El influencer cubano Eliecer Ávila expresó su indignación por la deportación voluntaria del cubano Deivy Alemán Oropesa, quien abandonó Estados Unidos tras recibir una orden del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Alemán llevaba más de siete años viviendo en Estados Unidos, está casado con una ciudadana estadounidense y tiene una hija gravemente enferma, pero las autoridades migratorias lo amenazaron con llevarlo a prisión y deportarlo por la fuerza si no abandonaba el país, antes del 14 de septiembre.
“¿De verdad no hay nadie en Estados Unidos que pueda analizar un caso?”, cuestionó Ávila en un video compartido en redes sociales. “¿No hay un juez, un oficial de migración que pueda decir: ‘Vamos a resolver esto’? (...) ¿Qué daño ha hecho? Ninguno”.
Ávila, conocido por su postura republicana y su apoyo a Donald Trump, sorprendió con un discurso cargado de críticas al sistema migratorio estadounidense. “Con tanto delincuente, chivato y represor suelto en este país, ¿por qué Deivy es el blanco? ¿Por qué él tiene que ser el objetivo?”, añadió.
¿Por qué es polémico el caso de deportación del cubano Deivy Alemán?
Deivy Alemán Oropesa, residente en Orlando, Florida, decidió salir voluntariamente del país el domingo 14 de septiembre para evitar una detención migratoria en un centro de ICE y una deportación forzosa.
Está casado con la cubanoamericana Yisel Miguel Sarduy, y tienen una hija de dos años que necesita un trasplante de corazón.
El periodista Javier Díaz documentó el caso desde el inicio y calificó las imágenes de la autodeportación de Alemán Oropesa como “muy tristes”.
Desde su regreso a Palmira, Cienfuegos, el cubano ha compartido su dolor y desesperanza. “Ya son tres días sin ver a mi hija. Íbamos juntos a todo, a las tiendas, a las consultas médicas. No puedo ayudar desde aquí. No hay trabajo, no hay forma de enviar dinero”, explicó en declaraciones a la prensa.
El cubano había ingresado al país por la frontera en 2017, trabajó como conductor de Uber, pagó impuestos y nunca tuvo antecedentes penales. Su única “falla” fue haber entrado de manera irregular, lo que derivó en una orden de deportación que ICE finalmente ejecutó.
Una familia al borde del colapso
La esposa dejó de trabajar para cuidar a la niña, quien ha pasado por tres cirugías a corazón abierto. Deivy era el único sostén económico del hogar.
“Prácticamente me veo viviendo en la calle. ¿Cómo cuido a la niña y pago la renta?”, confesó Yisel, visiblemente afectada.
Pese a que la pareja tiene una petición de reunificación familiar (formulario I-130) en trámite, el tiempo estimado de espera es incierto. La única esperanza es que la presión pública y el apoyo legal agilicen el proceso.
Críticas al sistema migratorio
El caso ha generado una ola de indignación en redes sociales. Usuarios y activistas denuncian la “inhumanidad” del proceso. La abogada Rosaly Chaviano explicó que Alemán estaba bajo supervisión migratoria (formulario I-220B) y que los factores humanitarios no están siendo considerados en la política actual.
Eliecer Ávila concluyó su intervención con una reflexión amarga: “Si ya no quedan delincuentes, ni represores, ni pandilleros en Estados Unidos, entonces acepto que vayan por los que no tienen documentos. Pero no es así. Están expulsando a los buenos”.
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