
En medio de una de las peores crisis económicas, sociales y migratorias en la historia de Cuba, todavía existen quienes, en un caso grave de ceguera ideológica, celebran con entusiasmo las estructuras políticas del régimen.
Es el caso de la Circunscripción 124 del municipio Ciego de Ávila, donde se conmemoraron los 65 años de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) con caldosa, música y actos de exaltación al sistema.
Durante la jornada, el niño Cristian Otero Nuñez, ganador del Concurso Nacional “Martí desde mi Barrio”, fue premiado con una bicicleta en lo que se presentó como un reconocimiento al “compromiso cederista”.
Así lo compartió en redes sociales Alba Domínguez Gálvez, ferviente promotora del evento, quien celebró con entusiasmo el “orgullo de barrio” que representaba la premiación.
La fiesta cederista incluyó la preparación de una caldosa “con amor cederista”, decoración de la cuadra, venta de productos por parte de varias entidades estatales y una presentación de la solista Estrellita Vergara, del catálogo MUSICAVILA.
También participaron las mipymes La Ceiba, Las Delicias, Mi Industria La Candelaria y la empresa estatal Confecciones TREBOL, dijo en Facebook con mucho entusiasmo la cederista destacada Domínguez.
Mientras la mayoría de las familias cubanas enfrentan escasez de alimentos, apagones prolongados y una inflación desbordada, estos actos muestran cómo el aparato ideológico del régimen aún logra movilizar simbólicamente a sectores de la población para mantener viva una narrativa de compromiso revolucionario, incluso si eso significa repartir bicicletas en nombre de la patria.
En las últimas semanas, los CDR han intensificado su papel como brazo de control social en la isla. Uno de los llamados más recientes fue el de aumentar la vigilancia contra posibles protestas, en un contexto marcado por el malestar popular y la profundización de la crisis.
Mientras tanto, Gerardo Hernández, coordinador nacional de la organización, ha utilizado su figura pública para reforzar la propaganda. Días atrás, encabezó un acto donde planteó que los cubanos debían asumir el reto de “demostrar” su compromiso revolucionario, como se reflejó en la cobertura de su llamado a la lealtad ideológica.
Incluso en medio de apagones, inflación y escasez, los CDR han mantenido celebraciones simbólicas. La más reciente incluyó fiestas organizadas en plena crisis, con comida, música y discursos políticos, una muestra de cómo el aparato oficial sigue apostando por la exaltación ideológica para contrarrestar el creciente descontento ciudadano.
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