“Dios, ayúdame a que esta despedida sea corta”, escribió Yisel Miguel Sarduy en Facebook al compartir las últimas imágenes junto a su esposo este domingo, el cubano Deivy Alemán Oropesa, obligado a abandonar Estados Unidos tras una orden de ICE.
En los videos publicados por la madre se ve a su hija jugando en el aeropuerto, instantes antes de un adiós que marcaría a toda la familia, tras la decisión de su padre de salir voluntariamente del país, como le ordenó ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), para evitar una detención prolongada y una deportación forzosa.
El periodista Javier Díaz, de Noticias Univisión, transmitió los instantes más difíciles. “Imágenes muy tristes, el cubano Deivy Alemán Oropesa este domingo 14 de septiembre decide regresar a Cuba de manera voluntaria, lo que sería técnicamente una autodeportación, pues el gobierno le dijo que tenía hasta el día de hoy para abandonar el país”, relató.
Este hombre deja atrás a su esposa, a su pequeña —una niña de dos años que necesita un trasplante de corazón— y a la hija mayor de Yisel, ambas ahora con la incertidumbre de cómo sostenerse económicamente en Estados Unidos.
Las cámaras captaron el momento en que Alemán, acompañado por su esposa e hijas, llegó al aeropuerto internacional de Miami y, tras un emotivo abrazo de despedida, cruzó el punto de seguridad de la TSA.
“Una vez que pasó ese control ya no había vuelta atrás”, señaló Díaz.
Desde Cuba deberá esperar el proceso de reunificación familiar y un perdón migratorio, apoyado en la petición que su esposa, ciudadana estadounidense, presentó ante el Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS).
La decisión de salir no fue fácil. La víspera, Díaz había descrito el drama de la familia: “Muy pocos migrantes en esta situación tomarían la decisión de abandonar por voluntad propia el país. Este migrante cubano llegó hace siete años a Estados Unidos con una maleta cargada de sueños y ahora tiene que irse sin saber cuándo podrá regresar”, dijo en un reporte difundido en Facebook.
Alemán explicó que eligió esta salida voluntaria para evitar la cárcel migratoria. “Ahí me dijeron que tenía que tener un boleto de avión o me dejaban en detención y me deportaban desde ahí”, contó.
Ya en 2017 estuvo más de un año bajo custodia de ICE, una experiencia que asegura no quiere repetir.
La situación golpea con fuerza a su familia. La madre debió dejar de trabajar para atenderla luego de una cirugía a corazón abierto, mientras la niña espera ahora un trasplante como única opción de vida.
“Prácticamente me veo viviendo en la calle, porque de qué forma cuido a la niña y pago la renta”, dijo Yisel muy afligida.
En las últimas horas, la madre compartió una secuencia de videos que conmovió a cientos de usuarios en redes sociales.
En uno se ve a la pequeña llorando desconsoladamente mientras observa a su padre guardar sus cosas en el carro. “¿Cómo le explico que mañana sí no la podrá llevar con él?”, escribió Yisel.
La partida de Deivy Alemán Oropesa se suma a los casos recientes de cubanos que, ante la presión de ICE, han optado por la autodeportación para evitar detenciones prolongadas.
Pero pocos muestran de forma tan descarnada la dimensión humana del exilio forzado como este adiós, sellado entre abrazos y lágrimas en un aeropuerto de Miami.
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