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En plena época dorada del voleibol masculino cubano, surgió una figura espectacular a la que se le vaticinaba un promisorio futuro, Leonel Marshall, hijo de otro grande del mismo nombre quien integrara el seleccionado medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Montreal 76.
Sin embargo, el joven capitalino optó por otro futuro y ahora, tras dos décadas, nos volvemos a encontrar y he aquí sus vivencias en ese largo trayecto.
Fuiste una de las figuras más impactantes del voley cubano; de hecho, fuiste el más joven integrante del equipo nacional en Sydney 2000 y uno de los que más rápidamente buscó otros horizontes.
¡Sí! Ha pasado el tiempo, pero lo bueno es que aquí estamos. En aquellos momentos, prácticamente no había posibilidad de jugar profesional por nuestra cuenta, de demostrar verdaderamente qué tan buenos éramos y poder ganar, recibir un sueldo, acorde a esa calidad.
Y así después, estando en un torneo el Bélgica, nos levantamos con la noticia de que Ángel Dennis se había ido, a lo que se unía el rumor de que quizás no pudiésemos regresar a la Liga Italiana en la cual jugábamos contratados a través de la Federación Cubana. Así, de una forma natural optamos por lo que mejor nos venía: desarrollarnos, adaptarnos a nuevas formas de jugar, nuevas técnicas en el voleibol, nos lanzamos a experimentar.
No sin dolor dejamos detrás la selección nacional para adentrarnos en el profesionalismo. Nosotros no queríamos dejar el equipo, aspirábamos a llegar a un acuerdo con el INDER para que nos permitieran jugar en el extranjero por nuestra cuenta y seguir representando al país.
Y claro está, no tuvimos una respuesta positiva y ahí nos vimos obligados a iniciar nuestro camino como cualquier otro jugador del mundo que aspire a competir al más alto nivel, que este caso fue en la Liga Italiana.
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Imagino que dejar la casa, el barrio, tus fans fue algo muy duro
Durísimo, imagínate que yo soy hijo único. Mis padres son lo más importante de mi vida. Cuando tú haces una cosa sin prácticamente pensar, a veces no te das cuenta de la magnitud del hecho y te preguntas: ¿Qué he hecho?
Yo era muy jovencito, tenía apenas 20 años. Para mí era la euforia, la felicidad, un mundo por delante. Pero cuando me levanté y vi todo lo que había dejado detrás, ¿qué decirte?, fue muy duro. Te aseguro que fue el deporte mismo el que me obligó a no pensar tanto, me obligó a sobrevivir, a dejar a un lado la nostalgia de los padres, la gente, la cultura, de todo.
El voleibol fue el arma que nos hacía pensar menos y echar pa´lante. Aunque lograr tus primeros éxitos sin tu familia y amigos cerca es algo muy duro. Solo lo sabe el que lo vive. ¿Con quién quieres compartir tus logros? ¡Con los tuyos! Yo no pude, al menos de cerca.
Primeros pasos de Marshall junior tras tomar una decisión que le marcaría la vida por siempre.
Estuve un año entrenando en Roma, Italia, pues debía cumplir una suspensión por parte de la Federación Internacional. Después vino el presidente del equipo Piacenza a invitarme a jugar con su club.
Fui a jugar allí seis años. Me fue muy bien; de hecho, ha sido mi segunda casa en Italia. Fueron unos años muy lindos, me trataron muy bien. Mi primer entrenador fue Julio Velazco, el argentino, que lo primero que hizo fue cambiarme de atacador opuesto a auxiliar, algo que hoy día le agradezco. Tuvo una vista muy larga.
No fue Piacenza tu único club en Italia, ¿verdad?
No, jugué en Roma y de nuevo en Piacenza antes de irme al voley de Turquía, que sería el primer país fuera de canchas ítalas, pues después jugué en China y Portugal, de donde regresé ya con 35 años.
En estos momentos, ya hecho un veterano, me desempeño en la serie A2 del Catania.
De todos los equipos con los que has jugado, ¿cuál ha sido el mejor para ti?
Mira, a mí no me gusta cambiar mucho de equipo. Como te dije, comencé por Piancenza. Allí estuve casi ocho años y ya después China, Portugal, Turquía. Ahora bien, a nivel de calidad, de profesionalidad... es Italia el mejor, su nivel de juego es imponente.
Sin embargo, cuando hablamos de organización por clubes es la Liga Turca la que se lleva el gato al agua. En relación a este importante aspecto jugar con el equipo Fenerbahce fue una experiencia única.
Fenerbahce es una polideportiva con baloncesto, voleibol y fútbol y tratan a los tres deportes al mismo nivel. Fue una experiencia maravillosa. Turquía es un país muy bello, variado. Coexisten el mundo islámico y el católico. Las personas son muy buenas, fanáticas a los deportes. Te digo algo: allí fue donde mejor me sentí a nivel profesional.
En cuanto a premios recibidos…
Ay, Julita, yo juego por divertirme, por sentir el calor de mis compañeros, por los aficionados que repletan las salas y claro está por el de mi bienestar personal, ¿qué duda cabe? Pero no ando mirando mucho si gané este o aquel premio.
No me gusta ser protagonista sino formar parte de un colectivo por el que lucho y me esfuerzo. Me gusta crecer en equipo y alegrarme por el bien colectivo.
Remontémonos al Leonel Marshall niño. Imagino que, teniendo en casa al gran Leonel Marshall, del elenco medallista olímpico, todo ahí sería deporte
No estás equivocada. A los 14 años entré en la EIDE “Mártires de Barbados” y a los 16 legué al Cerro Pelado, sede de la selección nacional, como tú sabes. Estuve en la escuadra juvenil poco tiempo porque ya a los 17 era miembro de la escuadra mayor, donde era opuesto. Ahí estuve hasta los 21 que decidí andar otras sendas.
