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La inversión en “hoteles, servicios empresariales y actividad inmobiliaria” representó la mitad del total en La Habana durante 2023, según datos oficiales compartidos hoy por el economista cubano Pedro Monreal.
El especialista subrayó que esa cifra es 10 veces mayor que la destinada al suministro de electricidad, gas y agua, y más de 70 veces superior a la dedicada a los servicios comunales, encargados del mantenimiento urbano y la limpieza de la ciudad.
“Ahora se menciona la desidia como causa de los graves problemas de La Habana, pero no parece que en el relato oficial eso se refiera a la negligencia del gobierno central ni del local”, señaló Monreal en su página de Facebook El Estado como tal, en alusión al discurso del poder que intenta desplazar la responsabilidad hacia la ciudadanía.
También cuestionó la reciente creación de “grupos de trabajo” encabezados por autoridades locales para atender las quejas populares.
“¿Entonces para qué sirven los 1,335 delegados municipales, los 140 provinciales y los 72 diputados nacionales de La Habana?”, ironizó el economista.
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Las declaraciones de Monreal surgen tras una serie de reuniones encabezadas por el gobernante y primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Miguel Díaz-Canel en las que se analizaron los “principales problemas” de La Habana.
Las reuniones gubernamentales ocurrieron luego de que la noche del jueves 2 de octubre se registraron protestas en Centro Habana, donde vecinos salieron con cacerolazos, consignas de “¡Libertad!” y hasta fogatas en plena calle.
Varias intersecciones fueron bloqueadas en protesta pacífica, incluso con la participación de menores.
Los hechos ocurrieron tras uno de los días más críticos en el suministro eléctrico, con cortes de más de 12 horas que afectaron a gran parte de la capital.
El viernes 3 de octubre, en el Comité Provincial del Partido, el mandatario presidió un encuentro centrado en la crisis de los servicios básicos, donde participaron altos funcionarios como el primer ministro Manuel Marrero Cruz, el ministro de las FAR Álvaro López Miera, el secretario de Organización del PCC Roberto Morales Ojeda y el secretario del Consejo de Ministros, José Amado Ricardo Guerra, entre otros dirigentes.
Según el informe oficial, se conformaron equipos de trabajo que “se integrarán con las autoridades locales y la población” para resolver dificultades como la falta de agua, los apagones y la acumulación de basura.
También se incorporaron efectivos y medios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (Minint), en lo que el Gobierno describió como una “atención rápida e intensa” a los problemas de la ciudad.
Durante la reunión, Díaz-Canel afirmó que era “ordenar y limpiar la ciudad” y exhortó a “sacudirse de tanta pasividad”.
El mandatario pidió respetar los horarios de apagones y aplicar “control estricto” en la distribución de combustible y agua.
También advirtió que los reclamos ciudadanos deben hacerse “de manera decente y civilizada”, sin “importunar” con manifestaciones y que el Gobierno actuará contra quienes cierren vías públicas durante protestas, al calificar de “inadmisible” el desorden público.
Pese a la retórica de movilización, el propio discurso presidencial reconoció “irregularidades” en sectores clave y falta de control sobre recursos básicos.
El Primer Ministro añadió que “todavía falta mucha convocatoria por desplegar” y llamó a los jefes de instituciones a concentrarse en “resolver los problemas en el terreno”.
El contraste entre los datos de inversión y el deterioro de los servicios urbanos sugiere que los planes de rescate de La Habana llegan tarde y sin cambiar las prioridades.
Mientras el Gobierno convoca a “ordenar y limpiar la ciudad”, la mitad del capital sigue concentrada en hoteles y bienes inmuebles, una apuesta que, como señala Monreal, deja sin recursos las necesidades más urgentes de los habaneros.
Los datos oficiales del primer semestre de 2025 confirman el hundimiento del turismo internacional en Cuba, con caídas en visitantes, ingresos, pernoctaciones y una tasa de ocupación hotelera de apenas 21,5%, una de las más bajas de la región, lo que evidencia el fracaso de miles de millones de dólares invertidos en el sector.
En contraste con estas cifras, el gobierno de La Habana continúa destinando enormes recursos a la construcción hotelera en medio de una crisis económica interna, con infraestructuras turísticas subutilizadas y sin perspectivas claras de recuperación a corto plazo.
La lógica de “primero el turismo” ha llevado al deterioro sistemático del resto del aparato productivo, pero el régimen a pesar de las advertencias de varios diputados sobre la necesidad de saldar deudas, descentralizar esquemas de pago y ajustar la oferta a la demanda real, sigue anclado a una estrategia que no ofrece resultados.
Expertos y ciudadanos han cuestionado esta estrategia, considerando que no responde a la demanda real ni a las urgencias del país, mientras se profundiza un contraste demoledor: majestuosos hoteles levantados mientras proliferan los basureros desbordados en las esquinas de La Habana y cada vez más ciudadanos asisten a una vida marcada por la miseria.
Preguntas frecuentes sobre la gestión y crisis en La Habana
¿Por qué el gobierno de La Habana invierte más en hoteles que en servicios básicos?
En 2023, La Habana destinó la mitad de su capital a hoteles e inmuebles, diez veces más de lo invertido en electricidad, gas y agua. Esta estrategia, criticada por expertos y ciudadanos, prioriza el turismo a pesar de la caída en visitantes y la crisis económica interna. Las inversiones en infraestructuras turísticas subutilizadas no responden a las necesidades urgentes del pueblo cubano, lo que agrava el deterioro de los servicios básicos y la calidad de vida.
¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a las protestas en La Habana?
Tras las recientes protestas en La Habana, el gobierno creó grupos de trabajo con autoridades locales para atender las quejas, pero también movilizó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y al Ministerio del Interior (Minint) para manejar la crisis. Se advirtió que las manifestaciones deben ser "decentes y civilizadas", y se calificó de "inadmisible" el desorden público. Esta respuesta mezcla intentos de gestión con medidas represivas, reflejando una falta de soluciones efectivas a los problemas estructurales.
¿Cuáles son los principales problemas de servicios básicos en La Habana?
La Habana enfrenta graves problemas en el suministro eléctrico, de agua y en la recogida de basura. Los apagones prolongados y la falta de agua han llevado a protestas y cacerolazos por parte de los ciudadanos. La acumulación de basura también es un problema crítico, con el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente admitiendo que "La Habana huele a basura". Estos problemas reflejan el deterioro de los servicios urbanos y la falta de inversión en infraestructuras esenciales.
¿Qué impacto tiene la crisis energética en Cuba?
La crisis energética en Cuba ha llevado a apagones que pueden durar hasta 24 horas, afectando gravemente la vida cotidiana y la economía del país. El Sistema Electroenergético Nacional enfrenta un colapso debido a la obsolescencia de infraestructuras, falta de combustible y mantenimiento inadecuado. Esta situación ha provocado un aumento del malestar social y protestas en varias localidades, reflejando la incapacidad del gobierno para garantizar un servicio básico tan esencial como la electricidad.
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