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Cuba vive al borde del colapso energético. La Unión Eléctrica (UNE) confirmó que el domingo el país sufrió afectaciones de servicio durante las 24 horas del día, con un déficit de generación que alcanzó los 1,981 MW en horario de máxima demanda.
La situación, lejos de mejorar, se proyecta incluso más dramática para este lunes, con apagones que también superarán los 1,900 MW en el horario pico.
Un sistema eléctrico en ruinas
Según el parte oficial, la disponibilidad real del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a las 6:00 am era de apenas 1,590 MW frente a una demanda de 2,940 MW, lo que provocó una afectación de 1,373 MW.
El pronóstico para el mediodía es de 1,350 MW afectados.
Para el horario pico, la proyección es de 3,550 MW de demanda contra una generación disponible de solo 1,710 MW, para un déficit de 1,840 MW con una afectación de 1,910 MW.
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Las causas reflejan la crónica desinversión del régimen.
Buena parte de las principales centrales termoeléctricas del país se encuentran fuera de servicio por averías o por mantenimientos postergados durante años, hasta que ya no queda más remedio que sacarlas de línea.
La situación es particularmente crítica en la termoeléctrica de Felton, donde dos unidades están paralizadas, y en la CTE Renté, con dos bloques averiados.
A lo anterior se suma que otras tres unidades de las centrales Mariel, Santa Cruz y Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos también están en mantenimiento, lo que reduce aún más la capacidad de respuesta.
La falta de repuestos, el deterioro tecnológico y la ausencia de inversión sostenida han convertido a la generación eléctrica en un sistema colapsado.
El panorama se agrava con las limitaciones térmicas que mantienen fuera de servicio otros 369 MW. Además, la falta de combustible y lubricantes mantiene apagados 35 centrales de generación distribuida y paralizó otros 136 MW.
Todo ello refleja un modelo energético insostenible, dependiente de recursos que el propio Estado no garantiza.
Mientras tanto, los 30 parques solares fotovoltaicos apenas aportan 544 MW en el mejor momento del día.
Este número, aunque se exhibe como logro oficial, no cubre ni una fracción de la demanda nacional. El contraste entre el discurso triunfalista y la realidad cotidiana es cada vez más abismal.
La Habana, capital a oscuras
La Empresa Eléctrica de La Habana informó que el domingo el servicio eléctrico estuvo afectado durante más de 16 horas seguidas, con una máxima afectación de 238 MW.
Una avería en la subestación Naranjito desconectó automáticamente varios circuitos y dejó sin luz a miles de clientes en municipios como Centro Habana, Habana Vieja, San Miguel del Padrón, Arroyo Naranjo, 10 de Octubre y Cerro.
Aunque la reconexión escalonada se realizó en la noche, la empresa admitió que posteriormente debió aplicar cortes adicionales de emergencia por la baja generación nacional.
La situación se agravó con el suministro de agua.
La empresa Aguas de La Habana reportó averías en la Cuenca Sur debido a la inestabilidad eléctrica, lo que afectó gravemente el abasto en Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, Centro Habana y Habana Vieja.
En Guanabacoa, la rotura del impulsor de Justiz dejó a todo el municipio sin servicio, mientras que otros territorios solo recibieron agua con presión insuficiente.
El costo humano de la crisis
Los cubanos enfrentan apagones interminables, cortes de agua, alimentos que se echan a perder y hospitales en penumbras, mientras el régimen insiste en achacar la crisis al "bloqueo" de Estados Unidos y no a su política de abandono y falta de inversiones.
La realidad es que, después de décadas de promesas incumplidas y una gestión corrupta, el sistema eléctrico nacional está devastado.
Ni los anuncios de nuevas inversiones extranjeras, ni la construcción de hoteles en medio del colapso logran aliviar la vida de un pueblo forzado a sobrevivir entre apagones y miseria.
Lo que ocurre en septiembre de 2025 es solo la confirmación de una verdad inocultable: Cuba está en el límite, y la dictadura no ofrece soluciones reales a la crisis energética que consume al país.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética en Cuba
¿Cuál es la causa principal de los apagones en Cuba?
La principal causa de los apagones en Cuba es el déficit de generación eléctrica. Este déficit se debe a la desinversión crónica del gobierno en las infraestructuras energéticas, lo que ha llevado a múltiples averías en las centrales termoeléctricas, falta de mantenimiento y escasez de combustible.
¿Cuánto es el déficit eléctrico actual en Cuba?
El déficit eléctrico en Cuba ha alcanzado cifras alarmantes, llegando a casi 2,000 MW en los momentos de mayor demanda. En los últimos reportes, el déficit eléctrico superó los 1,900 MW. Esto ha generado apagones prolongados y persistentes en todo el país.
¿Qué impacto tienen los apagones en la vida diaria de los cubanos?
Los apagones en Cuba afectan gravemente la calidad de vida de los habitantes. Las interrupciones del servicio eléctrico provocan cortes de agua, alimentos que se echan a perder y hospitales en penumbras. Además, generan un impacto negativo en la economía y en los servicios básicos del país.
¿Existen soluciones a corto plazo para la crisis energética en Cuba?
No se han implementado soluciones efectivas a corto plazo para la crisis energética en Cuba. Aunque se han realizado anuncios de nuevas inversiones y se han instalado parques solares, estos esfuerzos no han sido suficientes para cubrir el déficit estructural del sistema eléctrico. La situación actual refleja un modelo energético insostenible, y no se han ofrecido soluciones reales para superar la crisis.
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