Un video difundido en TikTok por la usuaria cubana zol.arias ha generado más de 1.2 millones de visualizaciones en solo cuatro días, al mostrar cómo, en su bodega, a finales de septiembre, estaba recogiendo el arroz correspondiente al mes de junio, a través de la libreta de abastecimiento.
“Estoy haciendo la cola con mi mamá aquí en la bodega para comprar el arroz de junio, estamos en septiembre, pero ahora fue que llegó”, explica mientras graba. En su libreta, según relata, están registrados solo ella y su hermano, por lo que recibieron seis libras de arroz en total. “Claramente nadie come con seis libras de arroz en un mes entero”, afirma, señalando que el resto del mes deben comprar en la calle o en mipymes, “a sobreprecio”.
La joven muestra también la calidad del producto: “Este arroz viene sucio, hay que limpiarlo, viene con piedrecitas y semillas”. En el video aparece el bodeguero anotando en una hoja de control, la pesa antigua y los chícharos incluidos en la entrega. “Yo hago estos videos para que vean cómo es la vida del cubano”, dice, antes de mostrar a su madre esperando con las jabitas.
El contenido ha provocado miles de reacciones desde dentro y fuera de Cuba. En los comentarios se leen frases como: “Eso no debería pasar en 2025”, “Tres libras de arroz no alcanzan ni para una semana”, “Gracias a Dios nací en Perú”, “¿Y cómo hacen con el agua para lavarlo si tampoco hay?”, “Eso parece Venezuela en 2016”, entre muchos otros.
En septiembre, el Grupo Empresarial de Comercio de Las Tunas anunció que solo se entregaría una libra de azúcar por persona dentro de la canasta normada.
También ese mes, Miguel Díaz-Canel agradeció desde Laos el “extraordinario aporte a la producción de arroz en Cuba a partir de semillas lao”, lo que generó críticas por contrastar con una cosecha nacional que, según datos oficiales, apenas cubre el 20 % de la demanda.
En meses anteriores, otros usuarios en TikTok mostraron situaciones similares. En julio, una cubana de Matanzas grabó el interior de su bodega: estantes vacíos, suciedad, y menos arroz del que le correspondía por la libreta. Contó que “el arroz te toca cada cuatro meses, el aseo cada seis, y el café ni hablar, a veces hasta ocho y diez meses”.
En agosto, otra joven resumía en redes su día a día con una frase que se viralizó: “¿Comida? Aquí se come lo que aparezca”. Sus palabras coincidían con cifras del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, que sitúan al 89 % de los cubanos en situación de pobreza extrema.
En mayo, un reporte desde Santiago de Cuba reveló que seguía en curso la entrega de productos correspondientes a marzo, y que solo se distribuía un kilo de arroz o una lata de sardinas a grupos específicos como niños y adultos mayores.
La propia ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, reconoció en julio que el Estado no puede garantizar la entrega regular de productos como arroz, leche o café. Ese mismo mes, reveló que un trabajador de una bodega perdió la vida tras un intento de robo.
Testimonios como el de zol.arias muestran una realidad extendida, donde los atrasos, la mala calidad del producto y las cantidades insuficientes forman parte del día a día de muchas familias en Cuba. Aunque no todas las bodegas presentan las mismas condiciones, los ejemplos recientes reflejan un sistema que, según palabras de los propios ciudadanos, ya no cumple su función básica.
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