
Las imágenes aéreas compartidas en redes sociales exponen la gravedad de la sequía que azota a Santiago de Cuba, donde los embalses lucen casi vacíos y el agua escasea como no se recordaba en años.
Según publicó en Facebook la corresponsalía de Prensa Latina en Santiago de Cuba, la galería fotográfica muestra represas deprimidas, cauces reducidos y la tierra colonizada por la vegetación en zonas donde antes había caudales.
Además, informó que la provincia enfrenta una de las peores sequías en décadas. Los principales embalses que abastecen a más del 80% de la ciudad cabecera almacenan apenas 23,3 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa un 15,6% de su capacidad total.
Actualmente, el sistema noroeste entrega unos 1.380 litros por segundo a la población, frente a una demanda real de 2.300 litros por segundo.
Este déficit ha alargado los ciclos de distribución de agua potable en comunidades santiagueras a más de 30 días, convirtiendo la crisis en un drama cotidiano.
Ante la magnitud del problema, autoridades del territorio y directivos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos activaron planes de emergencia que incluyen el apoyo con carros cisterna, rebombeo en pozos alternativos y la inversión en la estación de bombeo Campo de Tiro.
La sequía en Santiago de Cuba, más que una amenaza futura, es una realidad que pone a prueba la resistencia de la población, la capacidad de respuesta institucional y la solidaridad entre comunidades que enfrentan la escasez con resignación forzada.
En varias comunidades se vive con la ironía de que “hay que esperar a que llegue Colón para ver agua corriente”, frase convertida en sarcasmo popular frente a la desesperación.
El régimen ha reconocido recientemente que la sequía ha disparado el robo y desvío de agua, mientras los santiagueros intentan sobrevivir con ciclos de entrega cada vez más largos y servicios precarios.
A la par, las imágenes de familias que corren detrás de una pipa para llenar cubos se han convertido en el retrato cotidiano de la ciudad.
El deterioro estructural también ha quedado expuesto en reportes que señalan que el sistema hidráulico está colapsado y no tiene capacidad para garantizar la distribución mínima, incluso en los casos en que existen reservas puntuales.
A ello se suma la incertidumbre sobre los pronósticos, pues ni las lluvias anunciadas logran aliviar el déficit acumulado en los embalses.
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