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El Tribunal Provincial Popular de Holguín informó en su página de Facebook la realización de un juicio ejemplarizante por tráfico de drogas, en el marco de la llamada “Operación contra las Drogas” que se desarrolla en Cuba del 15 al 21 de septiembre.
Según la nota oficial, que no detalla la condena, el proceso cumplió con “todas las garantías jurídicas y procesales” y tuvo como objetivo enviar un mensaje preventivo a la sociedad, incluso mencionando su función en personas con “potencial delictivo”.
¿Qué es un juicio ejemplarizante?
En teoría, se trata de un proceso judicial que busca enviar un mensaje disuasorio a la sociedad, mostrando que ciertas conductas serán castigadas. En democracias consolidadas puede tener un carácter legítimo, siempre que se respeten los principios del Estado de derecho, como la presunción de inocencia, el debido proceso, el derecho a la defensa y la legalidad estricta.
El problema surge cuando este tipo de juicios se utilizan como herramienta de propaganda o represión, castigando no solo hechos comprobados, sino a personas por lo que podrían hacer, lo que se conoce como derecho penal de autor.
El caso cubano: justicia como advertencia
La frase oficial de que el juicio en Holguín tiene una función “profiláctica y preventiva en personas con potencial delictivo” resulta incompatible con el derecho penal moderno y los principios democráticos. Esto evidencia que en Cuba los juicios ejemplarizantes funcionan más como mecanismos de control social que como procesos judiciales transparentes.
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En un país con graves problemas de narcotráfico interno —que las autoridades reconocen tardíamente tras años de permisividad—, la estrategia del régimen apunta a mostrar firmeza, pero en la práctica termina criminalizando a comunidades vulnerables y reforzando la justicia ideológica.
En resumen
Los juicios ejemplarizantes solo son legítimos en democracia si cumplen estrictamente con la ley y respetan los derechos fundamentales. Cuando se transforman en escarmientos públicos y se habla de “potencial delictivo”, dejan de ser justicia para convertirse en un instrumento de intimidación política y social, como ocurre en el caso cubano.
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