
Dos prometedores peloteros cubanos, Ryder Fabián Pérez (13 años) y Jean Carlos Cárdenas (15), abandonaron recientemente la isla y se establecieron en México, donde buscarán desarrollarse con el objetivo de firmar con una organización de Grandes Ligas en el futuro.
De acuerdo con el periodista Francys Romero, ambos prospectos se incorporarán a la Academia Legendary, ubicada en Zumpango, un centro de formación reconocido por preparar a jóvenes talentos para el béisbol profesional en Estados Unidos.
El comunicador expuso en Facebook que Ryder Fabián Pérez integró el equipo Cuba U-10 en 2022, destacándose tanto como jugador de posición como lanzador.
Por su parte, Jean Carlos Cárdenas participó en el torneo de Pequeñas Ligas en República Dominicana ese mismo año, representando a Santa Clara, donde mostró condiciones sobresalientes para su edad.
La salida de estos jóvenes se enmarca en la creciente oleada de talentos cubanos que optan por desarrollarse fuera del país, ante las limitaciones del sistema deportivo estatal y en busca de mayores oportunidades en el exigente circuito internacional.
Sin frenos el éxodo de jugadores
El éxodo de peloteros cubanos continúa creciendo a un ritmo imparable, marcado por la salida constante de jóvenes menores de 17 años que abandonan la isla en busca de mejores condiciones deportivas y económicas.
Muchos de ellos ven en países como México, República Dominicana o Estados Unidos la posibilidad real de desarrollarse en academias profesionales, firmar con organizaciones de Grandes Ligas y alcanzar un futuro que el sistema deportivo cubano ya no puede garantizarles. Las limitaciones estructurales, la falta de competencias internacionales estables y la crisis económica que impacta directamente en el deporte han convertido esta ruta en la opción más viable para muchos talentos.
En la actualidad, familias enteras se arriesgan a dejar atrás su país para ofrecer a sus hijos oportunidades que en Cuba resultan inalcanzables. Las carencias materiales —desde equipamiento básico hasta alimentación adecuada— y la ausencia de un proyecto deportivo sólido empujan a decenas de jóvenes a emigrar cada año.
Para muchos, este éxodo no es solo una apuesta por el desarrollo deportivo, sino una vía de escape ante un sistema que no ofrece perspectivas reales de crecimiento ni estabilidad. El fenómeno, lejos de detenerse, refleja el deterioro progresivo del béisbol cubano y el impacto directo de la crisis nacional en una de sus disciplinas históricamente más emblemáticas.
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