Después de varios días sin electricidad: Así fue el corre corre de una cubana cuando volvió la corriente

Una cubana se lanzó al corre corre para limpiar, lavar y cocinar antes de que la luz volviera a irse. Foto © TikTok/@rossy_guajira_natural

En Cuba, cuando regresa la electricidad tras un apagón, no hay tiempo para celebraciones. Lo sabe bien la usuaria de TikTok que se identifica como @rossy_guajira_natural, quien compartió un video que retrata con crudeza y humor la ansiedad de millones de cubanos cuando “vuelve la corriente”.

Aquí estoy yo temprano, sin peinarme, sin cambiarme de ropa, sin lavarme los dientes, porque si se va es peor. Hay que aprovechar hasta un segundo”, confiesa entre risas nerviosas, mientras en paralelo enciende la lavadora, pone el arroz en el fogón, sazona frijoles para su hija y aprovecha hasta un jabón picoteado como sustituto del detergente perdido en su pueblo.

La escena, marcada por la improvisación y la prisa, muestra lo que significa vivir en un país donde las tareas más básicas dependen de unos minutos de electricidad. “Normalmente necesito ser un pulpo, pero ahora más que nunca porque llevamos 48 horas sin corriente”, explica la mujer, que en medio de la carrera incluso se detiene para tomar café y atender a una amiga que le pidió una limpieza de cutis.

Un drama cotidiano en un país a oscuras

El testimonio de Rossy llega en medio de la peor crisis energética de los últimos años, cuando Cuba acumula su quinto apagón general en menos de un año y enfrenta cortes eléctricos cada vez más prolongados y sin horario definido.

El más reciente colapso ocurrió el 10 de septiembre, cuando la salida imprevista de la termoeléctrica Antonio Guiteras de Matanzas dejó a toda la isla a oscuras. Apenas unos días antes, otro fallo había desconectado el sistema eléctrico desde Las Tunas hasta Guantánamo, afectando a millones de personas.

Las cifras revelan la magnitud del desastre: déficits de más de 1,800 MW en septiembre, plantas con más de 40 años de explotación sin mantenimiento capital y una demanda que supera ampliamente la capacidad de generación. La propia dirección de la Unión Eléctrica ha reconocido que el sistema opera en condiciones de “inestabilidad crítica”.

La “normalización de la anormalidad”

Lo que para Rossy fue un corre corre doméstico, para millones de cubanos es ya la rutina de la sobrevivencia: cocinar de madrugada, fregar a oscuras, lavar con jabones improvisados, dormir sin ventilador y perder alimentos por falta de refrigeración.

La ingeniera y empresaria Yulieta Hernández lo definió recientemente como la “normalización de la anormalidad”, en un país donde los apagones no son cortes eléctricos, sino interrupciones de vida.

En esa Cuba, cada regreso de la corriente es una carrera contrarreloj para lavar, cocinar, fregar, ventilar y hasta intentar tener un momento de normalidad. Una carrera que no termina nunca, porque todos saben que la luz puede volver a irse en cualquier instante.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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