La ciudad de Camagüey vivió el martes una jornada caótica tras el paso de una tormenta local severa que descargó intensas lluvias, granizos y fuertes descargas eléctricas.
El meteorólogo Yosmelvi Páez confirmó que el aguacero provocó inundaciones repentinas en varias zonas de la capital provincial y afectó directamente infraestructuras clave como el hospital Amalia Simoni, que quedó anegado.

Las imágenes compartidas en redes sociales muestran pasillos del centro médico convertidos en riachuelos, con enfermeros y trabajadores caminando con los pantalones remangados y alumbrándose con linternas o teléfonos celulares, aparentemente debido a un apagón.
La escena refleja, una vez más, el deterioro del sistema de salud cubano, cuyas instalaciones, sin mantenimiento adecuado, colapsan ante fenómenos climáticos que se repiten con frecuencia en la Isla.
Calles, comercios y barrios sumergidos
Las inundaciones no se limitaron al hospital.
Fotografías publicadas por Páez muestran también el Centro Comercial La Caridad (Estrella Roja) bajo el agua.
El periodista independiente José Luis Tan Estrada confirmó afectaciones en La Norma, Saratoga, José Martí, La Zambrana, Puerto Príncipe y la calle General Gómez, entre otros puntos de la ciudad.
El grupo de Facebook La Tijera informó que los desbordes del río Hatibonico y varios arroyos empeoraron el panorama, cubriendo calles, atrapando vehículos y obligando a evacuar a familias en botes en zonas bajas.
Autoridades locales emitieron alertas y declararon que trabajan en la asistencia a los damnificados, aunque los reportes ciudadanos subrayan la magnitud del desastre.
Basura, alcantarillado colapsado y riesgo sanitario
Más allá de la lluvia, los vecinos apuntan a problemas estructurales como causa principal de la magnitud de los daños.
Usuarios denunciaron tragantes tupidos, alcantarillados sin limpiar desde hace años y acumulación de basura en esquinas, todo lo cual se convirtió en un cóctel perfecto para que el agua no tuviera salida.
"La cantidad de basura que arrastró la corriente por las calles es impresionante", escribió un usuario.
Otra joven alertó sobre el riesgo de un brote de dengue, diarreas y enfermedades gastrointestinales tras la inundación, y recordó además que los bienes materiales perdidos “no se recuperan”.
La crítica más dura la lanzó una vecina: "Fuertes lluvias y descargas eléctricas están azotando nuestra ciudad hace varios días, el suelo saturado y los tragantes tupidos no recogen la basura que arrastra el agua, y a los que dirigen este país les importa un bledo".
Lo sucedido en Camagüey deja al descubierto no solo la vulnerabilidad ante fenómenos naturales, sino también las consecuencias del abandono gubernamental en servicios básicos de limpieza, drenaje y mantenimiento urbano.
La tormenta pasó, pero el malestar y las pérdidas materiales y el temor a otras inundaciones, siguen pesando sobre los camagüeyanos.
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