
El reconocido barítono cubano Ulises Aquino Guerra volvió a alzar su voz contra el rumbo actual del país, esta vez a través de un extenso mensaje publicado en su perfil de Facebook, donde expresó una profunda preocupación por la crisis económica y social que atraviesa la nación.
"Sinceramente no puedo dormir", confesó Aquino tras escuchar el alegato de Miguel Díaz-Canel cuando exigió inspeccionar los emprendimientos privados para comprobar si cumplen el plan energético.
Para el artista, esa postura evidencia un desconocimiento total del papel fundamental que desempeña el sector privado en la economía del país.
"Lo poco o mucho que se genera sale de ahí, que pagan muchísimos impuestos, y aun así mejores salarios que el Estado", apuntó.
El cantante criticó con dureza que el gobierno no asuma su responsabilidad en la gestión de servicios básicos.
Recordó que es el Estado quien debe recoger la basura, reparar las termoeléctricas, mantener las calles y avenidas, garantizar la producción de alimentos, cuidar la arquitectura y atender a niños y ancianos.
Sin embargo, a su juicio, estos recursos han sido despilfarrados en burocracia, construcción de hoteles y otros gastos estatales improductivos, mientras se limita la pesca, se imponen aranceles y se prohíbe el desarrollo de fuerzas productivas alternativas.
"Desde aquí le puedo responder, ante todo con mucha vergüenza, con dolor y con mucha pena de ver el estado de indigencia a que ha llegado nuestra sociedad", escribió Aquino.
El artista denunció que la narrativa oficial no reconoce la miseria real del pueblo, usando términos rebuscados como "vulnerables".
"No se llaman 'vulnerables', se llaman miserables, hambrientos, pobres, indigentes, limosneros, mendigos, harapientos", detalló.
Señaló que la crisis se ha agravado desde la implementación de políticas como la Tarea Ordenamiento y la represión a la producción agrícola, que ha dejado a la población sin azúcar, huevos, carne de cerdo ni leche.
El barítono lamentó también la indiferencia de aquellos que aplauden al gobierno y denunció la amenaza a quienes protestan.
"Este pueblo que no puede más de tanto sufrimiento y miseria, no cabe duda no se les da lo de la empatía", escribió, señalando que la población, desilusionada por la ausencia de un proyecto de futuro, prefiere emigrar o callar.
Aquino subrayó que Cuba no puede ajustarse a modelos de otros países como China o Vietnam; que el futuro depende del esfuerzo de los propios ciudadanos.
"Demostrado está que ustedes [el gobierno] no pueden, el pueblo estoy seguro que sí", concluyó.
La postura crítica de Aquino no es nueva.
En julio pasado ya cuestionó la gestión del sistema económico y social cubano, defendiendo el espíritu original de la Revolución de 1959 y denunciando la traición de quienes la gestionaron desde el poder.
"El enemigo bloqueo […] ha sido el pretexto ideal para justificar lo real y lo que no lo es", afirmó entonces, en referencia a la narrativa oficial que culpa exclusivamente al embargo estadounidense.
También propuso un camino de transformación inclusivo, sin ataduras ideológicas, que priorice la libertad plena y la reconstrucción del país con el ingenio y el talento de los cubanos, tanto dentro como fuera de la Isla.
"No habrá inversión extranjera, por las causas que todos sabemos y las deudas acumuladas. Solo el concurso y el emprendimiento de todos los cubanos nos puede sacar de esta situación. Eso sí, con libertad y derechos plenos. Con respeto a todas las formas de pensamiento y de expresión", expresó.
En abril de este mismo año, en un mensaje titulado "Hablemos de soluciones", el artista advirtió que sin un cambio profundo ideológico y político, no habrá futuro para la nación.
Subrayó que la crisis no es solo económica, sino también demográfica, sociológica y psicológica, afectando la capacidad del pueblo de vivir y proyectarse.
Además, denunció la resistencia al cambio de la élite política y el uso del pueblo como escudo ideológico.
Ulises Aquino Guerra, nacido en La Habana en 1963, es considerado uno de los barítonos más prestigiosos de su generación, con actuaciones en Europa y América y colaboraciones con figuras como Montserrat Caballé y Plácido Domingo.
Fundador en 2006 del proyecto comunitario Ópera de la Calle, combinó ópera, zarzuela, rock y ritmos cubanos con la participación de más de 200 artistas.
Sin embargo, en 2012, el gobierno le retiró las licencias para operar la sede principal del proyecto, El Cabildo, evidenciando la desconfianza estatal hacia iniciativas autónomas de amplio impacto social.
El artista ha defendido de manera constante la libertad, el derecho a disentir y la posibilidad de vivir con dignidad.
"Yo no quiero morirme como viví", escribió en otra publicación. "Quiero vivir tranquilamente y poder disfrutar de mis hijos y mis nietos, que al final son mi mejor obra".
Su más reciente mensaje vuelve a reclamar una Cuba diferente, basada en la iniciativa privada, el respeto a los derechos humanos y la construcción de un futuro viable desde el talento y la creatividad de sus ciudadanos.
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