El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció este domingo en su cuenta de X un “ilegal asalto” de fuerzas militares de Estados Unidos contra un barco pesquero venezolano, en aguas de la Zona Económica Exclusiva de Venezuela.
El diplomático calificó el hecho como una “manifiesta violación del Derecho Internacional” y una “peligrosa provocación que amenaza la paz de América Latina y el Caribe”.
La denuncia coincide con un clima de creciente tensión en el Caribe, marcado por el despliegue de aviones y buques de guerra estadounidenses frente a las costas venezolanas, y la respuesta militar de Caracas.
Según reportó Euronews, el gobierno venezolano aseguró que un destructor estadounidense interceptó y ocupó durante ocho horas una embarcación pesquera con nueve tripulantes, en lo que describió como una operación ejecutada por 18 efectivos armados contra “nueve humildes pescadores”.
El canciller Yván Gil, citado por la televisión estatal, denunció que se trató de un intento de justificar “una escalada bélica” en la región.
Por su parte, Noticias Caracol de Colombia precisó que la embarcación navegaba a 48 millas de la isla La Blanquilla, cuando fue interceptada por el USS Jason Dunham, un destructor equipado con misiles de crucero.
La cancillería venezolana calificó la acción como “una provocación directa” en el marco de las operaciones desplegadas por el gobierno de Donald Trump contra el narcotráfico.
Escalada militar en el Caribe
La denuncia de Caracas y La Habana se produce al mismo tiempo que cinco cazas F-35 de EE.UU. aterrizaron en Puerto Rico, según informó Euronews, como parte de un despliegue militar ordenado por Trump en la región. La llegada de los cazas generó protestas en la isla contra la creciente militarización.
En respuesta, el gobierno de Nicolás Maduro ordenó maniobras militares en 312 cuarteles y unidades del país, movilizando a miles de milicianos bajo el denominado Plan Independencia 200, con un mensaje de “resistencia activa prolongada” frente a las “amenazas” de Washington.
Antecedentes de la crisis
La tensión viene en ascenso desde la semana pasada, cuando una operación militar de EE.UU. contra otra embarcación venezolana acusada de narcotráfico dejó 11 muertos cerca de Trinidad y Tobago.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, visitó recientemente el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, desde donde dirigió maniobras en el Caribe. En esa ocasión, Hegseth advirtió que las operaciones contra el narcotráfico “no son un entrenamiento”, mientras cazas venezolanos sobrevolaban el destructor USS Jason Dunham, en un episodio que el Pentágono calificó de “jugar con fuego”.
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