La vice primera ministra de Cuba, Inés María Chapman, reconoció este fin de semana la gravedad de la crisis en el abasto de agua que afecta a miles de personas, y pidió reforzar la coordinación entre el sistema hidráulico nacional y la Unión Eléctrica.
El llamado ocurre después de meses de problemas persistentes que el gobierno no ha logrado solucionar, pese a las reiteradas promesas, reuniones de alto nivel y tras numerosas protestas de los ciudadanos en plena calle.
Durante una sesión de trabajo en La Habana, Chapman planteó la necesidad de articular mejor las operaciones de bombeo de agua con los despachos de carga eléctrica, una coordinación que considera "bastante complicada".
“Hay sistemas de abasto que requieren entre 4 y 24 horas de servicio eléctrico para llegar al último lugar de la población”, admitió la dirigente, al tiempo que reconoció que han tenido que mover grupos electrógenos a diferentes zonas, una medida que ya había sido anunciada en ocasiones anteriores sin resultados sostenibles.
El gobierno no presentó estrategias nuevas ni marcó plazos concretos para solucionar el problema. El discurso giró en torno a generalidades y llamados a la gestión conjunta, sin asumir responsabilidades sobre el deterioro prolongado del servicio.
Por su parte, el director general de la Unión Eléctrica, Alfredo López Valdés, afirmó que el sistema de acueductos es monitoreado constantemente.
“Estamos todos movilizados”, dijo. Sin embargo, la situación en La Habana contradice esa afirmación porque más de 233.000 personas continúan con afectaciones totales o parciales en el servicio, según datos oficiales.
Déficit hídrico y promesas incumplidas
Actualmente, la capital cubana tiene un déficit hídrico que supera los 2.000 litros por segundo, y sigue operando con solo 17 de los 19 equipos de bombeo necesarios.
Municipios como Diez de Octubre y Plaza de la Revolución reportan afectaciones severas, especialmente en las zonas altas, donde ni siquiera hay presión suficiente para que el agua llegue a los hogares.
Chapman propuso que delegados, coordinadores políticos y organizaciones de masas visiten las comunidades afectadas para “explicar” la situación.
Las respuestas gubernamentales siguen centradas en el control informativo, sin dar señales claras de cuándo se restablecerá un servicio básico como el agua.
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