicados al parecer en un robo y trató de exigirles documentación.
En ese momento, se produjo una disputa verbal y física que terminó con la intervención de vecinos y otros agentes del orden.
Sin embargo, la primera noticia del incidente había sido publicada el mismo lunes por el periodista independiente Yosmany Mayeta, quien relató en Facebook: “El jefe de Sector de la PNR se pelea con dos personas más en El Salao’ por un tanque con agua”.
Su publicación avivó la polémica en redes, donde los comentarios de testigos y residentes del área reflejan el clima de desesperación que atraviesan los barrios santiagueros.
Algunos usuarios subrayaron que el conflicto debe entenderse en el contexto de la escasez de agua que azota a la ciudad.
“Todo el mundo tiene necesidad de agua ahora mismo. Y el jefe de sector también es un ser humano que tiene familia y necesidades como los demás”, escribió Mercedes Rodríguez Yebra.
Otros, en cambio, interpretaron lo ocurrido como un reflejo de la crisis social. “Están desesperados que se fajen entre ellos mismos, no con la gente, para después el mismo acusarlo de atentado”, opinó Yunior Morandeira.
La violencia asociada a la falta de agua también apareció en los comentarios.
“Oigan yo por un cubo con agua doy un machetazo”, expresó con crudeza Fernelis Elvira Castelnau Carballo, mientras Thalia Torres señaló que el altercado “no fue tanto por el tanque sino porque también agredieron al oficial, o el oficial a ellos, no sé”.
Otros vecinos insistieron en que el origen del choque estuvo en el mercado negro de tanques plásticos, un bien muy codiciado en Santiago por la crisis de abastecimiento.
“No fue por eso, sino porque pidieron papeles de los tanques y de la procedencia, porque por ahí mismo se han robado tanques. Se dio la fuga, es decir, tiene delito, y además lo caro que los están vendiendo, a veces hasta robados”, comentó Karina Barrera.
“En El Sala'o están acabando con los tanques, él tenía que pedir documentos”, agregó Milena Castillo, mientras que YazmiraLuisa Rodríguez Rivera aseguró que el robo de tanques “parece ser el modo de operar en esa zona”.
Algunos testigos confirmaron incluso que el altercado pasó de las palabras a los golpes. “Yo vi la pelea, abusador, se fueron a las manos y todo”, concluyó Thalia Torres.
El suceso, más allá del parte oficial, refleja la combinación explosiva de escasez, mercado negro y represión en una ciudad marcada por la precariedad de servicios básicos.
La falta de agua potable, sumada a cortes de electricidad y al alza de precios, ha convertido la vida cotidiana en un terreno fértil para la confrontación entre ciudadanos y autoridades.
Mientras el régimen insiste en tipificar estos hechos bajo la figura penal de “atentado” contra la autoridad, la realidad social muestra un panorama diferente: barrios donde sobrevivir exige cada vez más sacrificios y donde un simple tanque de agua puede desatar la violencia.
En los últimos años se han multiplicado los episodios de violencia que involucran a las fuerzas del orden en la isla. En Holguín, un policía fue asesinado cuando acudía a sofocar una riña, un hecho que dejó conmocionada a la población y puso en evidencia la creciente inseguridad en las calles.
A la par, la violencia institucional también ha sido recurrente. En la capital, una patrulla embistió a un motorista y lo golpeó brutalmente tras derribarlo en plena vía, en un suceso que quedó registrado en video y generó indignación en redes sociales. Semanas antes, otro caso grabado mostró cómo dos agentes inmovilizaron a un joven y, pese a estar esposado, lo agredieron sobre el capó de la patrulla.
La represión ha estado igualmente vinculada a las manifestaciones públicas. En medio de protestas contra el incremento de tarifas de servicios básicos, un ciudadano fue golpeado por un policía al expresar su rechazo al tarifazo, reflejando el ambiente de tensión social y la falta de canales pacíficos para canalizar el descontento.
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