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Un nuevo estudio de Chef's Pencil ha puesto cifras a lo que muchos residentes y visitantes ya sospechaban: Miami es la ciudad más cara de Estados Unidos para comer en un restaurante.
La llamada Ciudad Mágica superó a urbes emblemáticas como Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Seattle, convirtiéndose en el lugar menos asequible del país para disfrutar de una velada gastronómica.
El informe analizó 177 ciudades del mundo, evaluando precios de comidas, café y cerveza en relación con los salarios locales. Miami ocupó el puesto 72 del ranking global, por detrás de cualquier otra ciudad estadounidense incluida en la lista.
En contraste, Dallas, Denver y Houston se situaron como las opciones más asequibles para comer fuera en el país.
Según el estudio, una cena de tres platos en un restaurante de gama media en Miami ronda los 60 dólares por persona, lo que equivale al 1,4 % del salario mensual promedio de la ciudad, estimado en 4,230 dólares. Este dato refleja la presión que sienten los comensales frente a una oferta gastronómica tan vibrante como costosa.
No todo son malas noticias: el café en Miami se mantiene relativamente accesible, con un capuchino promedio de 1,90 dólares, mientras que la cerveza, a 8 dólares por pinta, sitúa a la ciudad en el puesto 45 de asequibilidad a nivel mundial.
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En el panorama internacional, cenar en Miami resulta tan caro como hacerlo en capitales europeas como Madrid, Viena o Copenhague. Sin embargo, los expertos coinciden en que el alza de precios se debe a factores locales como los altos alquileres, el aumento de salarios en hostelería y la creciente demanda de experiencias culinarias.
Al final, pagar precios europeos en Miami tiene su recompensa: una mezcla de sabores únicos que solo esta ciudad puede ofrecer.
Comer en Miami, entre el lujo y la supervivencia
El alto costo de salir a cenar en Miami no es un fenómeno aislado. En los últimos años, CiberCuba ha documentado tanto el auge de restaurantes exclusivos como las dificultades de los cubanos y latinos para afrontar la cuenta.
En 2023, la serie “Me voy a comer USA” mostró cómo el comediante Jamaliche exploraba la cultura gastronómica de Miami desde un ángulo humorístico, revelando la mezcla entre tradición cubana y modernidad culinaria que distingue a la ciudad.
En diciembre de 2024, CiberCuba recogió el testimonio de una joven cubana que visitó Lo D’ Alex, el restaurante en Miami de Alexander Delgado, integrante de Gente de Zona, y compartió en TikTok cuánto le costó cenar allí. Los precios, que variaban entre opciones accesibles y platos más caros, dejaron claro que salir a comer en la ciudad puede convertirse en un lujo según el bolsillo.
Una situación similar se ha visto con otros locales de celebridades, como el restaurante de Bad Bunny en Brickell, donde la mezcla de fama y exclusividad también eleva la cuenta final.
La otra cara de la moneda también se refleja en iniciativas solidarias. En marzo de 2025, un cubano comenzó a repartir comida en las calles de la ciudad a personas necesitadas, recordando que, más allá de las mesas lujosas de South Beach, existe una Miami donde el acceso a un plato caliente depende de la ayuda comunitaria.
Estos contrastes evidencian que, aunque Miami brilla en las listas de destinos gastronómicos más exclusivos, la experiencia de comer aquí puede ser muy distinta según el bolsillo de cada quien.
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