Siempre he añorado no poder representar a mi país porque es el mayor logro, la mayor aspiración de cualquier atleta. Obviamente jugar profesional te da una estabilidad económica y emocional porque compites con los mejores voleibolistas del mundo, creces.
Pero te reitero representar a Cuba, independientemente de cosas políticas, problemas internos; representar a tu gente pienso que no tiene comparación con nada, no tiene precio.
Sin embargo, sí lograste otro de los sueños de cualquier deportista: asistir a unos Juegos Olímpicos y siendo muy joven.
En efecto, la experiencia olímpica en Sídney fue impresionante. Es lo máximo a lo que un atleta pueda aspirar, pero además esos juegos fueron espectaculares, desde la inauguración hasta la clausura, la organización, el nivel competitivo, el apoyo en todas las instalaciones de los aficionados.
Es cierto que no jugué mucho, pero poder codearme con los mejores de la tierra es una experiencia inenarrable, inolvidable. Hubiera sido algo especial conquistar una medalla, que la tuvimos cerquita, pero igualmente se hizo un buen trabajo. Perdimos en un tie-break histórico ante un equipo ruso muy fuerte.
A pesar del revés, lo tomo como una experiencia positiva; fue un lindo torneo que a mí me enseñó mucho como deportista y como ser humano. Compartí muchas realidades con personas de muchos países.
¿Con quiénes de tus compañeros de aquel equipo de oro te sentías mejor?
¿Sinceramente? Con todos. Ese equipo era muy unido. Yo tenía al inicio como compañero de cuarto a Raúl Diago y luego a Ihosvany Hernández; con ambos sostuve una linda amistad, pero en sí, con todos porque era un equipo muy unido, la camaradería era nuestro signo.
Estaban Osvaldo Hernández, Alexeis Argilagos, Ramón Gato, Pavel Pimienta, Yásser Romero, Jorge Luis Hernández, Alaín Roca, Rodolfo Sánchez, Raydel Poey. Yo era el benjamín y todos nos llevábamos excelentemente. Me cuidaban y yo los respetaba mucho.
¿Te hubiera gustado igualar a Roberlandy Simón y al “ruso” Maikel Sánchez que regresaron competir por las Cuatro Letras?
De ser más joven, claro que me hubiera encantado. Anteriormente, las condiciones no estuvieron dadas. Ahora el papeleo es grande. Pero me conformo con jugar mi liga en Italia.
Con 45 años solo pienso en rendir lo más que puedo y al finalizar el torneo, irme a casa a descansar, a relajar. Si fuera más joven quizás lo intentaría pero ya se me fue el tren.
Como todo cubano estás al tanto del ostensible descenso que ha experimentado el deporte cubano en el mundo. ¿Cuál es tu opinión?
¿Qué quieres que te diga Julita? La caída del deporte cubano es inevitable, exceptuando los genios que siempre han existido en las individualidades. Los deportes colectivos se han desplomado.
Yo recuerdo que en mis tiempos el béisbol y el voleibol, en uno y otro sexo, ocupaban la cima a nivel universal. Ahora no sé si es falta de ayuda gubernamental, despreocupación de aquellos que tienen que ver con el deporte en Cuba pero lo cierto es que es una debacle que nos duele a todos, estemos donde estemos y nos guste o no el deporte.
Los cubanos teníamos un nivel en la cultura, la medicina, el deporte. Los cubanos, el pueblo, sabía de todos los deportes, de las manifestaciones artísticas, del lugar que se ocupaba en la medicina. Nos enorgullecíamos … ¡Ya eso no existe!
Nada más hay que ver la situación delicada en la que está el país ¿qué deporte va a existir? Del 2010 hacia acá todo se ha ido en picada.
Cierro con una bomba: para ti los mejores voleibolistas del mundo de todos los tiempos
¡Uff! Una preguntica que se las trae. DT: Gilberto Herrera y Julio Velazco.
Jugadores son muchísimos, no puedo elegir, Despaigne, Diago, Ihosvany, Giba, Dante, Ricardiño, añade los tremendos jugadores rusos, los excelsos italianos, los jóvenes de muchos países que hacen suyas las canchas. Realmente no puedo, Julita, responderte eso.
Leonel Marshall ha sido reconocido en múltiples ocasiones por su destacada trayectoria en el voleibol profesional. Entre sus premios más notables se encuentran el de mejor receptor en la Copa Europea (CEV Cup) 2016-2017.
En la Superliga Turca 2014-2015 fue el mejor atacante externo y en la Copa de Turquía 2013-2014 fue distinguido como mejor bloqueador y mejor atacante externo. En la Challenge Cup 2013-2014 fue designado el mejor bloqueador.
Durante la temporada 2010-2011 en la Superliga Turca, se llevó tres reconocimientos: jugador más valioso (MVP), mejor receptor y mejor rematador.
En la Serie A1 Italiana 2009-2010 fue mejor rematador, mientras que en la temporada 2005-2006 ganó el premio a mejor anotador en la Copa de Italia, mejor rematador en la Serie A1 Italiana y fue el jugador más valioso (MVP) de la CEV Cup.
Agradecimiento para este muchacho que conocí de niño cuando su padre lo llevaba por las oficinas de la Ciudad Deportiva, después compartía con mis hijos en la EIDE y luego entrevistaba en el Cerro Pelado. Un placer, querido Leonel Marshall junior.
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